La Sala de los Doce [priv]

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La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Kolkrabe el Jue Sep 05, 2013 11:11 pm


La oscuridad abrazaba el Olimpo, pocas veces recibía mi visita, mi presencia era mala cuando se trataba de pisar aquel lugar, no porque lo fuese sino porque él lo determinaba así, tanto tiempo creyendo, sabiendo que era peligroso dejarme acercar demasiado, prefiriendo mantenerme ocupado en el olvidado y profundo infierno, pero este ahora estaba en buenas manos y ya no requería de mi, entonces que mejor que darle una visita sorpresa a mi querido hermano, auto proclamado dios de los dioses, rey del Olimpo, título que no le correspondía pero quien acaso le hacía frente, porque le temían… era una excelente idea porque respeto dudaba mucho que ese idiota lo pudiese ganar.

Reglas sin sentido, dominio no correspondido, era de Zeus que llegaría al final.

No importaba cuantos guardianes pudiese tener, seguramente no me esperaría ni a mí ni a mis jueces; una llama se encendió cuando mi presencia se hizo notar en el Olimpo, porque ocultarme si había venido a pisar con fuerza, más no había asiento en la sala de los doce para el señor del Inframundo, en aquel momento solo once estaban presentes pero una nunca se había forjado para que yo me sentara junto a mi hermano como lo hacía Poseidón, conformista de lo que Zeus le había dejado, obedecía sin chistar agachando, como los demás, las cabezas ante el impotente hermanito menor o padre.

La sala era inmensa, circular, cada silla forjada por Hefesto para cada dios que obedecía a Zeus, me daba pena que ninguno se atreviese a alzar la voz contra mi hermano, el portal se habría a mis espaldas dejando pasar a los tres mismísimos Jueces del Inframundo, el Olimpo estaba en paz, las precencias divinas aun no habían despertado, la llama de los dioses despiertos bailaba tras el trono de cada uno de ellos dispuestos a los lados del grande, dorado e imponente, que correspondía a mi hermano pequeño.

- Bienvenidos a la sala de reuniones mis queridos jueces, aquí es donde se disponen los designios de los dioses…

Camine pausado dejando el que portal se cerrase después de Vidd, lento pase los dedos por el trono de Zeus pero no me senté en este, al finalizar el recorrido mi mano se alzo y un trono forjado en el Inframundo se atrevió a alzarse junto a los demás como debía corresponder hace siglos, era oscuro, opaco, horrible y al mismo tiempo imponente en comparación a los demás, tome asiento esperando a mi hermano, el único presente en este momento en el Olimpo.

- Lo que los titanes no lograron en la era pasada…

Murmure para mí mismo, haciendo referencia a la guerra perdida de mis hermanos los titanes, habían intentado subir al Olimpo cuando Zeus estaba junto a todos los demás, mala estrategia realmente, porque no visitarlo cuando estaba solo, mi cosmos se alzo llamando a mi hermano al encuentro, los jueces reaccionarían cuando diera la orden, mientras tanto debían de guardar respeto fingido, estar tranquilos, solo venían a “acompañarme” en este, tan dulce, pero no esperado rencuentro entre ambos hermanos.



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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Etsu el Vie Sep 06, 2013 1:04 am

Tan inmediato como cruzaba comenzaba hacer un reconocimiento del lugar, observar cada uno de sus rincones  cada centímetro de esa sala de juntas tan anticuada y llena de luz y claridad no tenía sentido llenar de tantos lujos ostentosos en una miserable sala en la que no ocupaba lugar alguien como nuestro señor, al colocar su trono sonreía satisfecha aprobando la remodelación que comenzaría a partir de nuestra llegada.

Estaba nerviosa era eso o quizá mi estómago ya resentía el viajar de manera tan poco ortodoxa mediante medios no antes probados, no estaba cómoda con la espera que  nos hacían tener si teníamos unos cuantos minutos-¿pero qué clase de servicio dan en este lugar? donde nadie parece interesarse en recibir a un dios- mascullo molesta y a su vez ofendida recorriendo de manera circular la mesa y los asientos-Señor- le llamo con ese tono deprimido, mirándole  fijo como insistiéndole el que le permitiera resguardarse en las sombras.

No era tanto como pedir su autorización porque aunque le fuera negada, terminaría haciéndolo simplemente, ahora que había encontrado  sombras en el lugar  permanecería en ellas y si era necesario  llegaría de cual  quiera de ellas hasta donde estuviera Hades o algún compañero para ayudarle. Sin más  retrocedió un par de pasos y su cuerpo se fue adentrando en la sombra que reflejaba sobre el piso a causa de uno de los asientos aguardando tranquilamente, permaneciendo cerca de aquel al que había jurado servir mientras en su cabeza comenzaba a reconsiderar las posibilidades de  como mataría después al juez de Wyvern por lo que se había atrevido a decir, aunque estaba en lo correcto era una chica solo que también repudiaba esa idea como tantas otras cosas.

 


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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Leliana el Dom Sep 22, 2013 7:35 pm

No necesitaba demasiada introducción para su llegada, su presencia era palpable entre los demás dioses, la esencia de Hades, el señor del Inframundo era única entre sus iguales, tenía un tinte, un perfume que lo distinguía, me agradaba tanto como me desagradaba, producía una mezcla inquieta en mi paladar, benditos sean los dioses, pensé en aquel momento.

Bien sabia la relación entre los dioses, había tenido que aprenderla a la fuerza para servirle mejor a mi señor, no solo como guerrera sino como consejera en los años que había pasado a su lado, aun cuando este se había decidido ir un tiempo, ahora debía cuidar mis palabras y movimientos ante el hermano de mi señor, que por lo visto no venia solo. Al entrar en la sala lo encontré a este sentado en un trono impuesto por él mismo y lo que supuse uno de sus caballeros, sin contar el portal abierto, lo que me indicaba que no terminaban allí las visitas.

Mis tacos hicieron eco en la sala, eran unas sandalias con aquel estilo griego atado a mi pierna larga, blanca, con lazos delicados que no lastimaban la suave piel, un vestido blanco, espeso pero de seda que contorneaba mi figura y bailaba conmigo a cada paso por el peso de la tela, el cabello recogido en una trenza larga sujeta con un lazo dorado, la espalda descubierta dejaba ver el lirio tatuado en esta. Camine contorneando los tronos hasta llegar frente al señor del Inframundo, inclinándome apenas en un saludo cordial, luego saludando de la misma manera a la señorita que lo acompañaba.

Un gesto en silencio de mi brazo al extenderlo dio aviso y paso libre a las doncellas que cargaban bebidas y algunos aperitivos para la visita, sirvieron solo ambrosia para la deidad y vino para la chica, les ofrecían, cordialmente una cálida bienvenida, una más se sentó tranquila al filo de los escalones y comenzó a tocar el arpa.

