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Mensaje por Vidd el Vie Jun 20, 2014 9:05 pm

El camino no había sido demasiado extenso, aquella costa, la costa donde nos habíamos visto por primera vez estaba relativamente cerca, el mar estaba tan revuelto como los días anteriores, las falta de poder de los dioses se hacia notar al menos para los que conocían su existencia, el cielo también mostraba lo suyo con sus tormentas eléctricas y sus nubes en forma de ciclón.

Mi rostro era de mas que triste pero también llevaba furia en el, buscaría la razón de porque aquella niña se encontraba en aquel estado, no sabia porque o si había un responsable, realmente no entendía el porque.

Mis botas se enterraron en la arena, paso a paso hasta que el agua comenzó a golpearlas, seguí avanzando hasta que el mar llego a mis rodillas y con lagrimas en los ojos y las heridas de la batalla aun sangrando grite llamando a su dios – POOOSEEEIDOOOOOOOOOOOOOOOON!! -

Mi grito desgarro los cielos tanto o mas que los relámpagos, deje que el cuerpo de Cyril tocara el agua de mar, su sangre lo llamaría, si realmente le importaba este era un buen momento para demostrarlo.

Sostuve su cuerpo con un brazo mientras acariciaba su rostro, poco a poco fueron llegando sus compañeras, las demás sirenas, nadando en círculos frente a nosotros, para luego comenzar a cantar una dulce melodía, tal vez para aliviar las heridas, o alegrar los corazones tristes, - que te a sucedido pequeña, ¿quien te a hecho esto? -




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Re: Regresando al comienzo...

Mensaje por Souen el Sáb Jun 21, 2014 11:20 am

Los océanos se agitaban cada vez más, comenzando a inundar lentamente el planeta, sin importar mis esfuerzos por mantenerlos al margen ahora era tal mi debilidad que ya no podía mantener todo en orden, sino que solo podía ralentizar el momento de la verdad al final del camino, donde las verdaderas voluntades chocarían y el destino se decidiría. Mi cuerpo se encontraba postrado en aquel trono de cristal en mi sala de audiencias, en aquella última habitación que daba luego a un largo y enorme pasillo que conectaba con el soporte principal del mar. Todo estaba tranquilo allá abajo, había hablado con un nuevo general marino y el único ahora presente en el océano, ya le había dado las pautas a seguir y mientras tanto solo me quedaba esperar para poder terminar ciertos preparativos personales...

-(Me pregunto que podemos hacer...sentimos el cosmos de Hefesto al llegar al mar, el desgraciado interrumpió en nuestro hogar y fue al pilar de Siren...)-

-Sé que no hay rastros para saber que le sucedió a walter y a neo....pero estoy muy seguro de que ese sujeto tuvo que ver con la razón por la cual Cyril no se encuentra aquí.....y tambie.....???!!-


Me sobresalté en mi asiento al escuchar aquella voz desgarrada que clamaba por la presencia del regente del mar, aquella voz llamaba a Poseidón a gritos, me llamaba a mi, fue entonces cuando con mi cosmos decidí analizar quien era....y, lo que encontré, hizo que mis ojos se humedecieran levemente a la par de que se abrieron un poco más. Quedé boquiabierto un poco, casi sin aliento, sintiendo una opresión en el pecho que subía por mi garganta, ahogándome, aguantaba las lágrimas...y entonces, exploté...

-CYRIL!!!-

Sin reparo en mi accionar salté de mi asiento y salí hacia aquel largo pasillo a toda velocidad, las sirenas comenzaron a nadar a mis costados diciéndome con su apaciguante canto donde era que se encontraba Cyril junto con otro visitante que lo había traído, y el cual podía reconocer su cosmos...era Vidd, uno de los jueces infernales de mi hermano Hades el que luego de haberse separado de nosotros hace un tiempo, quien sabe para qué, finalmente volvía y me traía a Cyril al mar...por lo cual, sabía que algo le había sucedido. Mis pies no se lograban ver de lo rápido que se movían para impulsarme con toda la velocidad de un Dios hacia la superficie, un remolino de agua se formó en la base de mis pies y entonces sirviendo como el propulsor me elevó directo hacia su posición. Estaba débil como para usar tanto cosmos para usar el agua de esa forma, pero mi corazón que latía fuerte y mi voluntad ardiente superaban las barreras que me impedían hacer de las mías para llegar a donde quisiera.

