Deseo prohibido {Priv.}

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Mensaje por Kore el Mar Jul 02, 2013 3:10 am

Ambiente:

Las voces cantarinas de las jóvenes ninfas, cada una con sus largos cabellos del color de la tierra, las hojas, las flores, hacían del lugar un espacio único, precioso, donde podían disfrutar de la compañía de su querida protegida. Adoraban a su Diosa, por ello se ocupaban de hacer de cada tarde de la joven un divertido momento. Esa misma tarde, el cielo brindaba apenas una calidez perceptible, los rayos blanquecinos lograban filtrarse entre las verdes hojas de las arboledas, brindando a los bellos cuerpos naturales una luz magistral.

La delicada figura de Sophie alumbraba la escena. Yacía totalmente desnuda, su tersa piel de seda apenas cubierta con un velo fino transparente, sus largos cabellos oscuros ondulados caían en cascada hasta sus tiernos muslos. Sonreía aniñada a sus ninfas quienes la admiraban y soltaban una que otra risilla que se oía al unísono en medio de aquel sinuoso bosque, como un juego silencioso entre niñas. La joven cual artista de grácil movimiento danzaba en el arroyo, absorta de todo aquello ajeno a su momento perfecto.

Una tarde ideal para pasear... —pronunció con su voz serena, aquella que ocultaba leves rasgos de malicia, que pocos notaban en la Diosa de expresivos ojos cerúleos.

Unos rasgos difíciles de comprender, maravillado estaba todo aquel que conociera a la joven, por su sonrisa que ocultaba esos deseos que siempre fueron reprendidos por su madre en vidas pasadas, siendo su hija objeto de su preocupación eterna. Perséfone podía sentir como sus deseos alcanzaban esa esencia esperada en su nueva vida, su nuevo cuerpo.

Sin embargo, algo en su interior, un sentimiento a la vez desconocido en aquel cuerpo pero que en cada vida había estado esperando, se hizo notar. Sus cerúlea mirada comenzó a indagar curiosa por lo que podría suceder, como si algo estuviese esperando... pero esa sensación de temblor en su cuerpo, quizás por la excitación de lo que podría tratarse o por el simple deseo de ver... de encontrar ello que tanto añoraba internamente. Sus bellas ninfas advirtieron un ligero cambio en el ambiente. Algo que en su oculto paraíso, en lo mas profundo de aquella arboleda, lograron percibir.

Una vez más, danzó. Expresando sus deseos a través de aquellos movimientos, su cosmos comenzó a despertar, al mismo tiempo que incitaba a su encuentro, su provocación astuta, llena de gran excitación. Y sus bellas ninfas, se levantaron danzando con la joven, nuevamente absortas por los gestos de la Diosa.
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Re: Deseo prohibido {Priv.}

Mensaje por Kolkrabe el Mar Jul 02, 2013 11:55 am

Ligadas por más que un simple sentimiento un deseo carnal estaba muy lejos de lo que las hermanas del destino habían tejido para ambas deidades, a diferencia de sus hermanos él solo había escogido a una mujer, sus ojos no habían visto nunca a otro ni sus manos sentido el tacto de otra piel que no fuesen los de su reina, aquella a la que había coronado una y otra vez en cada era para estar a su lado, con cada despertar sus estrellas se encendían, llamándose, sin importar la distancia en la que hubiesen nacido, una danza, un rio… un bosque, siempre los llevaba al principio.

Aunque ninguno encendiera su cosmos era otra cosa lo que susurraba el nombre del otro llamándose, sin esperas mi ser deseaba subir a la superficie una vez más, con la simple pero deseada intención de buscarla, envolverla y llevarla de regreso conmigo, invitarla a morder aquel fruto, coronarla de nuevo para ser mi reina, le gustara o no, era que ni yo, ni ella podíamos evitar, aunque en este cuerpo no la quisiera, aunque su corazón me odiara aquel acto era imposible ya de evitar.

Siempre el mismo escenario elegido, diferentes matices, a esa altura ella ya debía de saber que algo iba a suceder, en ese momento mi alma daba vueltas, buscándola, a gritos llamándola por su verdadero nombre, las risas llegaban a mis oídos, los cantos, el suave sonido de las pieles al rozar mientras bailaba, el chapoteo del agua. La brisa movía la capa negra mientras caminaba tranquilo cerca de la orilla de aquel rio, como si de una sombra se tratara, observando. Pocas cosas disfrutaba, ella era una de esas pequeñas sensaciones que hacía que el corazón de Hades latiera, la única que había despertado lo que los mortales llaman amor y a la única a la que le entregaba ahora una sonrisa cómplice desde la orilla del rio.

De pie, se atrevió a dejarse ver, la reacción de las ninfas era obvio, la escena volvía a su mente como si se tratara de una película que pasaba frente a sus ojos, no importaba si Zeus lo obligaba de nuevo a separarse de ella a causa de las histerias de su adre, siempre regresaba para hacerla mía, era el único que leía, con la misma claridad que aquel agua, su sonrisa, sus gestos dulces como el aroma de las flores, su alma como si fuese el libro más deseado.

Me quite la capucha revelando mi rostro, mis ojos violáceos se posaban solo sobre su grácil figura, ignorando por completo la belleza de sus ninfas, porque solo había ojos para Persephone y así seria siempre, sin engaños, solo susurros cómplices, roces imperceptibles pero que electrificaban y se unían en un silencio oscuro que solo nosotros comprendíamos.

- Una tarde ideal para pasear… - murmure repitiendo sin saberlo las mismas palabras.

Me agache, de cuclillas llevando mi mano al agua, sintiendo el fresco que esta brindaba, el sol tenia de matices brillantes y al mismo tiempo calida el claro en el que nos encontrábamos, deseaba que no detuviera su danza, la estadía siempre había sido corta, la tomaba para mí y regresaba, olvidando donde ella era realmente feliz, me había dicho en esta era ser diferente, por lo que le regalaría aquella noche en la superficie, el rapto era un acto abstracto ya, porque ambos en silencio deseábamos estar al lado del otro.

- Haz de saber… que la hora ah llegado, debes de sentir que algo cambiara hoy, no intentes forzar las cosas, si corres te seguiré… si tus ninfas te esconden te encontrare y si tu madre lo prohíbe… la matare – mi voz era clara, corría tranquila pero fresca como el rio que se deleitaba acariciando su piel.

