Jardines del Olimpo [Libre]

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Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Mirza el Lun Sep 29, 2014 8:28 pm

El día era hermoso en los jardines que son parte del Olimpo, donde las ninfas bailan y juegan alegremente sin preocupación alguna. un lugar donde recordarían los terrenos sagrados donde jugaba de pequeña la Diosa Perséfone, aquel sitio adornado con flores de distintos colores y tamaños, era visitado por una joven mujer de cabellos azules oscuros, vestida elegantemente con un atuendo en color blanco con un cinturón dorado que hacía juego con una gargantilla.

La radiante Afrodita, ahora con la apariencia de una dulce muchacha caminaba por los sagrados terrenos disfrutando del bello paisaje que se le presentaban, quería descansar un poco de estar visitando el mundo terrenal además de hacer disfrutar a su ahora húesped de las maravillas con las que gozan las Deidades.

Algunas ninfas al ver a la mujer, y reconocer el cosmos que emanaba de su cuerpo, se acercaron alegremente ofreciendo su compañía, todas alegres corrían para empezar a jugar separándose y escondiéndose unas de otras.

Pasó un gran rato donde la Divina Afrodita jugó con las ninfas, pero sentía que había sido demasiado juego así que se alejó un poco de aquellas llegando a una zona solitaria de los jardines. Suspiró profundamente y la conciencia de Afrodita se disminuyó para darle paso a la voluntad de la humana Shlainn.

Aquella por su parte, se encontraba algo triste pues no consideraba ser digna de pisar tan sagrados terrenos (sobretodo por haber perdido su inocencia en tiempo no muy corto) además que tenía algunos temores de si estaba actuando correctamente como una Deidad. Sus pensamientos la torturaban así que se sentó en medio de unas hermosas flores blancas y empezó a admirarlas hasta que cerrando los ojos comenzó a cantar.

Canción interpretada por Shlainn:




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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Kolkrabe el Lun Sep 29, 2014 10:08 pm

Podía no tener un trono como el resto alrededor de la mesa Olímpica, porque esa había sido la decisión de su hermano, que aquel que traía la muerte debía estar alejado de lo que fuese bello, una condena que hasta el día de mi existencia no lograba entender pero ya había dejado de intentarlo, simplemente iba a hacerlo a mi manera, quisiera o no, tuviese un trono o no, el Olimpo también era en parte mi hogar aunque lo odiara por cada fibra de mi cuerpo.

Había decidido hacerle una nueva visita a mi hermano, puramente estratégica, yo me fortalecía y quería saber si él también, esta vez no atacaría, había venido sin mis caballeros y sin mi armadura, le dejaría ver que aún no cedería y a esta altura dudaba que no supiese que los tres estábamos en la misma situación, había muchos pájaros que informaban.

De igual manera quería pasar por Hefesto, hacerle una visita similar a la suya solo que sin intención de llevarme nada de su reino hundido en lava y hierro. Mi atuendo era simple, unos jeans negros, unos borsegos altos y una abrigo semi largo de color bordo, tan casual como lo que hizo que me detuviera mientras subía hacia el recinto de Zeus primero, conocía muy poco este lugar, que me aterro por un momento el llegar a perderme, realmente no lograba dejar de odiarlo pero la música hizo que mi alma se tranquilizara un poco, invitándome a seguirla.

- Afrodita… - susurre, no había otra que desprendiera ese aura, imposible no detenerse a admirarla, mi corazón era fiel, no era ella la que me atraía sino su música, lo que me extraño aún más – no te ofendas pero no creía que tus habilidades en la música se compararan a las de Apolo.

Mi misma presencia hacia que todo alrededor agonizara, pero lo controlaba al punto de no matar nada que aún no tuviese que morir, me acerque lo suficiente para verla bien pero sin dejar de guardar una distancia prudente, no era un dios que tuviese un poder para salvar o transmitir calidez sino todo lo contrario, muerte, frialdad, lo mismo que transmitía mi rostro, lo mismo que denotaban mis ojos, vacío. Llevaba el cabello algo alborotado, no estaba para nada presentable para la ocasión pero poco me importo, dudaba que mi atuendo precisamente fuese lo que ofendiera a Afrodita, quizás fuese mi misma presencia y el haberla interrumpido lo que le molestaría…

Pero no tengo nada de qué preocuparme y ella tampoco, no venía a lastimarla, al menos no por ahora, el tiempo dictaría el destino de nuestro siguiente encuentro, todo dependía de cuan comprensible se mostrara esta vez su padre, de lo contrario el Olimpo se teñiría del mismo rojo que mis tierras.



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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Mirza el Lun Sep 29, 2014 11:04 pm

La dama estaba muy concentrada en su canto, juntaba sus manos a la altura de su pecho pues trataba de miles maneras de no atormentarse más por aquellas cuestiones que no eran dignas para el papel que ahora representaba, algunas gotas de lágrimas empezaban a formarse en su ojos, pero no quería derramarlas no era propio mostrar debilidad aunque estuviese sola (o eso pensaba).

Fue que en instantes, casi para terminar su canción escuchó la voz de un hombre quien le llamaba, pero por su nombre mitológico, esto hizo que la joven abriera los ojos y de forma rápida se levantara dando un instante la espalda al desconocido, con sus manos se limpió aquellas lágrimas y tranquilizándose se dio media vuelta para ver de frente a aquel misterioso hombre.

El rostro de la joven ahora estaba sereno, como con una paz inmensa, haciendo un ademán de amabilidad, agradeció el cumplido - No me ofendo, al contrario le agradezco sus palabras. – dijo la mujer, luego en un par de minutos quedó frente a frente con aquel, observando aquellos ojos además de percibir aquella aura que emanaba de su cuerpo, un aura de muerte y tristeza, soledad y sangre.

Fue ese instante cuando Afrodita hizo contacto con el alma de la mortal para indicarle ante quién estaba la muchacha, por lo que aquella dijo. – Nunca esperé verle por el Olimpo, Lord Hades.- sus palabras eran amables y con respeto, por una extraña razón Afrodita no estaba comportándose como lo hace habitualmente con los hombres o Dioses, tal vez era por no causar algún problema entre reinos, o tal vez era conducida por el actuar de Shlainn.