- Lord Hades, no esperábamos su visita… Zeus, su hermano no lo recibirá tan pronto como le gustaría, si es que viene a verlo a él, señor.

El aire en la sala se inundó de perfume a flores, dulce, tranquilizándote, acompañados por una brisa tranquila y la música, acogiendo a las presencias oscuras a no desatarse en aquel momento, mi presencia siempre era educada y mis movimientos delicados, para nada bruscos ni en busca de agredir u ofender, siempre educada mi voz para con ellos. Sin darme cuenta mis dedos rozaron el colgante que me unía con mi gemelo, pero se mantuvo callado, tranquilo, como lo estaba yo ahora, sonreía coqueta ante los ojos de aquel Dios.



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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Ryusuke el Jue Sep 26, 2013 9:50 pm

Destrucción, aniquilación no habia amistades en este mundo tan oscuro, solo habia enemigos mortales, la sangre y la muerte era algo que no se podia evitar por nada... luego de haber pasado por la reunión esa planeaba dirigirme hacia el olimpo, el lugar que iba a atacar... algo que me molestaba era tener que trabajar con una niña, pero que maldito castigo... mandarme con una chiquilla, el paisaje del olimpo era completa oscuridad, un color sombrío iluminaba el lugar de reunión de los ''dioses'' aquellos con un gran poder para poder exterminar una gran cantidad de guerreros, ¡¡PERO QUE PAYASADAS!! los dioses nada mas eran unos vacios humanos con grandes poderes, nada mas eso. (Parece que vamos a destruir, destruir... ¡¡DESTRUIR!! ¡¡AJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!) Pensé para mis adentros, una mirada sadica se reflejaba en mi rostro, una sonrisa malvada... tenia ganas de destruir cosas, quemar cosas... eso era mi especialidad, mi sapurí armadura cuya despedia un brillo indigo, el brillo de la destrucción y la ira, en ese momento habia una joven... que se inclino ante el dios hades,¿ que se cree la malnacida? con un aire arrogante le sañale y le dije con fuerza.

- ¡¡TÚ!! ¡¡MALNACIDA GUERRERA COMO TE ATREVES A NO TEMBLAR ANTE NOSOTROS!! ¿o es que piensas combatir? cuidado con no romperte una uña... ¡¡¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!! Una risa macabra se escuchaba desde todo el lugar, el eco todavia duraba por bastante tiempo, tenia las ganas de intimidarla y hacer que tuviera un gran miedo hacia nosotros, comenze a encender mi cosmos... la energia de color indigo rodeaba todo mi cuerpo, ese aura despedia sentimientos de odio, desesperación, maldad, y todos los sentimientos negativos existentes que hubieran, me tranquilize un poco sin bajar mi aura de color oscuro. - ¿Quieres pelea?... nah, no perderé mi tiempo con alguien tan baja como tú, prefiero objetivos mayores... mejores desafios... - En ese momento solté un simple suspiro, es obvio que no me gustaba mucha gente en un solo lugar, las ansias de pelea... aumentaban mas y mas... poniendome mucho mas ansioso para lograr que el dios Hades logre su objetivo, lo cual era convertir este malnacido lugar... en un lugar mas decente.


Off:
Che perdonenme, andaba RECONTRA jodido con los estudios, les pido mis mas sinceras disculpas por la gran tardanza del post, ademas de que estaba con menos inspiración que un burro, disculpenme u.u

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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Vidd el Vie Sep 27, 2013 2:16 am

Mi cuerpo acaba de ser curado, y en menos de un par de horas, posiblemente volviera a estar en ruinas, pero no me importaba el dolor que pudiera sufrir, ni las laseraciones que marcarian mi cuerpo por siempre, si Hades, lograba su objetivo.

El gran dios atravezo primero el portal, Luego Garuda y Wyvern lo siguieron en aquel orden, mire por ultima vez aquella sala, por alguna razon suponia que la luz del olimpo me haria doler los ojos, extendi mi puño y este atravezo el portal, y al salir del otro lado me encontraba con los parpados cerrados, los cuales abri lentamente, al fin y al cabo habia sido una tonteria, si era todo dorado y resplandeciente, pero definitivamente estaba sobrevalorado...

Lamentablemente lo primero que oi fueron los ladridos de Wyvern haciendo eco por toda la sala, me acerque despacio mirando a todos lados, Zeus no parecia estar alli, porque? porque le gritaba asi a una mujer, detuve mis dos metros de altura a un lado de mi compañero de armas y mirando hacia abajo ladeando tan solo un poco mi rostro me dirigi a el - Deja de gritar de una vez, ella no te hara ningun daño, cierto pequeña? -busque su afirmación, aveces el peligro venia de los lugares menos pensados, de pequeño habia escuchado la frase "perro que ladra no muerde" y tanta amabilidad de tu enemigo eran mas razones para que alguien tiemble que todos los insulto que podia llegar a salir de la boca de aquel juez..

Los sonidos del arpa eran agradables, Etsu ya cuidaba la espalda de nuestro dios desde las sombras, y los peligros eran escasos, podiamos sospechar de que la bebida o la comida estuvieran envenenadas? acaso un dios podia morir de aquella forma? lo dude, pero nuestro dios no era tonto, si eso fuera un riesgo, quemaria aquellas ofrendas junto con las manos de quien las trae.

Me pregunte como se veria cada persona que ocuba aquellos asientos dorados, y si se arrodillarian o pelearian contra nuestro señor si este cumplia su objetivo. Camine hasta mi dios y clave mi rodilla en el piso de aquel lugar, no importaba el momento, la reverencia era un obligacion frente a mi dios hasta recivir una orden...

- Señor, sus ordenes? -
esperaba con ansias saber como se desenlasaria todo en este lugar, mi señor, al fin y al cabo era el mayor misterio que habia conocido en la vida...

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tranqui ryu, la mayoria esta en fechas de examenes, no te preocupes




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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Kolkrabe el Miér Oct 02, 2013 10:58 pm

Observe de reojos a Etsu ocultarse, resguardando mi espalda como si de mis propias alas se tratasen, que al más mínimo intento se mostrarían dispuestas a batirse con fuerza arrasando con todo lo que tenía alrededor; me acomode en el trono subiendo una pierna a uno de los apoya brazos dejándome deleitar con la parafernalia que montaba la señorita de cabellos plateados, hermosa mujer pero por su mirada, guerrera seguro, no me extrañaría tampoco que fuese mano derecha de mi hermano en todo caso me tendría sin cuidado.

Acepte sin ningún problema la bebida que se me ofrecía, no importaba si estaba envenenada no era suficiente para matar a un Dios, por lo que bebí sin cuidado, tranquilo dejando vacía de un trago la copa, me ponía de pie cuando Ryu entraba gritando y Vidd terminaba por acallarle, sonreí de lado, no iba a detener a ninguno de los dos, sus temperamentos eran iguales en el fondo, un mismo fin, los tres jueces podían no parecerse pero una orden directa bastaba para sacar el fuego que ardía en su interior.