Mi irada se aparto unos segundos de ella para mirar el cielo, el sol caía rápido, en unos minutos este cerraría los ojos y el cielo se tornaría oscuro deleitando aquel manto con sus brillantes estrellas y ese deseo de tomarla como mía se hacía más fuerte con cada segundo que corría, volví a clavar mi mirada en ella, esta vez para no volver a apartarla.



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Re: Deseo prohibido {Priv.}

Mensaje por Kore el Mar Jul 02, 2013 7:19 pm

Que dulce tentación...

Su mano descendió con eterna lentitud entre los hilos de su fina seda transparente, resbalándose los dedos en ese camino largo y lacio. Quitaba nudos imaginarios que se inventó para mantener la serenidad en esos escasos minutos que faltaban. Sus ninfas, quienes la adoraban con total vehemencia, brillaban de fulgor a su alrededor. Un conjunto de risas, cantos suaves en un ameno ritual oculto de todo y todos.

Pero... lo percibió. Como escuchaba su nombre sin ser apenas pronunciado, como su ser ardía de deseo y sentimiento con aquella presencia que en tantas vidas pasadas se había entregado. Su pecho respondía con la misma esencia infantil que la acompañaba, suaves y silenciosos eran sus suspiros ante la cercanía de aquel cuerpo en la escena. Las bellas ninfas advirtieron en vano lo que tarde o temprano sucedería. Tomaron a la joven con atenciones sofocantes, preocupadas del gran poder que emanaba de ese joven sobre su Diosa. Sin embargo, en los sonrosados labios de su deidad una sonrisa complaciente se dibujó sin apenas evitarlo, surgió con intensidad de su interior, una sonrisa que entregaba tanto en silencio.

El temor arropó a las bellas dríadas, inquietas sin control alguno, se alejaron de la escena tras besar con dolor los largos cabellos de Persephone, dispuestas a llevar el aviso a las demás deidades. Si bien las palabras de aquel Dios, tan temible por todo aquel que lo escuchase, no frenarían la preocupación y entrega de las damas de la naturaleza. Sophie sólo las observó, no podía hacer justicia de sus peticiones, no en aquel momento que frente a ese ser se entregaba siquiera sin pensar en las consecuencias. Siempre había sido así, reprendida por su misma madre, quien odiaba con fervor ese capítulo sagrado.

Mis queridas...

Cada ninfa se hizo agua, flor o una ligera hoja que llevaría como mensaje todo aquello que sus ojos habían captado. En ese bello arroyo, la noche comenzaba a caer, bañando cada pequeña parte de su oculto paraíso en una fina luz nocturna, que la luna se alzaba maravillada por los grandes ojos cerúleos que la observaron. Desnuda ante los ojos ajenos, terminó en unas risas llenas tanto de picardía como inocencia ante su amado.

Se acercó con pasos gráciles, sus pequeños pies parecían caminar sobre el agua, encontrándose ante Hades, con una escasa distancia entre ellos, una separación sumamente dolorosa, tanto para sus cuerpo como sus almas predestinadas a pertenecerse por la eternidad, entregarse en esa unión, más fuerte que el amor de los mortales, era ansiado por la joven.

Mi madre, no estará feliz con tu elección de palabras... se nota en el ambiente...—su voz era tan afilada como provocativa, en aquel rostro inocente, puro, curioso.

El brillo lunar enmarcaba las sensuales curvas de la tierna figura femenina, pura y virginal ante la ansiada espera. Un paso más, descendió nuevamente aquellas manos en un suspiro suave sobre el borde de su fino velo protector, en quizás generar una ligera influencia sobre él, curiosa ante la manzana tentadora que la observaba fijamente.

Mi señor... Amor...
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Re: Deseo prohibido {Priv.}

Mensaje por Kolkrabe el Jue Jul 04, 2013 11:53 pm

Evitarlo sería en mano, podía matarlas en el camino antes de que llegaran a su madre pero eso no la pondría triste? Sería un error de mi parte dar ese primer paso, lo arruinaría por completo, esta vez pretendía hacer todo lo posible porque ella permaneciera por siempre a mi lado y no solo la mitad del año, había muchas cosas que tenia pensadas cambiar a partir de este momento, todas esas cosas, esos cambios comenzabas por y con ella precisamente.

Las ninfas se retiraban, tristes, veloces a avisar de lo inevitable y ella susurraba su despedida, me mantuve tranquilo intentando ahogar el deseo de terminar con sus vidas, dándole fin a la carrera hacia Demeter, suspire, murmurando para mí mismo, algo que solo el viento escucho y se llevo con él, el rio seguiría corriendo, nadie podía evitar eso.

El callo del todo, el cielo se vestía de gala, un manto estrellado, siete nuevas estrellas brillaron, ella no necesitaba más de sus ninfas ahora siente nuevos caballeros se reunirían ante ella solo porque ella los llamaría a su encuentro, le sonreí cómplice, la luna de testigo nos daba unas horas de tranquilidad, mi mirada recorría su cuerpo y siempre terminaba en sus labios, sus ojos, sus movimientos, quieto espere algo agitado su encuentro.

- Tu madre nunca estará contenta conmigo, alguna vez lo ah estado?

La mire a los ojos, no me di cuenta que estaba mordiendo mi propio labio, como si hubiese esperado tanto tiempo este momento y ahora por querer estar tranquilo ante ella, no hacerla enojar sino darle lo que pocas veces le daba, mi compañía, me desesperaba y externamente empezaba a notarse esa impaciencia, como si otra vez fuese un niño pequeño que deseaba mucho algo pero debía esperar para obtenerlo.

- Ven… eh esperado demasiado por ti, por favor esta vez no me hagas perseguirte…

Murmure acercándome más al borde del rio donde ella aun permanecía con sus pequeños y delicados pies sumergidos, pase mis manos bajo sus brazos y la levante sin mucho esfuerzo, podía parecer no ser fuerte pero era todo lo contrario a débil, la deje sobre la hierba húmeda a causa de las salpicaduras que el rio otorgaba al saltar sobre las piedras.