Pero la Diosa estaba pensativa, ¿a qué habría venido el Dios del Inframundo al Olimpo?, recordando lo que Poseidón le había dicho aquella supuso que era aquel conflicto el motivo de su visita por lo que no quería hacerle preguntas impertinentes.



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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Kolkrabe el Mar Sep 30, 2014 2:27 am

Sus labios pálidos dibujaron una gélida sonrisa, ella misma se había acercado a la muerte, cuando muchos le temían o le tenían respeto, su mano logro alcanzar la mejilla de la chica, era el único dios completo y por ende podía sentir cuando otro no lo era, Afrodita no era una del todo con aquella chica, mire a sus ojos y mis labios deletrearon en silencio su nombre mortal, toda alma mortal estaba atada a mí, era quien juzgaba realmente a todos, era quien podía ver cada rincón de su vida y dictar su destino, si en algún momento Afrodita la abandonara su alma volvería a pertenecerle a mi mundo como la de todos.

Aparte mi mano y di unos pasos hacia atrás guardando distancia con ella, no quería incomodar su cosmos con el mío, que ya de por si estaba alterado y me costaba mantenerlo en orden sin dañar todo a mi alrededor, guarde mis manos en los bolsillos y mi mirada violácea se perdió en el jardín, me recordó algunas cosas que quería mantener bien guardadas, comenzaban a molestarme las flores por momentos.

- Está bien, hablemos de igual a igual, Shlainn, puedes llamarme Demian – dije tranquilo, no era mi intención provocar un revuelto antes de llegar a Zeus, si hacía que este se percatara de que estaba aquí antes de que lograra alcanzarle seria en vano mi visita, así que procuraría ir con cuidado.

De todas formas nunca me había fiado del todo de Afrodita, podía ser la diosa más hermosa y delicada pero como toda rosa poseía espinas y no tenía ninguna intención de clavarme alguna, no sería mi sangre la que se derramaría en el Olimpo hoy. Camine a su lado tranquilo, con cautela y las plantas apenas se marchitaban pero no llegaban a morir aunque mi deseo era en ese momento destruir toda la belleza que representaban y todo lo que fueron.

Suspire – porque te extraña mi visita? Al igual que Poseidón que tiene su reino y pisa el Olimpo tengo el mismo derecho – mi voz no demostraba enojo u odio, todo lo contrario, era apagada, casi se perdía con los sonidos que nos rodeaban. Quería saber que pensaba ella, quizás solo eran caprichos de Zeus mantenerme lejos, o tal vez era otra razón la que lo motivaba a quererme en el otro extremo de su mundo, como sea iba a destruirlo. Esta vez no empezaría por sus hijos… sobrinos, amantes y todo el sequito que lo seguía, acabaría primero con el soberano y vería como todos los pilares caían en hilera cuando él no estuviera aunque tal vez me llevara alguna sorpresa.

- Me tienes miedo? – me di la vuelta para volver a mirarla cruzando sus ojos con los míos, intente sonreírle con calidez, pero me fue imposible, aquellos sentimientos cálidos o de amor me eran intolerables, no se debía a que no los conociera sino porque no podía simplemente transmitirlos por lo que era, solo una persona lo había logrado y ahora no estaba a mi lado, por lo que mi humor, mis sentimientos eran peores, crueles, distantes y fríos, como de costumbre.

Es tu ausencia la que hace que desee destruirlo todo a mi paso.

Sin darme cuenta me encontré frente a la diosa que quizás era por completo mi opuesto, ella unía a los mortales y hacia que estos crearan vida, amaba, era cálida, me pregunte que pasaría si la tocara, se marchitaría todo su amor?, moriría?.



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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Althea el Mar Sep 30, 2014 1:27 pm

Draven se había marchado sin explicación alguna... Así como había aparecido en su vida había desaparecido dejándola sola una vez más. Al parecer su destino era perseguir sombras en la angustiosa soledad... Pero no importaba. El amor que se profesa a lo largo de los siglos no tiene oportunidad de mermarse por cuestiones como esa. Lo que suceda en vida, lo que afecte a los sentimientos y el espíritu no debería incordiar en el cosmos eterno.

Bien dicen que las cosas pasan por algo... Y él, aquel dios de la guerra le llevó al Olimpo, donde los demás dioses habitaban. Ahora que tenía su hogar había decidido investigar el sitio. Tenía una absurda esperanza de encontrarla ahí. Moraba con los dioses ¿No es así? O más bien en especial con uno... A pesar de que había llamado el cosmos de Sophie con el suyo no había obtenido una respuesta. La había sentido viva, andante... Pero ahora ya no más. Estaba perdiendo las razones para seguir andando en aquella tierra...

De pronto escuchó una melodía hermosa... Más bien el canto de una chica, melodioso y realmente encantador. ¿Una ninfa de las que habitaban por ahí? No, sonaba curiosamente enaltecedor. La chiquilla cerró los ojos concentrándose en sentir las flora alrededor de ella. Cada árbol, cada flor... cada planta del sitio. Cada una de ellas eran un canalizante de cosmos para ella, gracias a Flora Sense pudo percibir un par de poderosos cosmos... Uno sutil y femenino, demasiado, hermoso. El segundo... era muerte. Podía sentir el dolor agónico de la vegetación alrededor de ambas personas. Las hacía sufrir... No las dejaba vivir, pero tampoco las dejaba morir.

- Hades...

Susurró apretando los pequeños puños contra su pecho. Lo había estado esperando, lo había estado buscando en vano... Y él había decidido irse a posar justo donde se encontraba. Su corazón comenzó a latir como loco mientras tragaba saliva pesadamente. No estaba con ella...  Ese cosmos no era el de Sophie. Cerró los ojos con fuerza mientras intentaba tomar valor. Era el momento, debía enfrentarlo, después de tantos años o quizás siglos.

-------------------

- ¡Detente!

La voz suave y femenina resonó por el jardín donde se encontraban. Era firme, decidida. Althea, que no media más de 1.62 estaba de pie cruzando un jardín, a unos metros de la pareja divina. Su cabello castaño estaba libre y salvaje, moviéndose con suavidad ante el viento que incluso parecía morir ante la cercanía del Dios del Inframundo. Sus ojos castaños se entrecerraron al verlos... Él tenía un terrible cosmos de muerte alrededor de aquella mujer, de quien seguramente sería Afrodita por ese poder divino lleno de amor y belleza, estaban tan cerca y su posición tan amenazadora que no había nada más que pensar. Comparada a ella, la encarnación de Deméter era una chiquilla de aspecto normal, incluso algo descuidada en su vestir.