Y así en lo alto, en la costa de aquella playa en la isla Milo, mi presencia finalmente llega siendo anunciada por el canto de las sirenas que rodeaban su cuerpo ensangrentado....el fuego de la ira se mezclaba con el hielo de la tristeza, antagónicamente complementarios se fundían en uno solo en mi interior para cuando mi silueta se dejaba ver saliendo del agua, caminando mas tranquilamente, con pasos firmes que marcaban la voluntad encendida, y mis orbes negros como el vacío que observaban a el juez llorar por mi general.

-Vidd....que le ha ocurrido?.......a Cyril......dime.....fue......Hefesto?.....-

Me acerqué lentamente a ellos con mis ojos llenos de tristeza, estaban humedecidos pero evitaba que cayeran lágrimas por el momento, ya que no las desperdiciaría tan fácilmente...solo, explotaría cuando mi corazón tuviera una razón para llorar sin forzar nada, y así despertaría una fuerza verdadera en mi mismo, a pesar de mi debilidad actual. Caí de rodillas chapoteando el agua a mi alrededor, el agua escarlata manchada por la sangre de mi general, compañero, amigo, Cyril, mis ojos le veían cada centímetro de su cuerpo desbordados de esa pequeña desesperación y esperanza contrastantes que se generaban al volver a verlo, pero al no saber la razón exacta de porqué se encontraba en ese estado.

Con una mano toqué su pecho en el corazón, aún latía aunque débilmente, la llama de su vida se negaba a desaparecer y la fortaleza interna, como siempre, se mantenía fuerte...pero, aún así, no estaba bien.....el cosmos que sentí en su cuerpo, impregnado al tocarle fue lo que activó la ira en mi interior...potenciándola, logrando que las aguas se movieran con mas fuerza en el océano. Apreté mis dientes y mis ojos se mostraban afilados, con un odio tan profundo hacia aquel desgraciado Dios que había osado hacerle algo a mi amiga (si amiga, me di cuenta al tocar su pecho)....quería hacerlo añicos....mis ojos se apagaron, se mostraban tan vacíos, pero a la vez tan llenos de emociones negativas y frías....esa tristeza, esa ira, ese odio, esa desesperación......todo junto en uno solo.....

-Lo sabía....-

Mencioné con una voz casi apagada y quebrada, mi cuerpo temblaba ligeramente pero no era de miedo...era producto de mi desbordante ira divina que buscaba desesperadamente salir por algún lado....

-e.....e........HEFESTOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!-

Finalmente grité al cielo frunciendo el ceño, era una explosión divina de aquel sentimiento que quemaba tanto como el fuego, y se sentía tan frío como el hielo en mi corazón....



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Re: Regresando al comienzo...

Mensaje por Takeshi el Dom Jun 29, 2014 7:29 pm

Mientras tanto, las palabras del Rey del Averno resonaban en el interior de la mente de la reencarnación de Hefesto... "¿A cuál elegirás?" Se preguntó Takeshi en su fuero interno mientras su cuerpo desvanecido avanzaba por el túnel que unía los Campos Elíseos con el Inframundo.

En momentos como ese agradecía que Hefesto tuviera la bendición de la previsión, los tres ángeles que habían bajado con él en su visita no programada contaban con un objeto que le permitía conocer su ubicación en cuestión de segundos y lo que era más importante, podía comunicarse con ellos... Además, Cyril había forjado a través del sudor, de la sangre y de las lágrimas un vínculo que iba más allá de la magia, un vínculo que únicamente una persona que se entrega por completo a otra puede crear.

Se reintegró en medio de llamas en el Muro de los Lamentos, donde hace algún tiempo se habían separado y de pronto una presión en su pecho le provocó una duda punzante... El cosmos de Cyril no podía sentirse en el mundo de los muertos, parecía lejano... Mientras tanto, la presencia de Anju era fácilmente perceptible, aunque la negrura inherente de su cosmos parecía agitada, sin lugar a dudas se batía en duelo...

Pero faltaba uno, uno de sus ángeles no podía ser ubicado.

"¿Dónde diablos estás Roma?" se preguntó mientras apretaba la quijada en una demostración de impotencia y enojo... Su energía no podía percibirse en ningún lugar de los dominios de Hades, entonces optó por el plan de emergencia; se concentró en el anillo de Anju para hacer contacto con ella a través de su objeto "Necesito que abandones este lugar de manera urgente, tus sospechas eran simples conjeturas de una niña berrinchuda, si logras salir del Infierno te veré en las Forjas... Más te vale que no me hagas ir por ti... El precio de nuestra visita será la vida de uno de los ángeles ígneos... Supongo que si no logras huir a tiempo te quedarás en este lugar" le hace saber a través del objeto, quiere que su mensaje llegue con toda la ira contenida, una parte de él desea creer todavía en la posibilidad de que Anju es un buen elemento, que será un ángel digno, pero el ridículo que ahora los marcaba, tenía toda su esencia encima.