- Pasea conmigo un rato por el bosque…

Le pedía con una suavidad en la voz que solo ella escucharía, me quietaba la capa negra que cubría mi cuerpo, lo eleve sobre sus hombros y lo deje descansar en ellos, arropándola como sino deseara ya que la luna siguiese observándola, era mía y solo yo podía observar la totalidad de su pial. Mis finos dedos acariciaron su mentón, apenas mi pulgar llevaba a sus labios rosándolos, sonreí de nuevo, mi cabello callo sobre mi mirada cuando me inclinaba sobre su delicado cuerpo, rodeándola con mis brazos, atrapándola para siempre, mis labios buscaron los suyos, el anhelo contenido, que importaba lo demás ahora si la tenía a ella a mi lado.

Mi Reina… Amor…

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Re: Deseo prohibido {Priv.}

Mensaje por Kore el Sáb Jul 06, 2013 9:27 pm

Las horas interminables que me regalas, las miradas de complicidad que despiertan a tu amante. Ya perdí mi pureza... y con ella mi razón, pensaba a su vez que le brindaba aquellos adormilados orbes rojizos cual sangre, debido a que la diosa dormida en su interior ya había despertado de aquel sueño eterno desde que sintió esa alma cercana a su encuentro. Ardía de pasión su pecho delicado, al sentir aquel suave tacto sobre su piel, el roce de los dedos de él sobre sí le envió una deliciosa corriente por su pequeño cuerpo.  

Aquel tono de voz, cuya suavidad la envolvía una vez más y la entregaba sin apenas pestañear. Un ligero rubor carmín sintió acalorar su rostro ante el gesto del manto protector que éste dejaba sobre su cuerpo desnudo. Lo que la estaba sorprendiendo de aquel capítulo sagrado, era ese momento tan personal que su señor le estaba regalando, compartir ese espacio juntos, sin interrupciones, podía disfrutar mas allá de tratarse de la gran y temible deidad, era su amado.

Nuevamente su tacto le envió esas descargas encantando su cuerpo. Le dedicó una sonrisa cálida, entre lo dulce y lo pícaro, capaz de esconder tanto para los ojos desconocidos, pero para los de él que la leían con facilidad, no se limitaba a sonreír. Pareció caerse entre aquellos brazos masculinos que la tomaban y apresaban, con ansiedad soltó unos leves suspiros. Ascendió sus manitos hasta acariciar el bello rostro del Dios, buscando también los labios ajenos... y luego, el roce de los mismos. Disfrutó con entrega el dulzor de la boca ajena sobre la suya, entregaba parte de su alma como siempre al tratarse de él. Besé sus mejillas, regresando con lentitud a sus labios nuevamente, en un anhelo que a los ojos de cualquier ente despertaría sentimientos encontrados.

Era de envidiar, de sorprender, como su cuerpo y sus gestos se movían a la par de los ajenos, como se entremezclaban vuestras almas. Sus manitos siguieron el camino hasta sus rosados cabellos en un agarre suave.

- Parpadea mi amor, y verás que no desaparezco.

Musitó en un suspiro, o un susurro. La voz de la joven siempre había sido de una delicadeza fina, aguda. El aroma la delataba, provocada y confundida ante su profundo sentimiento, sus movimientos hablaban por ella, cuanto deseaba al callar y cuanto dejaba ver al soltar su lengua ansiosa, curiosa. Tomó su brazo con sus pequeñas manos, el quería pasear con ella, era una invitación que aceptaba sin apenas ser enunciada. Sus emociones siempre eran notorias, soltaba risillas al encontrarse emocionada o un leve rubor carmín pintaba sus mejillas ante el deseo.

Cómo... cómo... ¿Cómo podía controlar sus impulsos, sus gestos, su amor, su deseo desmedido?

- ¡El bosque es nuestro! Podemos danzar, pasear... descansar... estar juntos.

Rió cual pequeña ante sus travesuras. Con aquel andar de mujer y gestos de niña a su vez, sus curvas y su largo y elegante cabello oscuro ondeaba en el aire. Sus grandes ojos rojizos parecían otorgar tanto a su señor en aquel momento.

- No podré... aguantar esta vez... sin ti... Hades, cielo.

En un hilo de voz, soltó su necesidad, su oscuro deseo, su alma. Tomó la mano de su señor y la acercó a su delicado pecho, para que éste sintiera todo. Todo de ella.
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Re: Deseo prohibido {Priv.}

Mensaje por Kolkrabe el Miér Jul 10, 2013 9:00 pm

Sonreía, Hades no se sonreía, pero era distinto a muchas eras atrás, algo distinto, había cambiado por completo, solo mantenía una máscara de monotonía, como si fuese solo una mímica burda del pasado, porque los Dioses no cambian?, acaso no eran capaz de cambiar, de pensar distinto de actuar distinto a como estaba escrito, yo… quería jugar contra las hermanas del destino, les hacia burlas, porque este Hades había cambiado.

Cerré los ojos y conté hasta cinto en voz alta, abrí apenas los ojos para verla allí parada a mi lado aun, mi hermosa reina habría cambiado y sino… podría ser capaz de cambiar el destino de su vida también?, dejas atrás lo que se había escrito, quemarlo en las llamas del Inframundo y volver a escribir a nuestro antojo nuestras decisiones, volver a construir el camino por el que deseábamos caminar, el pelo del color que lo llevaba era solo para mostrar que no iba a mantener la mirada fría, impotente ante los demás, el cabello negro dándole sombra a una mirada que ya no la tenía… yo quería cambiar, lo único que no había cambiado y que quizás era peor era en parte lo sádico que podía llegar a ser si quería obtener algo.

- Aun sigues allí…

Murmure algo encantado, mi voz era dulce, pero tenía un extraño tinte negro en ella, como si lo bueno y lo malo se mezclara formando un color que nunca antes se había visto, ocultando algo que nunca se había visto antes, alguna vez has querido gritar bien fuerte y debiste contenerte porque no era el momento, porque tenias de que dejar que otros creyeran que eras de una manera cuando por dentro te morías por mostrarles quien mandaba por fin?