- Si a quien más vendría a ver sino?, ya veo no vendrá tan pronto?

Entrelace mis manos tras mi espalda mientras camine con cuidado rodeando a la chica, deteniendo mi andar a sus espaldas, por sobre mi hombro vi a Vidd arrodillado pidiendo ordenes de manera educada mientras Ryu gritaba aquello, pero para él tenía otro encargo más importante, le daría el gusto, después de todo lo había pedido y no sería egoísta, le dejaría pelear primero con él.

- Veamos si aparece tan pronto como YO quiero my lady

Podía oler el perfume en el ambiente pero al levantar mi mano este pareció pudrirse, corriendo por el olor a azufre que ahora rodeaba todo, las flores, ese perfume solo podía olerlo si provenía de mi reina, el fuego enseguida rodeo el recinto alcanzando los vestidos de las damiselas que comenzaron a encenderse quemándolas, sus gritos resonaron en el recinto, comenzaba a reinar el caos donde antes había tranquilidad y en el alboroto una mirada simple a Vidd y luego a la chica.

Atácala… haz que Zeus acuda tan pronto como debería haber venido antes.

Pase junto a Ryu, mi andar era casi imperceptible como si de un fantasma se tratara, junto a mi juez podía presenciar el caos, el olor a azufre y a carne quemada, le hice un gesto también a él, dándole libertad de levantar el mismo infierno en esa pequeña sala, que terminara con el sufrir de las damas y las enviara al inframundo allí las guiaría a un mejor lugar, aquí ya no pertenecían, ahora serian mías como lo sería la joven de cabellos plateados pronto y quizás, quien sabia también mi hermano pudiese ir a visitar mi reino pero no con su cuerpo mortal sino con su alma y así vería lo maravilloso y hermoso que era el lugar al que me había confinado eternamente.

Me pregunte si debía de agradecerle cuando lo viera nuevamente después de tanto tiempo.



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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Leliana el Miér Oct 09, 2013 12:11 am

El perfume había cambiado, todo cambio de un momento a otro, un silencio se hizo en mi cabeza, a pesar de los gritos y el fuego mi mente parecía haber dejado todo aislado, mi cuerpo no se movía mientras el vestido ondeaba ante el calor y el alboroto, mi respirar era tranquilo como si una calma inhumana me rodeara, las palabras de Hades eran las únicas que llegaban a mis oídos, haciéndome sonreír de lado, sus lacayos no me provocaban nada en absoluto.

Mis hermosas doncellas, las vi partir, sufriendo pero sabía a dónde irían, no verían la luz del sol pero al menos seguirían sirviendo a un Dios que era para lo que habían nacido, una ráfaga de cosmos, como si fuese un viento fuerte que termino por apagar el fuego encendido en la sala, no era fuego divino por lo que apagarlo no fue problema, el perfume a flores peleaba constantemente contra el aroma a azufre que lastimaba mis pulmones al respirarlo, él… me daba algo de miedo pero podía ocultar bastante bien mis gestos y sentimientos.

Más note el gesto que le dio al juez que no había gritado como quinceañera histérica – Venus… - murmure con dulzura y una luz incandescente rodeo mi cuerpo por completo, cálida, hermosa, vistiendo mi armadura, ahora una máscara posaba sobre mi rostro, no era para que no me reconocieran, su función allí era otra. Un leve movimiento sobre mi pecho y el collar que pendía sobre este se volvió rojo, podía contra uno, pero no contra tres jueces y un Dios… mi Dios… Zeus donde estas?

Mi rostro tras la máscara estaba impaciente, algo inquieto y nervioso, miedo quizás?, podía ser, pero estaba bien, significaba que apreciaba mi vida, la cual no permitiría que se alejara tan rápido, aun me quedaban cosas por hacer y defendería este lugar a toda costa, a mi señor, al Olimpo – lord Hades… le pido que mantenga la calma, Zeus vendrá se lo aseguro, no es necesario esto – quise tranquilizar las cosas aunque Hades parecía ya tranquilo, era sin duda la muerte misma, te daba miedo pero la abrazabas inconscientemente porque sabias que no había otro camino, que solo quedaban sus brazos que te abrazarían llevándote a los ríos del olvido, pero no hoy.

- Temo de todas formas que eso no pasara… - mi mirada se poso de nuevo en el chico de pelo largo, había perdido de vista a la tercera jueza, mis puños se cerraron, mi cuerpo estaba preparado para soportar todo tipo de sufrimiento y mi mente para permanecer en paz todo el momento que le fuese necesario en batalla, si peleábamos, estaba preparada.

Y en ese momento, esa fracción de segundos una sola cosa paso por mi mente, no mi dios, no el lugar que amaba… solo él… Mordeth…


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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Ryusuke el Miér Oct 09, 2013 11:15 am

Destruye, no dejes rastro de nada... hay que destruirlo todo... los pensamientos oscuros, no tenia mucho que hacer en este lugar más que destruir esto y re-construirlo en un nuevo lugar, nuevas experiencias y nuevos deseos... mi personalidad comenzó a enfriarse más y más convirtiendo la personalidad desalmada a una personalidad fría, momentos despues escuche los pasos de otro juez y sus palabras. - Deja de gritar de una vez, ella no te hara ningun daño, cierto pequeña? - Parecia bastante relajado sobre el asunto, no entendia como podia tomarlo con una gran calma tal vez, pero supongo que habia que aflojar un poco los hombros, solté otro suspiro. - No te confies... no sabes como reaccionará el enemigo, las apariencias engañan... puede parecer debil a simple vista pero puede ser alguien temible en un combate... - Palabras sabías salieron de mis labios, no sabia como... pero en cierta manera, eso era verdad los que mas inofensivos parecen... son los que mas poder destructivo tienen... aunque alguien que parezca inofensivo puede ser inofensivo, despues de todo...no iba estar salvandoles el pellejo a ellos si el enemigo estaba apunto de acabarlos, el enemigo no iba a tener ni un poco de piedad eso lo sabia con mucha certeza... (Parece que por fin vamos a acabar con este lugar... mejor que los oponentes se esmeren por que es una perdida de tiempo combatir con oponentes debiles...) Pensé en ese momento, enserio una perdida de tiempo luchar con alguien debil; es como luchar con un simple muñeco.