Cortó la comunicación, dondequiera que estuviere el anillo le haría llegar el mensaje y, de igual forma, la teletransportaría hacia las Forjas, lo único que hacía falta era que ella lo deseara. Sería la tercera prueba de Anju, Takeshi quería saber si era capaz de salir en una pieza o si regresaría al cuidado de Hades.

Después, aún con el conocimiento pleno de que nadie estaba al otro lado, el creador de armas se comunicó con Roma: "Roma, la incursión ha sido todo un desastre, debes abandonar el Infierno y dirigirte a las Forjas... Utiliza tu anillo, sólo basta que te concentres en regresar y estarás en casa...." fue su mensaje, lleno de angustia y a la vez de tristeza, estaba casi seguro de que hablaba hacia una pared, porque, la llama de ese ángel sabía que estaba apagada.

"¿Y ahora qué? ¿Cuál es tu plan?" pregunta Hefesto, está molesto, pero no lo suficiente para ser peso muerto en la espalda de Takeshi, para eso bastaba la sombra de Roma.

"Iré por Cyril, me importa una mierda dónde esté y con quién esté... Ella me pertenece de la misma forma que yo le pertenezco a ella... Y si alguien la hirió te juró que deseará no haber nacido" contesta irrefrenable, cuando la ira por fin se desborda, en un delirio impropio del humano hasta esos días.

Por primera vez desde que obtuvo la vida inmortal, el miedo cierne sus fauces sobre su alma, con la inminente amenaza de crear una herida.

"Vamos entonces... Ese vínculo tan especial que compartes con ella la ubica.... En su pilar" menciona Hefesto como quien anuncia el fin del mundo "Y allá iremos" corta finalmente el humano desintegrándose por última ocasión en el Averno, con un nuevo destino.


El grito de Poseidón se extiende por cada rincón de aquella playa bendita cuando de pronto, del brazalete que Hefesto había forjado para Cyril comenzó a emanar un intenso brillo  de color amarillo, la cual instantáneamente la envolvió en un manto cálido y protector...  Pero también voraz y desatado, pues la cubrió en un instante escondiendo su piel maltratada y herida.

Su cuerpo comenzó a alejarse levitando de los brazos de ambos hombres y se mantuvo por sobre el nivel del suelo durante algunos segundos hasta que, un segundo manto la cubrió; de un rojo intenso, tal como la del acero fundido, el velo de los ángeles ígneos la envolvió y reparó en cuestión de segundos sus heridas, tal como si el sólo nombre de Hefesto hubiera desatado un hechizo, una medida preventiva, una muestra de cariño desinteresado.

... Entonces una segunda figura se constituyó de las brasas agonizantes que ahora se reducían a simples chispas, tal como el mismo fénix, del fuego apareció la figura del Herrero Olímpico quien, con suma premura y cuidado toma de la cadera a Cyril y la guarda bajo su abrazo; continúa vestido para la guerra de dorado reglamentario.

Su expresión es neutra, aunque la tensión de su ceño contenido solamente previene de la cólera que lucha por contenerse - Poseidón, te encuentro de nuevo - inicia, con un saludo por simple cortesía, la última vez que había visto a ese Dios habían peleado hasta el límite, y aunque había otro hombre herido, no le dio importancia, lo reconocía perfectamente de las memorias alteradas de Cyril, un Juez Infernal, qué curioso, amigo de un General Marino.

"¿Cuál será la historia oficial? ¿Que ella renunció a sus votos o que tú fuiste una ave de rapiña que secuestró a un General Marino?" pregunta punzantemente el Dios "En cualquier caso, uno de los dos será severamente castigado" adjunta, mientras Takeshi desea fieramente que el herrero cierre por una vez la boca... Aunque, tiene razón.

Si alguien será castigado será él y cargará gustoso con las consecuencias.