Caminábamos entre los arboles sin alejarnos demasiado del borde del rio que iba guiando el camino que seguíamos, ella rebosaba con calidez, su emoción, su encanto, provocaba que volviera a sonreír de manera extraña, tan ajena a las miles de anteriores que le habría dedicado, esta despertaba un sentimiento distinto. Sote una risa ante sus palabras llenas de un júbilo contagioso.

- No creo que sepa bailar muy bien pero si puedo estar siempre contigo…

La noche estaba templada, el ruido del agua correr cantaba solo para nosotros y las estrellas iluminaban todo como faroles en una velada romántica, suspire ante aquellas últimas palabras, mis pasos se detuvieron en seco arrastrándola a detenerse, tome su muñeca, mi cuerpo la empujaba contra uno de los árboles que se agitaba ante el contacto de mi diosa contra él. Mi piernas se afianzaba entre las suyas abriéndolas un poco y mi cuerpo más cerca del suyo la sometía, junto a mi era tan delicada, tan pequeña, solo era su apariencia tras esas sonrisas juguetonas y miradas infantiles se ocultaba una diosa, una reina implacable.

- Lo siento si te asusto… de no ser como antes, eh cambiado un poco… esta vez matare, torturara y disfrutare ver sufrir a aquel que quiera arrebatarte de mis brazos…

Mi apariencia cambiaba ligeramente, el cabello se alargaba y se oscurecía, solo mi mirada, sin cambio alguno, se perdía en la suya, mi perfume se mezclaba con el suyo, mis labios se posaban sobre su cuello desnudo, los dedos largos, blancos, delicados se fundían con su piel de marfil, contorneando la curva de su cadera, suspire deseándola, mi pecho golpeo con fuerza cuando contornee apenas sus pechos, su piel, sus labios, su mirada eran las únicas que podían hacerme agachar la cabeza y retroceder, quien tenía control sobre quién?, un juego infinito de dominio, de travesuras, silencios cómplices, compartidos… el río se volvía rojo porque sabía que el señor del infierno había regresado y lloraba sangre porque su princesa seria arrastrada hasta las profundidades del ser oscuro que ahora la besaba con pasión.

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Re: Deseo prohibido {Priv.}

Mensaje por Kore el Dom Jul 14, 2013 3:30 am

¿Le divertía su invitación al baile?

Se mordió el labio ante la risa jubilosa de su amante, bien debía saber que de alguna manera u otra lo arrastraría a sus juegos, siempre lo hacía, era inevitable para el dios. Mantenía sus pasos lentos, contoneándose para el deleite de su dios. Cuando le habló y le expresó sus miedos en un hilo de voz, sintió emerger dentro del ajeno esa parte que tanto le sorprendía, ese fuego interno. Su contoneo se vio interrumpido por el fuerte agarre de Hades en su delicada muñeca, recostada de impacto contra un roble cercano, cuyas largas hojas ocultaban ambos cuerpos entre la densa oscuridad que el bosque les brindaba.

¡H-Hades...! —un susurro, un suspiro entrecortado, un leve gemido ante el agarre sorpresa. Le clavaba los grandes rubíes que poseía como ojos, gemas desafiantes, despertando el más personal instinto de la diosa, el único que podía hacer despertar esa fiera interna dormida bajo su aniñada actitud, era él.

Ella era como el manto primaveral, despertando sensaciones, bellas emociones esperadas... luego llegaba el verano caluroso, el otoño que tiñe su actitud de un oscuro deseo, tristeza en su rostro... pasando al invierno, la diosa demostraba su fuerte carácter, helado como el hielo. Y todo eso pasaba, en un momento, minutos. ¿Difícil de tolerar? El dios lo hacía, con fiel entrega... y ella, le entregaba todo.

Juegos de miradas, intensidad que explotaba en la intimidad, caracteres diferentes, entrega total. Las palabras ajenas provocaron un gemido incitado. Ella no quería ver como su esposo, su amante, torturaba o destruía a un ser cualquiera, por ella... ¿O sí? Una sonrisa traviesa, pícara asomaba en sus pequeños labios.

¿Disfrutarás de la tortura? —musitaba con ese tono aterciopelado, delicado. Sentía el cuerpo de su dios que le doblegaba con facilidad, la envolvía en su manto oscuro, pasional.

Las piernas ajenas ejercían presión sobre las suyas mismas, abriendo, sintiendo ese roce peligroso. La debilidad era notoria, su cuerpo frágil, desnudo ante los ojos ajenos. Sus largos cabellos ondeaban por la energía que desprendía, acariciando la espalda masculina. Hades era su fruto prohibido, siempre lo había sido, fruto de sus emociones, de su perdición total, jugando con su orgullo, su difícil carácter verdadero. Entrecerraba sus gemas rojizas por el recorrido que hacían esas manos suaves sobre su cuerpo, despertando sus deseos ocultos. Todo lo que Persephone ocultaba bajo su manto de mil matices, él lograba dar con ello. Soltó unos gemidos, suaves en el oído de su dios, seduciendo al mayor, incitando su locura.

Tomó con el roce de sus pequeñas manos la amplia espalda masculina, deslizando sus dedos en caricias llameantes. Todo en su mente parecía esfumarse por unos segundos, las reprimendas de su madre, las preocupaciones de sus ninfas, todo pasaba a segundo plano. Su cuerpo se arqueaba con dificultad, agitada respiración, disfrutando las atenciones que su amado comenzaba. Que doloroso había sido esperar...

Mordió con oscura intención el labio inferior del dios, subiendo las piernas hasta el inicio de la cadera ajena, en un agarre suave, entrelazando éstas. El velo trasparente que la envolvía había caído a los pies del dios, desprotegiendo su sensual figura ante él.

Mmhn... Cielo... —un delicioso suspiro, necesitado, seductor, deseando la oscuridad que se cernía sobre su dios, se escapó de sus labios. Ejerció presión con sus piernas, afianzadas sobre la cintura masculina.

El rostro y cuerpo de la joven, respondían con las agallas de enfrentar sus instintos ante él. Si alguien dudaba del carácter de la diosa, le llegaría su momento de callar ante su presencia.