Ya era el momento de combatir ahora, comenze a aumentar la intensidad de ese aura color indigo llamada Cosmos, el poder aumentaba más cada segundo las ansias de pelea estaban aumentando pero ocultaba todas las ansias sobre una mascara de personalidad totalmente fría y calmada sin ningun tipo de preocupaciones, estaba ya preparandome para la gran batalla entre los dos reinos, Zeus contra el dios Hades, ¿quien ganará? eso solo lo decidira como arbitro el mismo destino... me cruze de brazos con una mirada fría hacia la joven caballero de Zeus, parecia ocultar algo... ¿qué es? ¿su verdadera personalidad? ¿su agresividad? ¿su poder? no sabia con exactitud lo que era... pasarón algunos minutos y deje de permanecer de brazos cruzados, mantenia mi brazo izquierdo hacia abajo y con el otro brazo lo mantenia elevado hasta la altura de mi pecho, con la mano del brazo derecho encendí unas llamas negras, tan negro como mis días oscuros, la oscuridad dominaba todo lo que tenia a mi alrededor. - En minutos llegarán los que faltan y podremos comenzar... - Dije con una voz fría, era el momento de la guerra que determinará como terminará el Olimpo...

Esperén... sentía que algo se acercaba a mi lado, vi al dios Hades junto a mi lado hizo un gesto, tal vez tenia el permiso de levantar las llamas del infierno sobre esta sala, pero no tenia planeado hacerlo ahora esperaré unos pocos minutos para poder ver esto como es ahora y luego verlo como un Infierno en las llamas negras, me tomé unos 5 minutos para poder ver esto como es ahora, miré tranquilamente toda la habitación, las llamas las mantenia en mi mano derecha a una intensidad normal, una sonrísa sinica se mostró en mi rostro. - Hora de redecorar este lugar... - Aumenté a una gran intensidad las llamas negras, y lanzé esferas de fuego negro hacia todas las partes de la habitación incendiandolo casi TODO, el Infierno estaba en presencía de presentarse en este lugar. - Esto es solo el comienzo de la nueva decoración de este lugar... ¿como se vería si lo quemo todo?... - Cree mas llamas negras con aún mas intensidad que las anteriores y comenze a lanzar esferas de fuego negro hacia los lugares faltantes sin incendiar del lugar, todo este lugar estaba cubierto de llamas negras... - Parece que me pasé un poco... nah, asi queda mejor... - Y las llamas seguian encendiendose, esta vez estaba preparado para atacar a la caballero del dios Zeus, ¿como la incineraria? ¿doloroso y con un dolor insoportable? o ¿con una muerte rapida y sin dolor?. - ¿Como quieres que te incinere eh? ¿Un gran dolor o una muerte rapida?, Hmm... pensandolo bien mejor optemos por el gran dolor, es mejor para los guerreros como tú... - Tenia pensado incinerarla con un gran dolor, despues de todo, todos los habitantes de este lugar morirán... uno por uno.

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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Mor el Miér Oct 09, 2013 5:37 pm

Y me encontraba yo, al pie del monte olimpo, no llevaba mucho tiempo de haber llegado, y había hecho una pequeña parada para descansar antes de escalar al sitio en el que convivían los dioses sin un territorio fijo dentro del ecosistema en el que vivimos. Pero, no pude ignorar los cosmos que estaban reunidos en alguna parte del panteón, algo que sin duda alguna me preocupaba, que estará pasando ahí arriba?. Ya habiéndome decidido a arriesgarme a utilizar mis túneles dimensionales sin conocer el lugar previamente, el collar que llevaba envolviendo mi muñeca, el dije que colgaba de el empezaba a emitir un resplandor rojizo, significado de que mi hermana estaba en peligro, necesitaba mi ayuda, y al instante el dije se convirtió en mi atajo, absorbiéndome de una manera un tanto incomoda, dentro de un portal dimensional.

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Frente a Venus, un vórtice apareció, agujero, portal, como le quieran decir, pero era lo suficientemente amplio para permitirme salir de aquel plano dimensional, vestido con mi abrigo algo desgastado, cubriendo mi cabeza con la capucha que venía adherida, ocultado parcialmente mi rostro. Mire a mi alrededor, no hacía falta ver para saber cómo se encontraba este lugar, llamas por todas partes, la calor del fuego infernal traído al olimpo. Y como no, no podía ignorar la presencia del rey de los infiernos, lo sé por las pintas que traían los hombres que le acompañaban, jueces supondré que eran, sus cosmos podían equiparársele al mío, uno de ellos lo reconocí a simple vista.

-Llamas molestas…- chasquee los dedos, haciendo que aparecieran cuatro agujeros negros alrededor de la habitación, los cuales absorbieron las llamas al instante, transportándolas a algún lugar en el universo a millones de años luz de distancia. Cerré el portal a mis espaldas, para mirar de reojo a Leliana, la cual no parecía dañada a simple vista, pero estaba lista para pelear. –Has tenido suerte de que tus perros no la hayan mordido, tanto aquellos que veo, como los que no están al alcance de mis ojos, Hades…- haciendo cuentas, son tres jueces, no dos, y no creo que el viniese con su mayor potencial de batalla “incompleto”, a pesar de que no sentía otro cosmos, tampoco sentía alguna presencia pequeña en las cercanías, tenía esa sensación de que uno se ocultaba, podrían ser cosas mías, pero no dejaría de sospecharlo.

-y bien, no se supone que la atacarían?, no por nada ella lleva su armadura…- una sonrisa un tanto burlona apareció en mi rostro, no era mi conducta habitual, más bien era obra de mi otra personalidad con la cual me encontraba en balance ahora que no tenía un sello que la reprimiera.
Mi mirada solo tenía un objetivo en particular, aquel que parecía ser Hades, quien pensaría que al dejar el santuario, me encontraría con “el gran enemigo de Atena” en un lugar como este. Como sea, fui elevando mi cosmos progresivamente, a pesar de que no tenía una armadura que cubriese mi cuerpo, aun tenia aquella voluntad que no me permitía darle la espalda a un reto, sea quien sea, uno de sus lacayos o el mismísimo rey del infierno, lucharía dándolo todo.

-Los estoy esperando, vamos, quien será? El juez al que le perdone la vida en rodorio, o podre darle el privilegio a Hades de enfrentarme?- lo segundo era un poco imposible de que sucediera, sus lazarillos no dejarían que lastimara a su amo bajo ninguna circunstancia, de la misma forma en la que yo no quiero que ese grupo de cucarachas infernales pongan un dedo sobre mi hermana, aunque si consiguiese llamar su atención, podría hacerle un favor al santuario. Y ahora que lo pienso, por que solo hay un dios en este lugar, donde esta Zeus? Por culpa de él, ella le hubiese pasado mal con tantos oponentes, donde demonios se había metido?
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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Invitado el Sáb Oct 12, 2013 10:38 pm

Había terminado mi reunión de una forma prematura y algo brusca, pero si seguía tomándome mi tiempo esos inútiles destruirían mi palacio, abrí las puertas de par en par dejando entrar una fuerte ventisca, ligeramente di una mirada a los presentes y camine hasta posicionarme detrás de Venus apoyando mis manos en sus hombro y con una suave pero desafiante mirada hacia Hades.