- No te atrevas a dañar a alguien más, Hades. No estás en tu territorio, no tienes nada que hacer aquí.

Extendió su propio cosmos, sagrado y lleno de vida en el sentido natural y salvaje. No iba a dejar que le hiciera nada a aquella mujer.




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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Mirza el Mar Sep 30, 2014 8:46 pm

Shlainn se quedó sorprendida, cuando aquel hombre le tomó el rostro, más sin embargo no mostró algún sentimiento negativo por ese gesto, al contrario eso mostraba algo que muy pocos logran ver en Hades, así la da joven le sonrió amablemente. Pero luego la dama agachó un poco la mirada para disculparse al escuchar la respuesta de Demian, no había querido hacer sentir incómodo a aquella Deidad, pero al parecer sus palabras no habían sido adecuadas.

-Disculpe si he cometido falta contra usted con mi pregunta, solo me extraño su visita pues no es común tener su grata presencia en los terrenos del Olimpo... eso es todo – las palabras de aquella eran sinceras, como mortal no sentía desprecio hacia ninguna Deidad, y como Afrodita no detestaba a ningún Dios (solo estaba molesta con su ex esposo y no lo soportaba pero excluido ese caso no detestaba a nadie más).

Al escuchar la pregunta de aquel hombre, Shlainn lo miró un poco triste pues sentía que había sido juzgada prematuramente, pero contestó con amabilidad y dulzura.

-No le temo.. de hecho no tengo contra usted ningún sentimiento negativo .

Por un segundo había inundado el silencio, pero este fue quebrantado por la voz firme de una joven mujer, Shlainn dirigió la mirada hacia dónde provenía aquella voz, era una muchacha de gran belleza con cabellos castaños y hermosos ojos que emanaba un cosmos que solo tocando las flores y el césped estas parecían regocijarse.

“Ella es Deméter” –Le aclaró Afrodita a la mortal, pero al escuchar las palabras dirigidas hacia Hades, la joven de cabellos oscuros no pudo quedarse callada. -“Discúlpame Afrodita por lo que voy a hacer”. – pensó y luego con voz suplicante se acercó a la Diosa diciendo.

-Por favor, oh Diosa de la Agricultura y la vegetación no muestres ese enfado contra el Dios del Inframundo, si bien por el pasado que pesa sobre vosotros no quiere decir que se vuelva a repetir aquellas acciones, Hades no está dañando a nadie la prueba es que no me ha hecho algún mal, además como el mismo dijo hace unos instantes, tiene igual derecho de estar en estos terrenos como nosotras pues también es un Dios.

Afrodita no se esperaba que su huésped defendiera al Dios Hades, pero por un instante comprendió el proceder de la mujer, Shlainn no quería que hubiesen pleitos entre Dioses o al menos hasta saber las intenciones verdaderas de cada uno, no era menester derramar sangre y sufrimiento en esos sagrados terrenos aunque por otro lado Shlainn no quería dañar a alguien a quien apenas estaba conociendo y quien a pesar de su naturaleza fría y lúgubre había tenido un gesto lindo para con ella (el haberle tocado la mejilla).



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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Kolkrabe el Jue Oct 02, 2014 11:27 pm

Las piezas se movían dudosas, me era complicado no estar algo sorprendido a su respuesta, su actitud, al parecer pasaba lo mismo que con Hefesto, con Dionisio… con Athena y ahora pasaría con Poseidón, sus lados mortales influenciaban y actuaban con más brío de lo que antes había visto, incluso cambiando o expulsando a las almas divinas que albergaban en sus interiores. Alce una ceja y sonreí mientras le daba la espalda en esa fracción de segundos en los que me aleje a penas de ella.

- Ya veo… es eso después de todo – voltee de nuevo buscando su mirada, me pregunte si esa unión los haría más fuerte o más débiles. A mi particularmente no me correspondía proteger o guiar a los mortales sino mantener el orden en aquel mundo que les esperaba cuando sus relojes dejaban de funcionar, pero eso no me quitaba lo curioso.

Mis dedos distraídos acariciaron una de las rosas del rosal a mi lado, pero esta enseguida perdió la vida, no porque lo deseara, era inevitable, si no tenía la voluntad suficiente para evadirme mi cosmos latente y ahora más inestable, lo arrastraría, no pasaba con tan fácil con los humanos, era distinto, en los jardines del Inframundo donde Persephone solía pasear mi esencia no mataba las flores que crecían, pero era distinto aquí.

- Eres la diosa del amor, no somos precisamente esencias que congenien o se atraigan –mi puño se cerró contra mi pecho unos segundos – podría…

Y antes de terminar de preguntar lo que deseaba preguntarle una voz fina, de mujer y de todas las deidades que podría haber querido evitar, ella tenía que aparecer, la única que en mi mente era la causante de que Persephone ya no estuviese a mi lado, desde que había aparecido Deméter, la reina del infierno se había sentido confundida y de repente desaparecía.

Perdí la calma que hasta el momento la charla con Afrodita había logrado mantener en mí, todo el coraje que mi ser mantenía guardado se desasía con su rostro presente, esa voz irritante, ese alma que tantas veces había deseado arrebatar que por ella no lo había hecho, las plantas a mi alrededor comenzaron a morir, mi cosmos voluble, inseguro, emanaba como si fuesen hilos oscuros arrebatando cada vida que aquella diosa tanto cuidaba.

Me imaginaba que necedad le habría dicho ahora al autoproclamado dios de los dioses para retener a su hija, ella no entendía ni por asomo a su fruto y en esa necedad, esa ceguera, la apartaba para que, egoísta, ella misma no estuviese triste sin querer comprender que a la única que amaba era a esa mujer, era capaz de amar, la diosa presente de cabellos oscuros lo sabía en el fondo y aun así por caprichos por no desobedecer a Zeus jamás preferían seguir jactándose de los grandes que eran y yo cambiaría eso, destruiría su utopía, destruiría a mi hermano y quizás en ese momento abrieran los ojos y los que no… podrían pasear por el infierno eternamente a mi lado atados como los titanes.