Te necesito... sólo a ti...
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Re: Deseo prohibido {Priv.}

Mensaje por Kolkrabe el Dom Jul 14, 2013 6:32 pm

No existía perfume igual al de su piel, ninguna de las flores de los Eliseo se podía siquiera comparar a la flor que ahora estaba bajo mi agarre, era la única a la que había deseado, a la que deseaba, a diferencia de mis hermanos yo solo había aprisionada para mí a una sola Diosa por sobre todas las demás, ni una había logrado que mis ojos voltearan a ver o que mi corazón palpitara de nuevo vivo, solo ella podía lograr todo eso y por esa simple razón no deseaba dejarla escapar ni que nadie me la arrebatara, celoso, en silencio, en secreto, de todo lo que la rodeaba. Su pregunta hizo que sonriera de lado, gestos que por momentos rozaban la locura, si disfrutaba de torturar?.

- No… deberías conocerme – disfrutaba de esos dulces suspiros que soltaba, me hacía perder, despertaba en mi deseos que nadie más lograba despertar, si torturaba a alguien era para que aprendiera que no debían de acercarse nunca a lo único que amaba, ella no era para mí objeto ni mi pertenencia pero no podía evitar encerrarla en mis brazos para que nunca se fuera y aquel que pusiese los ojos sobre ella recorrería los infiernos eternamente sin detenerse jamás – si te molesta que haga eso… entonces voltea a mirar a otro lado… porque por ti no me detendré.

Mis labios buscaron los suyos, rosándolos, al mismo tiempo que mi mano apretaba un poco más su muñeca desatando la lujuria que despertaba entre ambos cuerpos, no era eso, era más perfecto, aun más puro que simple deseo carnal, yo… estaba enamorado de aquella doncella a la que era tras era buscaba y proclamaba mi Reina, deseándola a mi lado, sin dejarla ir jamás, cuidándola, protegiéndola de todo, procurando que nada la dañara, mi única flor.

Suspire cerrando los ojos, arque mi cuerpo, mi cabeza gacha ahora reposaba sobre su pecho, había esperado tanto tiempo para poder volver a escuchar esa melodía que amaba, la única que me despertaba, incluso la única que podía hacerme llorar si así lo deseara, mi reina… mi única debilidad, si moría… solo seria en sus manos, el resto jamás podría vencerme.

Bese su pecho, su piel suave bajo mis labios despertaba lo más perverso de mi ser, el deseo de poseerla ahí mismo, solo me contenían sus manos sobre mi espalda, no quería dañarla, cual flor delicada así siempre la trataría, pero no podía evitar que mis dedos, afilados marcaran con fuerza su piel al recorrer sus muslos, sus piernas aferradas a mi daban señal de que ella deseaba lo mismo que mi alma deseaba, ambas mezclándose, enlazándose una vez más después de tanto tiempo, sin poder contenerme, aprisione sus labios ante aquellas palabras, mi lengua se abría paso en boca, deseaba beber de ella hasta la última gota.

Mis manos recorrían sin detenerse su cuerpo ahora completamente desnudo, use la mano libre para desprenderme de mi propia ropa, mi reina… aquella noche el paseo se terminaba consumiendo nuestros cuerpos en uno solo. Solté su muñeca para buscar sus piernas y alzándola hasta la atura de mi cadera, un roce peligroso, podía sentir su humedad como ella podía percibir cuanto la deseaba ahora. Mi lengua bajo por su cuello hasta sus pezones, contorneándolos con delicadeza, suspiros cálidos sobre estos, mis dedos inquietos no dejaban de recorrer su piel, la sostuve por la cadera con fuerza, sin detener los círculos que dibujaba mi lengua mientras mi mano derecha bajaba hasta su intimidad con suaves caricias, rozando, acariciando aquellos labios húmedos, entrada sagrada que no tardaría en perpetrar.

- Te deseo...



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Re: Deseo prohibido {Priv.}

Mensaje por Kore el Mar Jul 16, 2013 8:31 pm

Su cuerpo delicado, expuesto a todo, intentó arquearse con dificultad ante el fuerte agarre masculino. Las palabras que él dejaba soltar eran susurradas por el viento, enroscándose en sus sentidos, cada parte de su cuerpo, en una brisa sensual. Persephone, Kore, Sophie, unidas en una sola, brillaba con el tono rojizo de la excitación a flor de piel. Cada roce, toque de las manos de Hades, despertaba cada una de sus terminaciones nerviosas.

Era cierto. El amor que le profesaba al Dios del Inframundo, era más fuerte que cualquier reprimenda de su madre, que las opiniones y juicios difusos de los demás dioses y que su adoración por el mundo natural, por la bella superficie que la reclamaba como su deidad. Todo ese debate o polémica trágica siempre la había encerrado en una enorme tristeza. Pero, él... él lograba despertar en su interior algo más fuerte que el amor mundano, algo que había sido trazado por las profesías de ellas... las hermanas del destino y era inexplicable.

Un jadeo, su respiración aumentaba, se agitaba soltando aire tibio de sus labios. Era un goce interno y un miedo a perderse en el camino. Alzó los ojos al sentir esas lamidas tortuosas, deliciosas en sus pechos, sus pezones que se endurecían por sus atenciones... y en su rostro el carmín seguía bañando sus mejillas por sus propios gemidos, sorprendida de que él pudiese provocar aquellos sonidos de súplicas internas, de placer y exigencia. Bajaba con premura su mano a los largos cabellos ajenos, en un agarre suave, ejerciendo presión por el deseo de unirse más a él. Los rasguños en sus muslos le provocaron un gritito ahogado, necesitado. La lengua de su dios entraba con firmeza, con destreza en su boca, disfrutaba de su sabor, ella bebía también de él. Adentraba su pequeña pero fina lengua en la boca ajena, uniendo ambos movimientos, ambos sabores, ella quería hacerle volar, hacerle perder la paciencia y provocar ese lado oscuro de su amado que se controlaba ante ella, siempre había sido así, quizás más en esta era, en este nuevo cuerpo... Persephone buscaba despertar el instinto oscuro y sagrado de Hades. Incitándole a tocar fondo...

Mi señor... mi dios...