-Siento llegar tarde pequeña, buen trabajo manteniendo todo en orden ...

mi mirada siguió al otro intruso que no pertenecía a ningún bando, sin embargo tenia ciertas relaciones con mi pequeña Venus, lo cual no era de mi agrado ella ya no pertenecía a ese mundo , estaba en otro nivel, camine hacia la mesa pasando por al lado del intruso y me detuve por un instante a su lado .

-Pequeño errante , si vuelves a entrar a mi reino sin tu dios de respaldo sera lo ultimo que hagas en tu vida, espero quede claro y no se repita , odiaría tener que manchar mis manos..-Advertí mirándole con desprecio.

Luego de la advertencia seguí mi camino y me quede parado del otro extremo de la mesa enfrente de Hades mirando a los jueces y suspirando sujete mi frente y respire hondo resignado a esta visita.
Los relámpagos comenzaron a agitarse alrededor de mi reino mientras mi mano se deslizaba de mi frente hacia abajo hasta cubrir mis ojos , abrí los dedos dejando ver uno de mis ojos el cual tenia claramente la sed se sangre y molestia en el.

Al mismo tiempo mi cosmos comenzó a crecer agresivamente creando un fino brillo dorado a mi alrededor, suave y fino pero agresivo y deslumbrante .

-De verdad deseas guerra aquí y ahora hermano, miles de años sin decir hola y ahora vienes por mi cabeza ? no has cambiado nada hermano....

Baje mi mano y mire a los jueces, y luego a Hades esperando que hiciera su movida , estaba listo para darle una paliza a cualquiera de ellos, pero si me atacaba alguien mas que no fuera mi hermano seria un insulto y en se caso...

-Déjame decirlo claramente hermano.... si atacas ahora... ninguno de ustedes... va a salir con vida.... de aqui...

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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Vidd el Vie Oct 18, 2013 12:45 am

Hades comenzó a moverse, ni yo mismo podría haber anticipado algo así, las llamas cremaron a las doncellas en este mundo para llevarlas al nuestro, cruel y doloroso castigo era ser llevado así, pero vivirían al menos, y podrías agradecer con sus servicios la misericordia de nuestro dios todopoderoso.

Mi mirada se congelo por completo cuando su orden llego a mis oídos… matarla? No había puesto resistencia en absoluto aquella joven, pero las ordenes eran innegables. Me puse de pie y comencé a caminar hacia la joven, Y fue ahí cuando ella decidió mostrar su verdadera apariencia, su cuerpo se vio cubierto por su armadura, Venus había creído oír.

Wyvern no tardo en incendiar el lugar, que clase de pirómano era aquel juez, tal ves tenia algo agradable en el fondo después de todo. Pero nada parecía ser tan simple en este reino, un caballero al cual solo recordaba de vista apareció en aquella sala y envió las llamas del juez a vaya a saber que lugar…

Osaba hacernos frente, y su lengua tal vez era tan cortante e imprudente como las de Wyvern.

Apenas y reí ante su comentario, al parecer el y yo recordábamos rodorio de maneras muy distintas, y por un minuto mi mente pensó en la cabeza de aquel dorado que había escapado por tan poco.

Y tras el, al que todos esperábamos, Zeus! Había aparecido de una vez, y al parecer no esperaba ni quería visitas por su reino… o ex reino, se sabría después de la batalla, pero mi misión no era ni aquel dorado ni aquel Dios, si no esa joven que parecía estar lista para pelear.

Mis pasos avanzaron con mayor velocidad hacia mi objetivo, pero mi cosmos aun permanecía dormido, si debía de eliminarla al menos la llevaría a pelear a la luz del día, me abalance con fuerza hacia ella, y la sujete por la cintura con un brazo y con un gran salto impulsado por mis alas atravesamos el techo de la enorme sala en milésimas de segundos. En las afueras las diferentes salas eran conectadas por lardos caminos con barandas de mármol a los lados, el piso se veía tan oscuro como que rodeaban el monte.

Libere a mi oponente en aquel lugar, - peleemos aquí, Venus? – no buscaba en realidad una confirmación si no mas bien un nombre, mi vista se poso en su mascara, había oído algo acerca de aquella costumbre en el inframundo, pero muy poco.. Mis puños de llenaron de llamas violetas mientras los apretaba con fuerza.

Era un lugar hermoso aquel, pero lamentablemente no estaba allí para apreciar el paisaje, comencé a caminar en círculos a cierta distancia alrededor de la joven… - da lo mejor de ti -




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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Kolkrabe el Sáb Oct 19, 2013 2:26 pm

Todo se iba dando acorde al plan, como las manecillas del reloj que nunca se retrasan, cerré los ojos unos instantes dejando que el resto de los sentidos se dejaran llevar por el momento, el aire que se respiraba, azufre mezclado con aquel hermoso perfume a flores, fragancia que comenzó a agradarme más de la cuenta, extrañaba tanto aquellos detalles que podía sentir estando en un cuerpo humano, esos que siento solo un ente durmiente no podía sentir, cada detalle, cada sensación, era consciente de todo.

Excepto por un pequeño detalle que no tenía en cuenta, quien era aquel mortal que aparecía de repente irrumpiendo en aquella sinfonía de sentidos que estaba disfrutando, mis ojos se abrieron clavándose sobre este. Su alma era igual a la que este ahora intentaba proteger y entonces en tan esperado hermanito aparecía, aguarde parado junto a Ryu que parecía desatar con total alegría y vehemencia el caos en el recinto, el que se acabo cuando los vacios del nuevo chico hicieron desaparecer, sonreí de lado.

- Nunca cambiaras, amenazas de muerte a tus refuerzos hermano… solo cuentas con un caballero y además me amenazas de manera tan vulgar, poco educada y simpática!

Reí, no pude evitar soltar aquella risa, que fue acompañada por el impulso de Griffon quien comenzó a moverse, y en ese momento todo comenzaba a moverse de nuevo, más rápido, más vertiginoso, una señal de mi mano hacia mi sombra, llamando a Etsu a hacerse cargo del nuevo intruso, refuerzo, o lo que fuese el pobre chico amenazado de muerte.

- Siempre con tan poco tacto hermano, en cada cosas que haces eres tan duro, irme? Estas de broma, no me has permitido ser parte de tus reuniones durante siglos y siglos y ahora me dices que no vengo a visitarte nunca?, que ves que estoy haciendo?

No quería que se sintiese ofendido pero le había prometido algo a Ryu y dejaría que este lo cumpliera, tenia completa confianza en él porque era ni más ni menos que la estrella que representaba a aquel dragón imponente, digno tal incluso de poder enfrentarse a un Dios, había algo más en el Olimpo de lo que podía encargarme si aparecía pero por el momento.