- Buscas lo imposible Shlainn, entre Deméter y yo nunca habrá paz, la mujer frente a ti solo ha destruido era tras era lo que tu tanto proteges.

Con toda mi fuerza intente calmarme aunque mis ganas de que mi mano alcanzara el frágil cuello de Deméter aún seguían latentes y mis ojos reflejaban ese vacío hostil que abrumaba hasta el corazón más fuerte y decidido, esa oscuridad que invadía y mataba desde adentro, allí mismo deseaba estrangularla como a sus flores, acabar con su existencia y recuperar a mi reina, pero no lo haría ahora.



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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Althea el Sáb Oct 04, 2014 6:57 pm

Le sorprendió la respuesta de la pelinegra... Se preguntaba como es que no podía sentir esa aura de muerte que se cernía sobre ella, como una sombra mortal. Además, trataba de defenderlo argumentando que ya no era como antes y que pertenecía a tan sagrado lugar como lo era el Olimpo. Althea miró a la mujer con ojos amables y cálidos como su propio cosmos e intentó hablarle de la mejor forma posible.

- Joven Afrodita... Entiendo perfectamente que su naturaleza es amar hasta al ser más impío y cruel... Sin embargo, si su padre, el rey de Olimpo decidió que él no merecía la entrada era porque sin duda su corrupción no sería bienvenida. No se deje engatusar por esa "dulce" sonrisa. Lo único que un hombre como él podría llegar a amar sería a la mismísima muerte... Ni siquiera la joya más brillante que caminó sobre la tierra pudo cambiarlo...

Y de verdad lo comprendía sin juzgar a la hermosa chica. Sabía que la diosa del amor debía extender su cosmos a todos por igual. ¿No en la era mitológica hasta había tenido un amorío con el Dios de la guerra, Ares? Alguien tan lleno de violencia, bélico desde las raíces... Pensó en Draven y el labio inferior le tembló un momento mientras sus ojos se posaban de nuevo en Hades, dedicándole una mirada fría y llena de odio, mirada desafiante e irreverente.

- ¿Destruido yo...? ¿Qué clase de argumento es ese Hades? ¡Tú secuestraste el alma de mi hija desde hace milenios y no te basta el tiempo que transcurre envejeciendo su cosmos! ¡¿Dónde está Sofía?! ¡¡Responde antes de largarte de éstas tierras sagradas!!

Dio un pasó más hacía él, envalentonada por el monento. Su cosmos no dejaba que esa oscuridad fría destruyera sus amadas flores, la vegetación que les rodeaba. Su aura divina impedía el paso en un radio cercano a Althea, demostrándole que ella no era una hija de Zeus sino su hermana, un Dios que podría compartir su nivel, que no se detendría... Ésta vez no.

Ni siquiera se vería amedrentada por esas ansias asesinas que mostraba el Dios ajeno... No tendía otra oportunidad como ésta, no iba a desperdiciarla. Estaba decidida a encontrar a Perséfone.




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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Mirza el Sáb Oct 04, 2014 8:37 pm

Shlainn estaba atenta a las dos Deidades, y podía percibir aquellos sentimientos en los corazones de ambos, esto nunca antes le había sucedido pero era obra de Afrodita, que le dejaba percibir aquellos dolores y amores para que pudiera entender mejor la situación.

Pero estaba en un dilema, como Diosa del amor comprendía exactamente a tanto a Hades como a Deméter, entendía que el amor de madre de la Diosa de la Agricultura le había cegado tanto que no había visto que su hija se había enamorado sinceramente del Dios del inframundo y que aquel sentimiento era bien correspondido. Y también al escuchar las palabras de aquella joven de cabellos castaños, pudo notar que iba a ser inútil cualquier palabra para aplacar su ira. Esta situación realmente incómoda hacía sentir triste a la chica mientras que la Diosa empezaba a enojarse, pero su rostro solo se mostraba calmado. Viendo que Shlainn no podría responder Afrodita tomó el control de su cuerpo.

Por un momento aquella contestó al primer argumento de Hades de forma amable.

-Si puede que el amor y la muerte sean completamente opuestos, pero desde el amor se puede llegar a la muerte y dentro de la misma muerte se puede sentir el amor... y usted lo sabe más que nadie. El amor que se formó de la oscuridad de la luz ha sido uno de los más bellos. – (refrendase a Perséfone y Hades).

Luego se dirigió a Deméter haciendo una reverencia leve.

-Oh Diosa de la Agricultura, le ruego que disminuya su cosmos y trate de entrar en calma, pues aunque hay situaciones que no cambiarán era tras era, ahora los dos deberían siquiera de evitar estar en conflicto y enfocarse en el la misma situación en la que los dos se encuentran... y me refiero a la desaparición de la Diosa Perséfone. Además ¿no cree que si Hades supiera el paradero de su hija, ya la noticia se supiera en todo el Olimpo? Recuerde que nada está completamente oculto.

Quería que Deméter se calmara, Afrodita no veía el caso de una batalla innecesaria, además detestaba ese tipo de conflictos.



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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Kolkrabe el Dom Oct 12, 2014 7:35 pm

La sangre helada que corría por mis venas ahora hervía de ira, esa que acumulaba cada día que transcurría sin estar al lado de Persephone o saber dónde estaba, siempre sentía su paradero, su voz llamando, porque a pesar de todo ella seguía siendo libre y cuando pronunciaba mi nombre siempre estaba a su lado. El que Demeter tuviese ese coraje de hablarme solo hacía que me enojara aún más y esas plantas que ella se obstinaba por revivir volvían a morir, su presencia no debí encontrarse con la mía en ningún momento, no estaba en mis planes.

Mi cosmos se descontrolaba porque estaba constantemente inestable, el que tuviese a esa mujer frente a mí solo empeoraba el estado en el que me encontraba y el que había deseado que no se enterara, no sabía si Zeus estaba igual, mejor o peor, quería averiguarlo pero ahora se me estaba haciendo imposible, no debí en un principio haberme detenido por el canto de Afrodita, había sido un pésimo error caer en querer escuchar más.

- No se acerquen!