Se mordía el labio inferior al sentir el roce níveo de sus dedos en esa área intima, cálida, húmeda por la necesidad tortuosa, lasciva en su interior.  ¿Estaba bien eso, era correcto? ¿Desear perderse completamente en sus atenciones oscuras, en su mundo de sombras? Oh... las caricias en su entrada provocaron un destello lucido en su mirada, una advertencia de que estaba perdiendo el equilibrio, se aferró con fuerza en su cintura, levantando ligeramente sus caderas, era un goce sentirle tan cerca. Sus manos bajaron hasta las caderas masculinas, aferrando sus dedos en su tersa piel, atrayendo más su cuerpo, sus movimientos, sintiendo el roce del miembro endurecido, tibio.

El bosque les observaba, silencioso, entregado y envolviendo ambos amantes en una noche de placer, de amor y del inicio de ese capitulo sagrado... ¿Sería posible, que esta vez nuevas decisiones se tomaran? Ella lo miró un tanto confusa, excitada, débil por querer quebrarse en sus movimientos, en su cuerpo.

C-Cielo... —musitó en un gemido suave de necesidad. Lo ansiaba tanto que dolía en su interior. — Por favor...

Sus palabras estaban lejos de ser realmente percibidas como suplicas, eran peticiones urgentes, apremiantes y aceleradas como la sangre bombeando en su pecho. Se levantó ligeramente, dejando rozar sus pezones endurecidos y húmedos por el formado pecho masculino, le incitaba, clavó sus uñas en la pelvis de su dios, acariciando, rosando sus manitos cálidas por la ajena área endurecida en una entrega extenuante, dejando escapar suspiros tibios de placer... preguntándose si realmente perdería la cordura por su amor.

H-Hades...
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Re: Deseo prohibido {Priv.}

Mensaje por Kolkrabe el Miér Jul 31, 2013 10:18 pm

Acariciaba su piel, dejando marcas sobre aquella pura piel de porcelana, hecha por el más hábil artesano, los dioses habían regalado una belleza inmaculada a aquella doncella que ahora y siempre me había pertenecido, mi única Reina, aquella a la que consentía, cuidaba y celaba por lo que era para mí, lo más preciado que tenía en aquel frío mundo al que estaba confinado, el que reinaba, el que reinaría una vez más a su lado y no había nada ni nadie que pudiese hacer que la deseara menos de lo que lo hacía ahora.

- Lo siento… siento ser brusco contigo… pero te necesito.

Y no me refería solo al contacto físico que ahora se manifestaba a flor de piel, me aventuraba a decir que la había necesitado apenas el dios en mi interior despertaba, sin saber donde estaba aquella princesa mi alma la buscaba llorando sangre en cada rincón hasta hallarla, hasta poseerla, hasta tenerla por fin entre mis brazos, le daría todo y no dejaría que nadie la lastimara. Mi mano libre recorrió su espalda baja y subió acariciando afianzando mejor su cintura, rodeándola con mi brazo para sostenerla no quería lastimarla contra el árbol.

Aun sobre mis caderas, dejaba un poco de provocar su intimidad con mis dedos, mis piernas se flexionaban quedando de rodillas, terminando por sentarme sobre mis piernas sosteniéndola, sentándola sobre mi deje que mi miembro rosara a su entrada divina, virgen, la punta apenas entraba sintiendo el calor de su interior.

- Ya no me detendré… que el bosque sea testigo del amor que te profeso, y del santuario que profanare.

+18:
Mis labios buscaron los suyos una vez más, mis brazos sujetaron su cintura, abrazándola con fuerza, obligándola a bajar de apoco sobre mi pene, cual afilado cuchillo sagrado atravesó el velo de su virginidad, la abrase con fuerza dejando escapar un suspiro, mis dedos se clavaron en su espalda, mis pulmones se llenaron de su perfume, sentí su sangre acariciar sus piernas, inundando de calidez mi entrepierna, a partir de ese dolor lo amoldaría, lo transformaría para ella en placer, en la posición en la que estaba me elevaba y volvía a sentarme, haciendo que mi miembro entrara y saliera a un suave ritmo, llevándola, arrastrándola.

- Te llevare hasta el mismo Infierno… mi Reina…

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Re: Deseo prohibido {Priv.}

Mensaje por Kore el Miér Ago 07, 2013 10:54 pm

No conocía realmente la magnitud de su deseo de tocar fondo con él, con sus gestos, su frío exterior y los destellos cálidos que ella lograba alcanzar en los momentos a solas, donde ningún tercero, ya sea dios o caballero, era capaz de comprender. Deseaba, quería, anhelaba caer lo más bajo posible que su señor estuviese dispuesta a llevarla. Y era eso y mucho más, tras vivir tantas eras donde su corazón estuvo agrietado por la angustia, saboreando la melancolía que la acompañaba por las discusiones con su madre, pero él, Hades siempre estuvo esperándola.

Sí… —solo pudo afirmar en medio de tanta entrega, tanto frenesí a su lado.

Un gemido ahogó sus pensamientos y ese tortuoso estremecimiento recorrió deliciosamente su cuello hasta donde la espalda perdía tal nombre. Sus pezones sonrosados por las atenciones del ajeno, se endurecieron disfrutando de las caricias de esas manos tan frías sobre su piel. Esa fuerza salvaje que dormía en su interior se despertó, tiñendo sus orbes de un brillo nuevo, un destello oscuro.

Take me:
Se mordió el labio con mucha presión al sentir el miembro de su amado entrar en su intimidad, tibia sensación, ardiendo en su interior. Gimió en el oído ajeno, soltando aire tibio, húmedo de sus labios ante el dolor de su miembro penetrando su ser, desvirgando el frágil y delicado cuerpo de niña rozando la madurez que había elegido en esta era.  ¿Sentía vergüenza? No lo sentía, pero sus mejillas estaban bañadas en un rubor carmín, soltando leves jadeos mientras se acomodaba entre las piernas masculinas y poco a poco seguía el ritmo del vaivén de caderas.

Llévame Hades… mi señor.

Sus largas y onduladas hebras oscuras arropaban ambos cuerpos, deslizaba sus delgadas manos por la espalda de él, en unas caricias anhelantes, deseando sentirse más con él, más dentro, que le hiciera tocar el cielo y luego arrastrarla al infierno. Buscó los labios de su dios y los besó con una silenciosa posesión. Se levantaba con gracilidad, flexibilidad de una bailarina en sus movimientos, dejándose caer sobre el miembro endurecido, llegando a sentir un éxtasis que la envolvía cada vez más, tan cerca, estaba tan cerca de perder los sentidos.