- Vinimos a saludar y como tal no nos iremos hasta no acabar la fiesta pero antes de dejarte saludarme como es propio quiero que conozcas a mi Juez de Wyvern…

Y con eso le daba vía libre a Wyvern para que se divirtiera, volví a caminar, pasando tras la espalda de mi juez, asomándome un poco al borde de la sala donde a lo lejos, como pequeños alfileres se comenzaban a mover, pronto comenzarían a bailar todas las piezas como un gran baile de gala, imponente, esplendido seria el choque de tantos cosmos poderosos, de distintos matices, todas esas almas peleando por sobrevivir, me había entrado hambre pero guardaba las manos en los bolsillos esperando paciente. Todos estaban dispuestos, uno frente al otro, cada pieza lista para atacar, Griffon debía acabar con Venus, Garuda con el bandido y Wyvern con mi hermanito Zeus, que locura, una nueva sonrisa casi sádica se dibujaba en mi rostro, en cuanto a mi esperaría un poco más porque aquella nueva pieza apareciera sobre el tablero.




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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Etsu el Lun Oct 21, 2013 1:49 am

Era molesto tener que estar escuchando las tonterías que desbocaba ese torpe de Ryu que comenzaba a compadecer a la joven que se atrevió siquiera a prestar servicio, estaba segura que de estar en su lugar no viera hecho esa clase de cosas para eso Hades tenia a sus propios  sirvientes de mejores modales que sus jueces, como para dar servicio a un dios y sus allegados. Basto poco tiempo como para que la situación progresara y creyendo que sería le mismo boquifloja el que enfrentaría a la dama me volvía testigo de que el trofeo seria arrebatado por Vidd de acuerdo con las ordenes de Hades.
El calor comenzaba arden en la sala, era como estar en casa no importaba que parte fuera uno se acostumbraba a todo lo que se tenía en el inframundo frio o calor o el vacío, sonreía complacida disfrutando de un puesto privilegiado hasta que una figura albina apareció, una muy molesta y arruinadora de fiestas, donde estaba su invitación si era un evento privado en el que el mismo Zeus brillaba por su ausencia. Nuestro trabajo parecía sencillo teniendo solo a dos oponentes con las suficientes agallas  como para defenderse.
Tsk…-apreté mi puño mientras observaba al chico intruso, como se atrevía hablarle así a Hades, siquiera pensar en tocar su armadura o pretender tener una batalla sin siquiera toparse con un juez antes Vidd podría ser bueno y Ryu muy ruidoso pero era yo la que no permitiría que él se creyera tanto. De entre las sombra de Hades se levantaba la figura de la última de los Jueces vistiendo su sapuri, con ese frio resplandor que tanto amaba- ¿Y tú quién eres para hablarle así a mi señor?
Se cruzó de brazos manteniendo una distancia del chico lengua larga, si este resultaba ser aún más irritante de lo que era wybi…sus orbes celestes  se incrustaron fijas en él, lo quisiera o no era mío, era un reto interesante que debía tomar si perdía, nah no estaba contemplada la derrota.
Y después de tanto aparecía el señor todo poderoso que parecía  recibir la cereza de su pastel de los malos días, reprendiendo por aquí aparando por allá, mofe un poco de sus palabras nadie saldría vivo pero que tontería decía el sujeto, amenazar de muerte a unos muertos eso si era épico, volvió a hundirse en las sombras mientras más de estas sombras en distintos puntos de la sala se observaban una misteriosa obscuridad que  repentina y convenientemente aparecía. Avanzando  atreves de ellos saliendo por momentos de este para volver a esconderse en ellos, no importaba si el aguafiestas se presentaba o no con Zeus pues al poco tiempo la sombra bajo sus pies  se volvería lo suficientemente grande como para absorberlo y arrastrarlo conmigo a otra de las habitaciones conjuntas.-Etsu de Garadua jugara contigo pequeño errante-


Mal de muchos...Consuelo de tontos:

 
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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Mor el Lun Oct 21, 2013 2:42 am

A la espera de poder medir mis capacidades en un duelo contra el mismísimo rey de los infiernos, el alma de la fiesta aparecía de la nada, ya era hora de que atendiera los problemas de su reino, no era como me lo imaginaba, el típico señor barbudo fortachón con un rayito en la mano las 24/7, pero actuaba como si lo fuese, sus primeras palabras dirigidas hacia mi persona no fue un recibimiento, ni una bienvenida, más bien me había amenazado de muerte por el simple hecho de haber venido aquí a auxiliar a mi hermana, me estará jodiendo?, hasta Hades se reía por sus ridículas palabras, y otra cosa que no pude evitar observar fue que uno por uno los que había marcado como mis objetivos fueron evadiéndome, o enfrentándose a alguien que ya conocían, un caso diferente para cada uno, que molesto se estaba volviendo esto.

-No podrías ser más estúpido Zeus, vengo aquí a luchar en tu nombre y lo primero que haces es amenazarme de muerte, encima me quitas al oponente, es que acaso el rey del olimpo no conoce de modales?-  que tipo tan detestable, si no fuese por que se trataba de mi aliado, desearia que fuese derrotado y lo bajaran de su nube-Manchar tus manos? Querrás decir las mías, ustedes los dioses van por ahí creyéndose la última coca cola del desierto, cuando tienen que ir metiéndose en la cabeza que subestimar a los mortales no los conviene, el mismo error cometieron Poseidón y Hades en el pasado con el caballero de Pegaso.-Estaba tan lleno de rabia, como puede ser que este tipo fuese el dios de mi hermana, y pensar que tendré que protegerle a él. –Como sea, de ahora en adelante somos aliados, mientras que Venus siga aquí, yo también lo estaré, así que considérate con suerte. Puedes ir dándome una armadura, mientras más seamos es mejor…-

Algo insignificante llamo mi atención, una figura oscura apareció cerca de Hades, era una pequeña chica reclamándome por hacer uso de mi libertad de expresión, mas no le pare bola, no me apetecía hacerlo. Mire hacia otro lado mientras hablaba alguna incoherencia, no estaba seguro de lo que dijo. Mantuve mi silencio, una expresión de completa seriedad, llevando dentro de mí esa seguridad, sin tener remordimiento alguno por mis palabras.