No quería matarlas o dañarlas a ninguna de las dos, mi cosmos se volvía peor y peor, aumentaba matando todo a mi alrededor, cerré mis puños con fuerza intentando apaciguarlo, era oscuro y mi cuerpo parecía estar siendo consumido por aquel fuego negro, pero era mi cosmos que se había desatado, los gritos de dolor se podían escuchar a través de este, constantemente era lo que pasaba por mi cabeza, tener que escucharlos, alma por alma sufrir y suplicar para que se las perdonara, cada rincón de mi ser eran esos gritos, era mi carga y ahora ellas lo estaban escuchando, lo sentían cuando todo se moría a mi alrededor, mi mente se cerró por completo y logre mantener mi cosmos controlado por fin, el silencio reino y un hilo de sangre corría por la comisura de mi labio, cada vez que nos alterábamos, que nuestros cosmos se sobrepasaban nos debilitaba.

El poder que guardábamos los tres era inmenso, cada uno controlaba un mundo completo era muy distinto a ser solo el que protegía a los artistas o cazadores como en el caso de los gemelos, lo que recaía sobre nosotros no era algo que otros pudieran soportar, más el peso del infierno era aún más doloroso, los objetos que mantenían y ayudaban a sostener esa carga debían ser devueltos cuanto antes, aquel que había robado tendría que ser castigado y encerrado por siempre en el tártaro, juraba que cuando lo encontrara haría que su tortura fuese la peor de todas.

Me incorpore cuando mi mente se tranquilizó y retrocedió hasta las palabras de Afrodita, si Demeter tampoco sabía dónde estaba Sophie… o estaba intentando engañarme para que creyera que no tenía nada que ver o mi reina estaba en problemas y el no poder concentrarme me impedía saber su paradero, me maldije, no debía de estar pendiente de ver como estaba mi hermano, tenía que encontrarla, pero cómo?. Mi dedo pasó por mi labio limpiando el rastro de sangre que quedaba.

- No tengo nada que responderte… mantente al margen Demeter.

Mi voz no era una advertencia esta vez era una amenaza, mi interés había vuelto a su origen, dejaba de lado el querer saber cómo estaba Zeus, cuando me recuperara podía eliminarlo sin problemas, mano a mano, ahora tenía otro asunto un poco más personal y pendiente que resolver, mis caballeros buscaban los fragmentos que a mi alma le faltaban para que estuviese estable, si me desgastaba y empeoraba no iba a haber dios que pudiese detener a las almas que buscaran la vida que ya no tenían en los que aún estaban en la Tierra. Solo yo podía detenerlos no eran titanes a los que se enfrentarían, no eran cuerpos físicos que podían dañar, no era agua que podían detener o rayos de que resguardarse, nadie se escapa de la muerte.

Di un paso atrás para alejarme de ambas, no por miedo a la menuda de Demeter o de que Afrodita se enojara por el desastre que había hecho, sino por no lastimarlas, no tenía intención de arrancarles el alma al cuerpo mortal que había elegido para rencarnar, sería fácil para mi deshacerme así de mis familiares, pero no mataba a nadie al que no le llegara la hora, a no ser que sea por un bien o capricho mayor y este no era el caso, ni el momento.

Pero al dar el paso atrás perdí el equilibrio, no me había dado cuenta de que mi cosmos desenfrenado me había debilitado momentáneamente, apoye una rodilla sobre el piso, la hierba estaba muerta, mi mano podía sentir como las hojas se habían secado, cerré unos instantes los ojos, que error había cometido al venir aquí, no tendría que haber salido aun del inframundo… no todavía.



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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Ludvik el Vie Oct 17, 2014 3:19 am

** Lo habia sentido, su cosmos me llamaba a gritos desde el primer instante en el que piso aquellas sagradas tierras. ¿Acaso vendria a traer la guerra como lo habia prometido? No parecia el caso, su cosmos no contaba con la fuerza actualmente, podia saberlo con exactitud por que estaba en la misma situacion. La estabilidad del mundo dependia de nosotros, durante periodos eternos habiamos cuidado del orden de las cosas para evitar que el caos lo destruyera todo... comprendia eso asi como tambien sabia las consecuencias que podia sufrir el mundo si nosotros no recuperabamos nuestros poderes.

Queria correr, postrarme frente a el e impedir que nadie mas provocara su ira, yo habia desidido finalmente hacerme cargo de ello. El problema era que mi cuerpo se encontraba cansado, no habia podido descanzar para nada en los ultimos dias, sentia como si mi alma inmortal quisiera dividirse en varios pedasos y abandonarme... los desastres naturales que habia descripto lia en su momento eran producto de la incapacidad que cada vez se volvia mas notoria de reinar sin mi corona. A pesar de todo seguia caminando ergido y seguro, no dejaria que mi debilidad se observara a simple vista... esa siempre habia sido mi forma de manejar las cosas, me cargaria todas las desiciones, el odio y el miedo de todos si eso era lo necesario para llevar a esto a un final que no fuera la destruccion total.

Mi cosmos permanecio tranquilo y observe la escena desde un rincon como un mero espectador, ¿Cuando todo esto se habia descarriado tanto?, ¿Mi sueño de unir los mundos a los que perteneciamos era tan distante de la realidad? Parecia que eramos seres tan antiguos como rencorosos... todos y cada uno de nosotros guardaba sentimientos tan antiguos y establecidos que nos era imposible entendernos.

Demeter y Hades eran una prueba de esto, ambos daban vuelta sobre la misma situacion una y otra vez. Les habia observado durante generaciones, habia buscado soluciones intermedias... siempre desee desde lo profundo de mi alma que mi hermano saliera del destierro, obviamente lo que deseaba no se correspondia con lo que debia hacer en mi papel de rey... y ni el, ni los otros dioses me lo hacian nada facil. La energia de la muerte y la vida podian tener miles de motivos para colisionar, pero lo hacian por amor, de madre o de esposo, sea cual sea el caso todo era propisio para que la diosa del amor actuara.

││ ¡¡Ya basta los dos!! ││

Mi voz se escucho como un trueno invadiendo el lugar, no enseñaba furia sino mas bien seriedad. Mi paso era seguro y mi cosmos ilumino mi ubicacion y señalo el recorrido que me separaba de la escena. Desidi mantener la distancia de ambos, los recorri con la mirada cansada que era el unico detalle que no podia abandonar de mi estado actual.