- Veo que has conocido a Ligeia, mi nuevo ángel... La última vez que vine a estas playas me encontré con un General Marino que simplemente no es de tu categoría Poseidón... Y, ¿qué te puedo decir? Soy conocido como el Dios que puede repararlo todo, y sí, tu General estaba roto... Y yo lo he reparado, pero no para ti... He visto la belleza durante eones, he visto cada pieza de arte creada por la humanidad y te diré algo... Cyril, es la pieza de arte más acabada de la humanidad, es la mujer más sublime que puedas hallar en la Tierra, en el mar, en el Infierno o en el mismo Olimpo... ¿Y crees que permitiré que sea presa por un pilar? ¿Crees que permitiré que su belleza se marchite en una guardia eterna? No, su lugar está en el cielo, con los ángeles, con los dioses - dice en primera instancia con un tono augusto, propio de un dios, para después transformarse en euforia - Ahora su hogar está en el Olimpo, si quieres venir por ella hazlo, con la premisa de que lo único que provocarás será dolor y confusión, la liberé de su pasado, de sus fantasmas y de sus maldiciones... Por primera vez en su vida hay alguien que vela por su bienestar y por su felicidad, tiene a alguien que no está unido a la muerte desde su nacimiento o al gravísimo cuidado de las mareas para que la Tierra no se inunde, a mi lado, es y será una mujer libre... Libre del dolor, libre de la muerte... Así que, si en tu egoísmo quieres recuperarla, si deseas manchar la impoluta belleza de quien una vez fue tu general....- dice para realizar una pausa.

Hefesto le recomienda contención, diplomacia. A él le importa una mierda, simplemente quiere hacerle ver a ese Dios hasta donde está dispuesto a llegar por ella.

-... Te advierto que encontrarás tu muerte - sentencia.

Ha pasado demasiado tiempo fuera de las Forjas, sabe que no tardará en encontrarse de nuevo a ese Dios ni a ese Juez, pero no es el tiempo, ni el lugar.

Así pues, con la misma rapidez con que la llama consume una hoja de papel, Takeshi con Cyril al brazo se desintegra en un majestuoso espectáculo de luces amarillas y rojas.

Se dirigen a casa.


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Re: Regresando al comienzo...

Mensaje por Vidd el Mar Jul 01, 2014 2:27 am

Poseidón se hacia presente, veía a Cyril con ojos desconcertados, tanto como yo al descubrir que se trataba de ella, el pedía respuestas, las mismas que buscaba yo tal vez. Mis lagrimas rojas por el daño que ella me había causado caían de mis mejillas sobre su pecho.

El dios grito por otra deidad, parecía que tenia sospechas confirmadas sobre aquel sujeto, yo no comprendía, solo quería que ella recuerde, acaricie su rostro, suave como la seda, mi mano aun se sentía adolorida, el brazo de la armadura estaba deshecho.

Una luz dorada cubrió el cuerpo de mi pequeña hermana, pensé que se trataba de Poseidón, quien cuidaría sus heridas, su liviano cuerpo se alejo de mis brazos, pero luego se alejo de nosotros, y fue ahí cuando un sujeto apareció en aquella playa sagrada para mi, manchando con su presencia todo lo que tenia verdadera importancia para mi, la sujeto en sus brazos.

Quise moverme, atacarlo, pero caí de rodillas con tan solo girar, con dificultad había llegado a aquel lugar – roto.. – no importaba con cuantas palabras bonitas decorara sus oraciones, el había destruido lo que alguna vez había sido Cyril, me la había arrebatado, quitado a la única persona que vio algo en mi. Mis manos se hundieron en la arena debajo del agua.

- ella no estaba rota, no era un objeto que podía ser defectuoso – me dije a mi mismo. Aquel sujeto pasaba de mi, solo tenia ojos para Poseidón, no sabia si se trataba de una pelea entre dioses ,de simple avaricia o algo mas. Pero estaba jugando con la cabeza de mi hermana.

Las amenazas residieron en el dios de los océanos y luego se marcho, con Cyril, arrebatándomela de nuevo, había dejado que me la quite de los dedos sin poder hacer nada. Mi cuerpo se entumeció, pero mi cosmos no retrocedería, aumento, quemando mi cuerpo, una hoguera de fuego violáceo se encendió en aquel, el peor de los océanos, evaporando el agua que llegaba a tocarme, Griffon se separo de mi y volvió a inframundo, las heridas se quemaban, la ropa estaba algo rota, y yo manchado de sangre, pero con fuerzas renovadas.

Me incorpore, el cabello se alboroto con el viento y la fuerza de mi cosmos ardiendo a mi alrededor, - yo te maldigo Hefesto – dije por lo bajo – te maldigo por toda la eternidad – mis puños se apretaron con fuerza, camine fuera del agua mirando hacia el tormentoso cielo.

- Señor Poseidón… por favor, lléveme con usted al Olimpo!! – Mis ojos se clavaban en las nubes como si pudiera verlos desde aquella playa ahora tan desagradable para mi. Haría lo imposible, pero volvería al Olimpo.




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Re: Regresando al comienzo...