Giró su cabeza hacia atrás, arqueando la espalda en un suave jadeo.
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Re: Deseo prohibido {Priv.}

Mensaje por Kolkrabe el Miér Ago 21, 2013 6:28 pm

Ansiosos, como si el tiempo no les alcanzara para recorrer cada centímetro de su piel, mis dedos marcaban sin lastimar su espalda, sosteniéndola con fuerza, aferrándome a ella, mi respirar se agitaba, enloquecido, era ella la única capaz de provocar tantas sensaciones, desquiciarme, tranquilizarme al mismo tiempo, porque era ella la única a la que mi alma respondía sin titubear y a la única que amaba en silencio, sin demostrarlo nunca frente a los demás, ella era mi fortaleza cuando todos pensaban que era mi debilidad.

Mis movimientos se acompasaban con los suspiros de ella, aumentaba y disminuía provocando sensaciones que rara vez sentíamos pero que deseábamos, mi mente estaba totalmente pendiente de cada gesto, de cada reacción de su rostro, de su cuerpo, de su piel, que se perlaba al igual que la mía; con cuidado busque recostarla, sin detenerme, sin salir de su interior, penetrando más profundo, buscando hacerla llegar hasta el final.

- Te… amo… lo sabes?, no me llames “mi señor” no… me debes respeto, eres importante para mi… lo soy yo para ti?

Mi rostro se escondió en su pecho, respirando su perfume, llenando mis pulmones de estos, porque ahora necesitaba más de aquel aroma que del aire mismo, seria todo distinto, mi parte humana prevalecía por sobre la divina en esta era, haciendo el cambio que otras veces no había logrado, esta vez quería darle a ella lo que deseaba, pero no solo eso, no era un simple trofeo, un premio o objeto, algo que muchos no comprendían era que mis ojos solo le pertenecían a ella, nunca había habido otra, nunca habría otra.

Levante mi mirada, embistiendo con fuerza, llegando al límite de la excitación, por primera vez, en tantas eras no saldría de ella, no, no quería dejarla, sin poder aguantar me corría en su interior, llenándola por completo de mi ser, mi espalda se arqueaba, una descarga eléctrica parecía recorrer mi cuerpo de pies a cabeza, solo ella podía provocar eso.

- Yo… te daré el trono del Olimpo, mi Reina.

Le daría un lugar a quienes lo merecíamos, a esos que por orden de Zeus por no caerles bien o no ser de su familia nos confinaba lejos, le daría una oportunidad nueva a los gemelos para regresar al lugar al que les correspondía, reinaría junto a ella el Olimpo mejor de lo que lo hacia mi hermano y aquella esposa que no conocía la fidelidad.

- Regresa a mi lado… sin engaños, si trucos… solo será tu deseo.

Cuando mi repirar se normalizo, sali por fin de su intimidad, buscando mi capa cubri su pequeño y delicado cuerpo, cual hermoso ave exótica, la cuidaba porque era para mi lo más preciado que tenia, siempre la había tenido en un segundo plano, encerrada para que nadie la dañara pero esta vez no seria asi, iria a mi lado tendría lo que merecía como mi esposa, eramos los únicos unidos de una manera especial, por eso que se llamaba amor y que ambos demostrábamos de maneras únicas; extendi mi mano hacia ella y una pequeña fruta, mejor conocida como una granada apareció en mi palma, ofreciéndosela.

- Quiero que tengas tu jardín en el castillo, quiero que extiendas tu bosque en mi reino… deseo que seas parte de mi, parte del Inframundo… porque te necesito tanto Sophie.

Solo le hablaba, me dirigía de aquella manera hacia ella porque estábamos solos, conocía como era, no cambiaria mi manera de demostrar nuestro amor frente a otros porquera mi manera de cuidarla, de protegerla de los demás, trague con un poco de dificultad, y si ella no quería y si había cambiado y era igual que los demás Dioses que se mofaban de sus relaciones?, yo, no quería perderla, no quería que nadie más manchara su nombre, se lo había dejado en claro, no importaba quien fuese, si dios, caballero o un simple mortal, yo destruiría todo lo que se atreviera a tocarla.

Despertaba a sus pétalos, creando armaduras perfectas para que la defendieran, para que pudiese pelear a mi lado y sin importar que o quien ellos tenía el deber de protegerla hasta el final, era en parte mi regalo de bodas para con ella, aquellas estrellas destinadas bajo su mando, creadas en el mismo Infierno, fundidas en aquel fuego para mi Reina.



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Re: Deseo prohibido {Priv.}

Mensaje por Kore el Jue Ago 22, 2013 4:39 am

¿Qué es aquel sonido? ¿Qué es? Juró oír el tenue sonar de una gota derramar una copa de cristal rompiéndose en mil pedazos, cuando sabía que se trataba de ella y los gemidos que dejaba soltar suavemente en el oído de su esposo. Sus propios movimientos, gráciles y flexibles comparados con la masculinidad de su amado y aquellas embestidas rudas que le hacían perder la cordura en breves momentos, observando nubecillas en sus orbes, queriendo alcanzar el éxtasis junto a él y nadie más. Arqueó la cintura, en pro de alcanzar la profundidad del momento, de perderse en la locura.

Lo sé.

T-Te amo.


Quería decirle tanto en aquel momento, profesar su amor de maneras diferentes, pero sabía que los detalles realmente no le importaban a él, temía que sus respuestas no fueran a la altura deseada, por ello dejaba que su corazón guiara sus palabras, en una respiración entrecortada, pero honestas. Alcanzó con el borde de sus manitas los oscuros cabellos ajenos, con el fin de apoyarse y sentirle lo más cerca que pudiese en esa fracción perfecta de segundos. Sus mejillas no podían estar más bañadas en ese tono carmín que combinaba con sus orbes, fijas en los labios de su amado, en los ángulos de su rostro, memorizando sus gestos, pues no quería... perderse nada de él.

La embestida final llegó de manera tan imprevista que de sus pequeños labios un gemido entrecortado profirió, entrecerrando la mirada, colmándose de placer y de sonrojo, pues no podía evitarlo, sentir como se corría junto a su esposo y éste colmaba su interior de su cálida esencia, de su todo.