Sin previo aviso, una sombra se posó debajo de mí, y me absorbió, engulléndome lentamente sin dejarme posibilidad alguna de escape. Mire a Hades, aquel que todavía es mi objetivo, no hizo más que mandar a su pequeña mascota a lidiar conmigo, que fastidio, una lucha sin sentido contra una pequeña liebre, pero, serviría como bocadillo de entrada para el lobo feroz. –Hades… te la devuelvo entera o quizá en trozos?- una expresión burlona era visible en mi rostro, mientras lentamente era tragado por la sombra. –Como sea, vendré por ti después, prometo no demorar.- termine por ser completamente engullido, con que esto era una jueza… la usare para el calentamiento, no quedaba más remedio.
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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Kolkrabe el Vie Nov 08, 2013 5:24 pm

Off: voy a seguir adelante me aburro sino, tomo como que Zeus se fue al baño un buen rato y que Hera se dio a la fuga por no poder afrontar nada de lo que pasaba en su propio reino y con eso sigo el rol.

---------------------------------------

Mis cosmos exploto ante las palabras de mi hermano, no necesitaba que otros ganaran mis batallas, las estaba jugando junto a ellos no usándolos para obtener dicha victoria, pero me hacia usar una pequeña carta que había guardado, una pequeña esfera se hizo presente en mi mano y a una velocidad increíble atravezo el aire estrellándose contra el mismo dios del Rayo.

- un pequeño regalo, cada cosmos consumido de tus estrellas protectoras observara tu propio cosmos, si mis jueces vencen a tus caballeros quedaras dormido unas cuantas eras más mi querido hermano.

Su esposa, aquella que había hecho retirar los techos de la hermosa sala para no rallarlo no se presentaba para defender ni a su esposo ni a su reino y su cosmos desapareció como si en un escape hubiese huido, quien sabe planearía luego regresar con aliados quizás?, ya seria tarde.

- relájate...

Mi puño se cerro con fuerza y una descarga hizo que la conciencia de Zeus desapareciera dejándolo ausente por el momento, no tenia ganas de escuchar sus palabras de bufón de feria, si mis jueces no lograban acabar con sus caballeros tendría que regresar a mi reino con las manos vacías pero eso no iba a pasar.

- Ryu, no daré por hecho que Etsu y Vidd sean derrotados pero dado el caso te encargaras de la señorita y hazla gritar si se resiste a rendirse.

Me asome viendo a lo lejos las batallas que se libraban en los montes bajo nuestro y una pequeña sonrisa se formo en mi rostro, reformaría este lugar como debía ser, mi hermano perdería por fin esa tiranía con la que había gobernado a su libre albedrío tanto tiempo, era momento de cambio.

Mire a donde estaba Etsu, si ella caía me encargaría yo mismo de mancillar al valiente guerrero con el que peleaba en este momento, me agradaría saber que si ellos caían seguirían sirviendo al olimpo como debían hasta el final pero debían saber también que no a Zeus precisamente.

Me encargaría más adelante a perseguir a aquella en quien había reencarnado Hera, la mismísima reina del olimpo dejando todo a su suerte, solté una risa mufandome de aquella actitud, Sophie era incapaz de hacer aquello, ella era una verdadera diosa, deseaba que los gemelos regresaran a su lugar y Sophie pudiese estar tranquila sin someterse constantemente a ser juzgada como la esposa de aquel al que no debía ser nombrado. Mi mano apretó un poco la columna y esta se volvió de color negro, tiñendo todas las demás del mismo color sin darme cuenta, dejando que aquel color opacara tanto blanco en aquella sala.



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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Akari el Miér Nov 13, 2013 8:37 pm

 Zeus parecía apacible, con cierto grado de pensar sus respuestas hasta que ese repentino cosmo invadió el lugar, sin desearlo  había invocado al peor de los males olímpicos al recinto eso pasaba cuando mencionabas a los indeseables estos hacían su  acto de presencia y terminaban robando el protagónico. Por un momento la joven deidad retraso su encuentro hasta que se levantó de su asiento y salió por aquella puerta para no volver denuevo a  la sala.

-Vicent…él no volverá-
Pronuncio aquellas palabras impregnadas de molestia, su rostro por el contrario reflejaba una especie de satisfacción, tenía ahora al oportunidad de conocer al nuevo señor de los muertos, de reprochar el robo de su anfitrión, más el recordar que tenía por compañero al pequeño una especie de inquietud le invadió. Con cuidado  se levantó de su asiento y separo escasos pasos de la mesa debatiéndose a si misma el dilema del que hacer.

Hades no estaba contemplado en el plan de tomar el olimpo, así como tampoco podía asegurar el que no había considerado incluirle en otro tipo de plan alterno del cual ahora echaría mano, de su lado tenia a sus hermanos ese engreído como se atrevía siquiera a limitarlos a estar en su compañía, frunció el ceño molesta de nuevo ante las posibilidades mientras  no muy lejos podía escuchar el ruido de las batallas.

-Parece ser que no viene solo, vamos pequeño es hora de que conozcas al causante de las desgracias de este lugar-
Extendió su mano esperando el pequeño se acercara, sujetándole con cuidado mientras caminaba en su búsqueda guiándose por esa energía negativa y asqueroso aroma putrefacto característico de él, adentrándose a una sala parcialmente que nada, poseedora no solo de tan nauseabundo hedor sino que también incluía hoyos en el techo. Coloco al menor detrás suyo, resguardándole de cualquier ataque que el dios quisiera ocasionar a un niño inocente.

-Hades acaso no puedes tomar algo sin destruirlo-
La voz de la fémina empato con las ordenes que daba a uno de sus microbios, comprendiendo que quizá sus aliados estaban en desventaja era de esperarse sus rivales eran guerreros de otro nivel mucho mayor que el de los insectos con quienes se codeaba.

-Veo que te ese recipiente no era el verdadero…que tragedia-
El timbre de su voz permanecía intacto, sin sentimiento alguno de culpa o bondad que le caracterizaba, tampoco resultaba ser agresiva su forma de replicar sus actos ni mucho menos. No era la misma joven que había ingresado al Olimpo, no pertenecía a él pero no desaprovecharía un momento para arrebatárselo al hijo mayor de Cronos.
 



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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Tymep el Jue Nov 14, 2013 12:29 am

La paciencia de la diosa del día se había agotado, Zeus, el cual nos tenía de invitados en sus dominios, había desaparecido misteriosamente, no podía sentir su cosmos, era muy extraño todo esto, pero como fuese, los asuntos que tenga Hades en este sitio no son de mi total interés, cosa que podría cambiar si se me da la razón.

-Que paso con el señor Zeus, Akari?- pregunte, ignorando completamente el cómo se podría sentir Hemera por haber sido plantada por el autoproclamado rey de los dioses, con esa voz aguda y tierna que era de esperarse de este aspecto de infante.

Me aproxime a ella y le tome de la mano, me había esperado a que hiciera eso, muy cortes de su parte. Me deje llevar hacia donde ella caminaba, por sus palabras parece ser que tendría una audiencia con el señor de los infiernos, que rápido cambia de parecer esta chica, aunque era algo que me estaba esperando, no veo por qué un dios se aliaria de buenas a primeras con alguien que desde tiempos mitológicos solo ha sabido fornicar con todo lo que encuentre a su paso, mujeres casadas, animales, si fuese posible hasta con un pedazo de piedra lo hubiese hecho.