││ ¿Que es esto hermano?, ¿En que estabas pensando viniendo al olimpo en el estado en el que te encuentras? Desde mi trono puedo escuchar tu deseo de llamar la atencion. La ultima vez que te presentaste te ofreci mi apoyo, te dije que podiamos cambiar las cosas y respondiste solamente con amenazas de acabar con mi vida. Ahora por toda esta idiotes los tres perdimos el control, ¿Y aun asi sigues teniendo como prioridad eso? ¿Tanto es tu rencor hacia mi trono que nubla tu juicio Hades? ││

Estaba cansado, agotado de toda esta farsa. Lamentablemente debia tomar las riendas de esto, no me estaba dejando otra opcion. Camine entonces hacia Demeter, si, no habia visto esta nueva encarnacion suya pero su cosmos era inconfundible. Generalmente opuesto a mi cosmos febril y desencadenado, era tierno y sutil aunque en este momento se podia percibir inestable y furioso. Coloque mi mano sobre su hombro, las palabras sobraron para que ella entendiera quien era, sonrei con una suavidad en mis primeras palabras.

││ Tus manos no fueron hechas para asesinar personas, sino para ayudárles a vivir. Deja que sea yo quien se haga cargo de esto, si hay algo que quieras refutar sobre mi desicion puedes hacerlo abiertamente... solo, no sigas en este circulo de odio, nosotros no somos asi, no tenemos que serlo, ya no mas. ││

Dicho esto gire mi rostro nuevamente hacia el regente del inframundo, lo mire seriamente y espere la sarda de enojos que seguramente saldrian de sus labios. Ya no me importaban, esto debia detenerse y si no lo hacia por las buenas me encargaria de que fuera de alguna forma.

││ Sere yo quien ponga en duda tu capacidad ahora hermano mio, quizas la carga que llevas en este momento sea mas grande de lo que puedes soportar. Quizas exista algo mas atormentandote, pero aun asi sigues jugando tu juego, sin medir el riesgo al que expones tanto al reino como a la estabilidad del mundo comportandote de esta manera. Fui blando ante tu ataque anterior, fue un gran error mio que no volvere a cometer, te lo pondre de esta manera: Vas a cambiar tu actitud radicalmente o tendre que poner bajo custodia tu alma hasta que acabe este conflicto ││

Lo decia con todo el dolor del mundo, un dolor mas intenso que el que podia generarme cualquiera de estas situaciones que se estaban dando actualmente. Aprete mis puños con fuerza y no cambie mi mirada, estaba tan debil como el, pero mi orgullo me mantenia en pie... y no cederia hasta que la situacion volviera a estar bajo control, estaba cansado de tanto odio, mi alma eterna sentia pena de tener que enfrentarlo de esta forma cuando habia soñado durante tanto tiempo algo diferente, pero lo que ahora sucedia era mucho mas grande que cualquiera de nosotros, aun mas grande que cualquiera de nosotros tres... si, poseidon tambien parecia ajeno a todo este asunto. **
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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Althea el Vie Oct 17, 2014 8:39 pm

Afrodita trataba de mediar la situación... Y Althea sabía que tenía toda la razón en cada una de sus palabras, hablando del amor y sobre todo: Proclamando la paz entre ellos. Hades era su hermano menor... Los tres dioses regentes del mundo lo eran y sin embargo jamás había entablado demasiada comunicación, especialmente con el oscuro después de lo que pasara con su querida Perséfone. Pero algo que dijo Shlainn provocó que le mirara sorprendida. ¿Hades no sabía donde se encontraba...? "¡No se acerquen!"

Sintió su cosmos inestable y eso le sorprendió aún más. ¿Qué estaba sucediendo? Se había dejado llevar tanto por la ira que no había puesto atención a todos los detalles. En primer lugar... ¿Qué hacía Hades ahí, en el Olimpo? Y lo peor es que no sabía donde se encontraba Sofía. ¿Por qué...? Cuando lo vió de aquella forma su propio Cosmos se apagó en completa inseguridad, dejando que todas las flores se marchitaran... No sentía pena por él, por las razones de su reinado en el inframundo... Después de todo nadie tendría un alma tan fuerte como para resistir esa carga. Quizás todos lo mirasen como un castigo de Zeús a Hades, pero ella siempre se dijo a sí misma que ningún alma podría soportar tanta pena... tanto dolor... Pero eso no le daba el permiso ni el valor para arrancarle su belleza a las flores más hermosas.

- ¿Qué pasa...?

Preguntó al aire, sorprendida por ese estado tan debilitado que presentaba el Dios dle inframundo, el cual se alejó de ambas mientras Althea lo miraba sorprendida con sus ojos castaños fijos con él. Cuando cayó en una rodilla adelantó su cuerpo como si quisiese ir a ayudarlo y probablemente lo hubiera hecho sino fuese por la repentina e imponente aparición de un cosmos majestuoso y una voz de trueno que detuvo sus intenciones de tomar el brazo de Hades para auxiliarle.

- Zeus.

Dio un paso para alejarse definitivamente de Demian, mientras sus pies aplastaban las flores y hojas secas, que habían permitido que muriesen. Se llevó la mano al pecho y se inclinó un momento para presentarle respeto al rey de los dioses, que aunque fuese menor que ella, seguía siendo el emperador de su cabeza. Cuando se acercó a ella y le tomó el hombro se enderezó para mirarle hacía arriba, por la diferencia de tamaños. Le respondió la sonrisa, lo más sinceramente que podía, mientras asentía a sus palabras.

- Esta bien... Solamente... Quería saber donde estaba Perséfone.

¿Por qué se sentía tan miserable ahora? Al final había actuado de tal forma que a todas luces había errado. No iba a meterse en la decisión de Zeus ya que él tenía la suficiente sabiduría para actuar. Miró al pelinegro fijamente... Luego bajó la mirada y dio otro paso hacía atrás, mordiéndose el labio inferior, resistiendo las lagrimas.




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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Mirza el Sáb Oct 18, 2014 2:16 am

Cuando vio el despliegue de poder por parte del Dios del Inframundo, Shlainn  tomó de nuevo el control de su cuerpo dejando a la Diosa en segundo plano, no pudo evitar sentirse mal y el querer ayudar al Dios pero Afrodita sabiendo que lo que quería hacer la chica era casi un suicidio le detuvo a tiempo que solo había caminado dos pasos hacia el Dios, pues Afrodita le había provocado  un gran dolor en el pecho como una “llamada de atención”.