Eres lo más preciado para mí.

... Y una sonrisa apareció con levedad en sus labios rosáceos. No mentía, jamás sintió la necesidad de ello, pues ese ser, esa figura masculina tan poderosa, la leía como una hoja de un libro, con una transparencia que desnudaba su interior, que lograba debilitar sus sentidos.

Ella era como un ave, una delicada avecilla que guiaría al joven entre la penumbra, lo arroparía con sus bellas alas obsequio de dioses, y lo seguiría desde las alturas, protegiendo sus huellas. No como en otras vidas, donde el dolor por su madre le había arrebatado las ganas de amar y de velar por sus propias decisiones, donde el llanto había sido su único escape y sus alas habían sido maltratadas por su propia torpeza. Ahora observaba al dios que todos temían y lo único que apreciaba era la belleza en sus orbes, pues éstos brillaban como el cuarzo purpúreo y lleno de energía. En ella, había luz y oscuridad. Había amabilidad y vestigios de crueldad. Era como el cambio de las estaciones y ahora más que nunca, en esta era nueva y diferente. ¿La seguiría amando, con todo lo que encerraba ello?

Asintió con levedad ante sus palabras. Realmente no sentía un interés por un lugar divino, sino el hecho de que ello implicaba estar a su lado. Se acomodó la capa ajena sobre su cuerpo y sus orbes bermellón se ampliaron ante la mano extendida del joven y lo que se encontraba refugiado en la palma del mismo. Eso era algo más preciado que una simple fruta, era una promesa única entre ellos.

Abrió sus labios, y tragó una bocanada de aire como si acaso hubiese emergido del abismo submarino, y la respiración le hubiese sido robada por mucho tiempo. No obstante, no sentía dolor, ni angustia. Pero la debilidad sobre su silueta por el acto consumido se hizo notar, y la obligó a reposar una de las manos sobre la fría tierra. Mientras tomaba con la libre la granada ofrecida. Se llevó la fruta a sus labios y saboreó el dulzor, tragando finalmente.

Espero sepas, que te supero en necesidad. Y que tanto el jardín como el bosque serán inmensos —el tono de voz que empleaba era de un gusto juguetón, ella le brindaba toda la luz que emergía de su interior. Alcanzó con dificultad los brazos masculinos, acortando la distancia entre ellos. Y con la ligereza de una pluma se dejó caer sobre el regazo ajeno, enredando sus delgados brazos por el cuello de su amado y dejando sus largos cabellos oscuros acariciaran el cuerpo del mismo— Yudai —ella tenía el acento de un pájaro cantando. Una tímida sonrisa apareció en sus labios entreabiertos y su mirada profunda se fijó sobre el rostro del dios.

Por siempre.

Confesó, mientras sentía el cansancio adormecer sus párpados levemente. Allí, en esa noche a oscuras, el ave delicado le había entregado su alma una vez más, sintiéndose como la intimidad de la primera vez.
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Re: Deseo prohibido {Priv.}

Mensaje por Kolkrabe el Dom Ago 25, 2013 4:18 pm

Acaricie su mejilla, mi violácea recorrió cada detalle de su rostro, haciéndome sonreír de lado, una mueca que jugaba a ser una sonrisa de felicidad, era quizás la única que podría ver lo que se reflejaba ante aquel gesto porque era la única que podía hacerme sonreír, la cuidaría, esta vez… cuidaría cada detalle de su mundo uniéndolo inevitablemente con el mío, mi mano recorrió su cuello, rodeándolo como si quisiera ahorcarla, pero fueron mis labios los que le quitaron el aire en aquel instante, la solté y me enrede en su cabello.

- Tu jardín y tus bosques serán inmensos y cubrirán mi castillo… no te deseo tener lejos, quiero que duermas a mi lado y despertar al tuyo podrías hacer eso por mi?

La fortaleza venia ligada en la confianza, de la confianza el poder amarla con locura y la locura nos haría superar a todos y todos los obstáculos con los que tropezáramos, uno solo, en esta era el cielo se teñiría del color que nosotros lo pintáramos a nuestro antojo, le daría todo no solo un simple trono, no era el objeto lo que le quería regalar, era un gesto, un detalle, un grito desesperado de que podía hacer por ella lo que me propusiera, era mi fuerza a conseguirlo todo por aquel pequeño pajarito ahora cubierto por mi capa y rodeado por mis brazos.

- Hemos de regresar, no tendremos mucho descanso… cuando bajemos tus jardines y bosques ya estarán en Giudecca como su reina lo desea, pasearemos por ellos lo prometo… pero eh de discutir detalles cuando estemos en nuestro mundo.

Mi cosmos comenzó a rodearnos a ambos, cálido como las llamas del inframundo pero sin hacernos daño, fueron consumiéndonos, dejaría a mi reina en nuestros aposentos, ella tendría tiempo de arreglarse, por mi lado necesitaba regresar al encuentro de mis jueces, tenía que saber que habían averiguado y dependiendo de ello si tendría un tiempo de descanso o me pondría rápidamente en marcha y para eso también necesitaba que Sophie estuviese lista, tanto ella como sus pétalos que comenzarían a despertar rápidamente al encuentro con su amada diosa y señora.

- Ciento… realmente siento mucho no poder recostarnos un rato más aquí pero no puedo dejarme notar, ya lo sabes… y no quiero que sepa nadie que te llevo a mi lado aunque pronto tu madre gritara mi nombre furiosa.

Aquello ultimo me hizo algo de gracia, esta vez no le daría a Demeter lo que le correspondía, su hija era un ser propio y ya había decidido a donde ir, a donde pertenecía, a mi lado y así se quedaría, por la eternidad, junto a mí. La tome de las manos antes de que el fuego nos consumiera a ambos, depositando un pequeño beso en sus labios.


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Off: como te propuse, mi deseo es que nuestros "reinos" se fundan en uno, que no aya separaciones entre ambos, a no ser que no quieras claro xD otra cosa, siento el post corto, al cierre de este no hace falta que abramos un nuevo tema con nuestra llegada, me gustaría que te unieras al tema que se esta dando con los jueces, Hypnos y el espectro, de esa forma podemos ver como armar "los" ataques, te contare en la reunión ;)



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Re: Deseo prohibido {Priv.}

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