Mensaje por Souen el Jue Jul 17, 2014 8:43 pm

La agonía de las 3 almas que habitaban en aquel cuerpo humano que había sido elegido por el destino para convertirse en el rey de los mares y océanos, Poseidón, no podía compararse a nada en aquel mundo físico donde todo tenía principio y final. Su magnitud era demasiado grande para ser medida, era infinita, pero al menos en algo habían coincidido tanto la luz y oscuridad como la esencia divina.....el dios de la forja Hefesto, había profanado a uno de sus iguales olímpicos, no solo con entrar a su tierra sin permiso sino también por burlarse en su cara, modificar a uno de sus caballeros y arrebatárselo se las manos con palabras injuriosas.

El precio por aquellas acciones ejecutadas con ese egoísta deseo posesivo, era sin duda, un castigo divino, que caería con toda su gracia y poder sobre la jovial existencia del dios ladrón.

De un peculiar brazalete colocado en la muñeca de Cyril por alguna razón, se emitía un brillo dorado que dio lugar a un manto ígneo que restablecía las heridas de mi joven y leal compañera, a la cual no había podido proteger de un cruel destino que acababa de abrir sus puertas para ella. Y de los restos negros, ásperos, de las cenizas como las del fénix, surgió la forma humana con su correspondiente kamui, del dios Hefesto.

Mis orbes pasaron a destellar en un color marino repentinamente cuando aquel se había presentado, era mi consciencia como Poseidón quien había tomado el control de mi cuerpo una vez más, dejando al par de gemelos opuestos discutiendo sobre el asunto a solas en un mundo etéreo y eterno.

No hice más que escuchar cada blasfemia que salía de sus maleducados labios, pobre dios, tan joven y tonto, realmente era algo que no me agradaba de mi hermano menor Zeus el que dejara a sus hijos hacer de las suyas convirtiendo así todo en un caos que solo molesta en el trabajo de los grandes., como el ruido de un mosquito cerca de la oreja. Sus amenazas, que iluminaban la idea del egoísmo en el corazón de la pequeña chispa de luz que creía desesperadamente el que fuera más grande e imponente que su tío, y el mayor de los dioses principales, el cual poseía claramente la mayor fuente de conocimiento en cuanto a varias cosas.

Sin más, su último profesar se basa en una amenaza sin fundamentos, para llevarse finalmente a Cyril de mis manos, las cuales, aún temblando por todo ese maelstrom de emociones intentaba llegar a un punto final, una respuesta, que abriera el camino a la solución en medio de la oscuridad.

-..........Ya veo.........-

Mis puños se cerraron a mi lado tensionándose los músculos de mis brazos, quedando tan duros e impenetrables como el muro de los lamentos, de la misma forma se cerraron mis ojos pero sin la misma fuerza. Dentro de mi se daba un veredicto final, un último plan de acción para alguien que estaba en el borde del límite por controlar los mares constantemente, siendo debilitado progresivamente debido a la ausencia de su más grande aliado, el tridente del mar.

-Será así entonces.....Serás castigado por mi ira..-

Las aguas se agitaban a nuestro alrededor opacando un poco las súplicas del juez infernal a mi lado, que con una gran tristeza sobre sus hombros lo único que quería era algo que, en su camino hacia la verdad, se cruzaba con el mío, y así por esta ocasión trabajaríamos en una misma misión a nivel personal....castigar a Hefesto, y hacer lo posible por recuperar a Cyril.

Pero no era mi habitual "yo" el que iba a hacerlo, lamentablemente ese torbellino se encendió en un gran océano de fuego azulado y oscuro, desbordando la ira contenida por muchos años, mi contraparte Mystogan había usado esta oportunidad como la punta de lanza para hacer su voluntad.

Y así, mis orbes se tornaron en un dorado brillante como el del Sol, solo que aquella luz, era una luz que no emitía luz...es decir, era algo que simplemente, consumía, sin dar nada a nadie. Volteé a ver a Vidd que había retomado compostura mientras miraba hacia el nublado cielo furioso, lleno de una gran tormenta que se estaría por desatar...acaso mi hermano Zeus ya había explotado luego de enterarse que su "fabuloso" rayo ya no se encontraba con él?.....de todas formas, debería recibir una visita inesperada, de su gran hermano mayor, que iría por un asunto importante al Olimpo para expiar él mismo personalmente, los pecados divinos del insensato hijo del rayo, la flamita chispeante.

- Vayamos al Olimpo...-

Sentencié finalmente, para prepararnos y así ir en busca de nuestro objetivo...



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