“¿acaso te has vuelto loca?, ¿quieres morir?!!!” – le gritó Afrodita a Shlainn dentro de su mente tan fuerte que le provocó una jaqueca a la joven.

“se lo que me puede pasar, pero... ¿Cómo puedes estar indiferente ante el dolor de los demás?”

Aún con el dolor intenso que Shlainn tenía, cuando vio a Demian en el piso apoyado en una rodilla no resistió y fui hacia el para tratar de ayudarle aunque saliera lastimada en el intento, se había incado a un lado de aquel y le había colocado sus manos en los hombros para tratar de ayudar a levatanrle. El aura del cosmos del Dios se sentía a su alrededor como estacadas que herían a cualquiera que se acercara, pero para protección de su cuerpo Afrodita había activado su cosmos propio como una barrera que aunque no era del todo efectiva por lo menos evitaba que le hiciera tanto daño a la chica, y gracias a que Demian ya no mostraba esa explosión de su cosmos no lograba matar todavía a Shlainn.

No pudo moverse para ayudar a Hades pues llegó en ese momento el padre de los Dioses, ya la joven le había conocido anteriormente  en una reunión, así que aún permaneciendo a un lado de Demian, Shlainn tomó la palabra –

Dios supremo del Olimpo, disculpe mi atrevimiento pero no creo que sea un buen momento para reproches... ahora los tres Dioses principales no están en condiciones para disputas... – sus palabras ya eran con un tono de tristeza. – por una sola vez en milenios ¿no podrían dejar de pelear los tres?-


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Ya que somos más para no tener problemas en el orden del rol se hará conforme al orden de llegada. Y si llegan otros se irán incorporando siguiendo el orden.   :)
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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Kolkrabe el Lun Oct 20, 2014 12:02 am

Estaba seguro que no me preocupaba lo que le pasara a Demeter pero en mi interior sabía que si le hacía daño a esa mujer no me perdonaría nunca que Persephone me odiara, el simple hecho de esa palabra pronunciada por sus labios me hería y se removía dolorosamente, por lo que preferí mantenerla lejos, no pasaba con Afrodita en cambio que el no querer dañarla era normal, no tenía nada en su contra y no lastimaba a nadie que no lo mereciera realmente o si no tenía una buena razón o intención de hacerlo.

La presión en mi pecho aumentaba no porque estuviese débil o pudiese combatir, mi cosmos era superior, era el único que podía mantener el peso del mundo de los muertos, el problema era otro muy distinto a lo que Zeus podía decir o los demás pudiesen interpretar, estaba dentro de cada uno el verdadero problema y no iba a explicarlo o sentarme a esperar a que lo comprendieran, era algo con lo que yo mismo debía lidiar, era algo de lo que debía de ocuparme sino quería que todo ese orden que mi hermano mantenía sobre la Tierra se viera afectado realmente, si creía que los titanes eran un problema, que esperara a ver lo que podían hacer un sinfín de almas desesperadas por vida.

Intente apartar a Shlainn con mi mano para no hacerle daño pero esta llego a tocar mis hombros para ayudarme, intentaba calmarme y el cosmos que dañaba a mi alrededor lo manifesté en la forma de mis alas, cuatro negras alas se extendieron, de esa manera mi cosmos no se expandía y provocaba dolor a los que estaban vivos, mire a los ojos a la chica, al parecer en esta era Afrodita había elegido algo distinto a lo común, su espíritu era fuerte, eso la ayudaría si pasaba lo peor.

- Tss hablando del rey de roma… - susurre entre dientes, era al que había venido a buscar, que bueno que me facilitara así las cosas, pero solo le bastaba abrir la puta boca para arruinar todo o mejor dicho, dibujar la realidad a su antojo – puedes engañar con palabras magnificas a nuestros hermanos, no a mí, ahorra saliva cabeza de aire – le agradecí a Shlainn con un gesto de mi cabeza y me puse de pie adelantándome a ella, aunque se notaba el malestar que eso me provocaba, no pretendía que él la castigara por ayudar al supuesto enemigo.

Sigues siendo tan tonta y controlable como siempre hermana…

- Llamar la atención se me había olvidado que era experto en eso! No soy yo el que hace ruido con sus rayitos… - había venido solo para saber de su estado, sino estaba peor que el mío por primera vez iba a pedirle ayuda, podía irse al infierno él y toda su mierda, me había cabreado realmente, no era mi cosmos que estaba alterado, mi hermano lograba alterarme – y pensar que casi había cambiado de parecer… - demonios, sentía el sabor ferroso en mi boca al hablar, no de nuevo.

No podía creer lo que estaba diciendo, que realmente nunca cambiaría ese monologo?, segado por su trono, cuando había atacado el Olimpo, cuando le había atacado a él, debía de haberlo hecho antes, realmente me arrepentía de haber gastado energía en otras formas de acabar con esta tontería, esta vez no, reí – mejor bájate del caballo hermano... – mi voz no estaba calmada para nada, me hervía la sangre, porque me alteraba tanto su forma de ser, no podía simplemente actuar como un hermano y ya… tenía que intentar convencer a todos de que él era lo más grande y poderoso que había?, me enfermaba.

- Que bien te estás haciendo cargo, lo noto, descuida no necesito que te encargues de mis problemas, debes tener ya bastantes intentando hacer que todos nuestros hermanos sigan adorándote como su rey y señor no? – lo mire con desprecio y al mismo tiempo mis ojos demostraban tristeza, no podía creer que había venido hasta aquí saliendo de mi mundo por primera vez para algo bueno y tuviese que terminar así, que idiota de mi parte, sonreí de lado – disculpa señorito – no iba a llamarlo señor o rey para mí no era ni la mitad de eso – ni tu ni nadie pondrá a prueba mis capacidades, no soy mas o menos que los demás métete eso en tu egocéntrica cabeza – mis alas se extendieron, mi cosmos se había calmado, el peso aflojo el pecho, mire a Demeter con pena detrás de Zeus – podría retarte a soportar un día en el Inframundo y morirías pasadas las horas hermano, quédate en tu trono de oro que es lo único que sabes hacer – rompí en una carcajada cruel no podía creerlo – jajajaja resulta ahora que todas las pestes son mi culpa?? Eres realmente increíble, debo admitir un excelente actor, puedes engañar a nuestros hermanos, someterlos y seguir manteniéndolos a raya para que se arrodillen ante ti, pero créeme… va a cambiar, eso te lo aseguro, deja de reflejar tu cobardía en culpas que no me corresponden, solo vine a avisarte que mantengas las puertas cerradas del Olimpo, en cuanto yo no aguante más mi cosmos romperá el sello del Tártaro y cuando eso pase tu sabes lo que pasara, te recomiendo que te quedes aquí y aguardes a que las cosas se calmen, tu eres el menos importante, de todos los males seré el que traerá lo peor, no hago esto para ayudar a vivir, lo hago para no tener más trabajo.

Él no era mi padre, él no era nadie para decirme cómo actuar, no era NADIE! Para venir a decirme que fue blando, realmente Zeus estaba jugando esta vez con fuego y no cualquiera, sino con uno que no iba a poder apagar nunca más en toda su maldita existencia, mi prioridad si había cambiado, ahora volvía a ser la misma.

- Vuelve a amenazarme a tratarme como si fueses superior, a decirme que me pondrás tras tus rejas de oro y te juro que será la última mierda que pronunciaras en esta y en todas tus malditas vidas, no jodas conmigo, no eres más, eres igual o inferior me entendiste Zeus… no me jodas princesa – mis ojos centellaron iluminándose de rojo sangre mi cosmos mato a todo lo que estaba a nuestro alrededor y no se había descontrolado, le estaba demostrando que no jugara conmigo – me arrepiento de haber venido aquí a ver como estabas… no sé en qué demonios estaba pensando, sigues siendo la misma basura… - me mordí la lengua, realmente estaba arrepentido, creía que mi hermano se comportaría diferente y sin embargo sin saber lo que pasaba venia aquí amenazándome como si fuese mi superior, como si fuese realmente capaz de hacerme algo él a mí, podía asustar con ese cuento a los demás,  no a mí, él no podía encerrar mi alma en una urna a su antojo porque en cuanto lo intentara mataría su cuerpo mortal y el que estaría vagando sin rumbo iba a ser él, débil iluso, pero más débil había sido yo viniendo aquí haciéndome la idea de que iba a poder hablar con él como hermanos, tranquilos sobre el asunto.

- Gracias… - me di media vuelta y me dirigí a Shlainn – por un momento se sintió como en casa – me atreví con dulzura a acariciar de nuevo su mejilla – espero poder volver a escucharte cantar – fue a la única a la que le sonreí con sinceridad, era la primera en tantas eras que no había actuado como Zeus les había “enseñado”, no me había mirado con miedo o querido echarme, al parecer los perros que el señor del Rayo tantos años había entrenado ahora despertaban con otros ojos – no dejes que nada haga que cambies de camino – le susurre a su oído cuando acorte la distancia y como un beso entre hermanos mis labios se apoyaron en su mejilla antes de separarme.

Las alas negras envolvieron mi cuerpo, no mire a Zeus ni a Demeter que se había escondido tras este, no me sorprendía, en vez de hablar con su hija había ido corriendo a Zeus. El cosmos del que estaban conformadas se enredó en mi cuerpo haciéndolo desaparecer del Olimpo, de regreso al Inframundo, donde la luz nunca brillaba, donde los dioses no se atrevían a bajar.

- Ven a buscarme tú al Inframundo si te atreves hermano… - mi vos sonó débil antes de desaparecer del todo del Olimpo.

Sigue tomándote todo como si fueses el supremo, en algún momento eso se acabara y te darás cuenta que eres igual que tus hermanos.



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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

Mensaje por Althea el Lun Oct 20, 2014 1:33 pm

Miró con verdadera admiración a Afrodita tomar los hombros y ayudarle como ella no había podido. Definitivamente era una mujer digna de admiración. Ese amor que profesaba iba más allá de cualquier problema o barrera impuesta por los humanos o los dioses. ¿No era algo realmente salido de la realidad? A veces se preguntaba como es que a la humanidad le faltaba tanto de ese amor...

Are the memories I hold still valid?
Or have the tears deluded them?

Dio un paso al frente hasta tomar el brazo de Zeus con fuerza, como si buscara apoyo de ese lado. La manifestación de las alas de cosmos de muerte del emperador de la muerte solamente provocaron que se erizara mientras los pétalos marchitos se levantaban ante el solo movimiento de aquella espectral demostración. Sin embargo, sus palabras estaban cargadas de un odio casi lastimero pero sin duda marcados con una pena y soledad...  Una especie de decepción que no lograba entender. Cuando Hades le dedicó esa mirada llena de pena tragó saliva pesadamente...

¿Qué quería decir esa mirada? Su corazón comenzó a latir rápidamente. ¿Realmente estaba diciendo la verdad sobre Perséfone? Casi a la lejanía escuchaba todo lo que hablaban... Como expresaba que el sello se rompería, que debía cerrar las puertas del Olimpo... Cosas que realmente de momento quedaban en segundo plano. Siempre había sido una egoísta... Siempre. El odio que tenía hacía Hades por arrebatarle a su hija... porque era SUYA. Y ahora, como siempre, dejando de segundo plano cosas tan importantes para concentrarse solamente en lo que le compete... Apretó el puño que se encontraba libre mientras sus ojos pardos miraban a su hermano menor, hablando con aquella saña tan característica.

Maybe this time tomorrow
The rain will cease to follow...

Miró a otro lado con pesar mientras muchas cosas pasaban por su cabeza mientras veía las flores muertas... Aquellos árboles que con tanto esmero había hecho crecer, secarse totalmente. Luego miró a Zeus... Y luego a Shlainn. Tragó saliva pesadamente mientras se decidía, afilando la mirada mientras se avalentonaba. Era ahora o nunca. Su búsqueda debía terminar... Para poder ser libre una vez más.

- ¡No tan rápido! ¡Cobarde como siempre!

Soltó a su hermano y corrió directamente a Hades. Quizás para detenerlo pero apenas si alcanzó a tomar su antebrazo con firmeza, blanqueciendo sus dedos por la fuerza en la que le sostenía. Cerró los ojos con fuerza cuando las alas negras se cernieron sobre ella, desapareciendo fugazmente. En pocas palabras, colándose en la transportación del dios del inframundo... Quizás alguno que otro dios si se atrevía a bajar al inframundo.




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Re: Jardines del Olimpo [Libre]

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