Después de un rato de caminar, llegamos a una sala en la que se encontraba Hades y uno de sus lacayos. Sin pensarlo dos veces, la diosa del día velo por mi seguridad y me coloco atrás de ella. –Se ve muy rarito, Akari.- mencione, al haberme asomado tras de mi protectora, observando con cuidado aquel recipiente, dioses estúpidos, dependiendo de cuerpos humanos para venir a la tierra.

-Akari, por que el está aquí y no en el infierno, no se supone que no pertenece a este lugar?- una pregunta llena de curiosidad, mi único objetivo con ello era el de fastidiarlo un poco, sería muy gracioso verlo perder la paciencia por culpa de las preguntas de un infante. –Señor Zombi, está usted muy flaco y pálido, acaso en el infierno no consigue buena comida?- esta vez mi pregunta iba dirigida al pequeño líder de los espectros. –Akari, tengo hambre, el emparedado que me dio el señor aventurero ya no está en mi pansita.- di pequeños jalones al vestido de mi acompañante, tratando de captar su atención. –Esos dos tienen cara de matones, vámonos si?- mi rostro reflejaba los aparentes nervios que tenía, pero dentro de mí se hallaban las ansias de saber que tendrían que decirse estas dos deidades, soy el grande después de todo, y este era mi asiento “vip”.

______

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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Kolkrabe el Jue Nov 14, 2013 4:51 am

Una voz femenina hizo que apartara la mirada de las batallas libradas, haciendo que me volteara enseguida algo entusiasmado, era joven y si por momentos pretendía actuar como adulto no se me daba del todo bien las 24 hs del día y en ese momento mi mirada demostraba que no estaba ni seria serio.

- tu perfume - susurre - lo siento, no era mi intención destruir nada... pero no seria yo mismo sino le daba un toque al ambiente no crees?

No, ella no era Hera y no parecía tampoco venir a llorar por mi hermano, recipiente equivocado?, solté una risa, podía distraerme o querer hacerme confundir, bien pero aquel ser ahora descansando bajo su trono ya había dado señales de su propio cosmos haciéndole frente al mio y siendo un recipiente "equivocado" como evocaba la señorita frente a mi, se habría consumido sin la protección de un dios aquí en el Olimpo.

- Ante que deidad me estoy dirigiendo, si es que puede saberse... soy malo recordando los nombres de tantos familiares.

Mentía, pero deseaba escucharlo de sus hermosos labios, mire de reojos a Ryu y volví mi vista al pequeño que hablaba y se escondía tras ella, me adelante quedando frente a ellos, agachándome de cuclillas para estar a la altura del pequeño ser que la acompañaba.

- Salí a tomar un poco de sol, cierto que estoy pálido, lo necesitaba y aquí en el Olimpo el sol es más cálido no crees?

Me puse de pie, yo sabia que era mala idea llevarse tan pronto a las sirvientas pero que más daba, le señale al enano las bandejas de comida que habían quedado tendidas sobre la mesa grande que habían armado las doncellas que ahora servían en mi castillo.

- no creo que aya cosas ricas pero puedes intentar dar con algo de tu agrado.

Mi vos no sonaba amable sino fría, pero no podía evitarlo solo era cálida cuando se trataba de Sophie y ella no estaba acá como para sacar lo poco bueno que tenia en el fondo de mi alma.

Mire a la joven dama una vez más esperando a que ella volviera a hablar, no tenia intenciones de atacar a nadie, incluso no pretendía en un principio hacerlo con Zeus, pero mi hermano solía ser bastante idiota amenazando a quien se le cruzara, su mente era simple, si era hombre te mataba si era mujer bueno... tenia hijos!.




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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Akari el Jue Nov 14, 2013 6:15 pm

 El pequeño resultaba ser demasiado perspicaz para su edad, esa manera suya de hablar y transgredir a las deidades conservando el toque inocente, sencillamente alegraba mis oídos era como  presenciar una autentica gracia que no podría ser castigada, al menos no mientras no despotricara contra mía. Esa clase de cosas  no solía perdonar, cuestiones de conveniencia si se trataba de algo en mi benefició  era cuestión de tiempo si buscaba perjudicar entonces debía dejar de existir.

-Mi única familia  te sirve de aliado después de haberles despojado de su propia gloria no obstante  aunado a ello los mortales decidieron depositar sobre tus hombros una fama errada algo que solo les corresponde a mis amados Hypnos y Thanatos.-

Eventualmente evadía la pregunta de manera directa del señor de los infiernos, observando de manera más detallada la particular decoración, un desastre y ese aroma  repulsivo que no comprendía como algún dios digno de llamarse a sí mismo de aquella manera gozara con desperfectos, detuvo la mirada en una pared especifica misma que enmarcaba las siluetas de doncellas. En definitiva Vicent tendría que resistir a no tener alguna golosina, dudando que hubiera más servidumbre con deseos de atender sus pequeños  caprichos alimentarios y exponerse a sufrir el mismo destino que los jóvenes sirvientes.
Y justo en esa milésima de distracción, el paliducho aquel osaba aproximarse al menor el cual insistentemente jalaba del vestido, requiriendo regresara mi atención hacia él sintiendo ese temor de lo que pudiera pasarle como si pudiera permitirme perder al único allegado que tenía.

-Oh no temas Vicent, perro que ladra no muerde-

Aquellas orbes cruzaron uno  contra la otra, resaltando más la irónica  pureza del indeseable que las de la propia Hemera que desbarba coraje al ver como su intervención arruinaba el primer plan obligando a un reajuste necesario, al contrario de Hades no tenía ningún mortal a su merced, pero contaba con la victoria de los olimpianos, aun con los daños que pudieran quedar tomaría las riendas de este reino y buscaría añadir la cabeza de Zeus para su colección personal.


-Que insignificantes se volvieron los mocosos olímpicos, o  quizá empleo mal mi juicio sobre todos ustedes cuesto lo suyo no conoce otro nombre más que egocentrismo-


Sonrió sínicamente elegancia mientras miraba con desprecio al único soldado de Hades, al fondo una mesa con alimentos lo cual serviría para el consumo de ese pequeño glotón, del que tomaría su minúscula mano librando su agarre  de su vestidura, motivándole a que fuera a degustar lo que seguro no era del agrado de  alguien con muy malos gustos en decoración.

-Si querías más luz en tu reino debiste buscarme a mi primero, pero solo convertiría al inframundo en una segunda superficie aunque claramente más plagada de desdichados humanos-



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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Tymep el Lun Nov 18, 2013 4:17 am

Todavía no empezaba la conversación seria, creo que debería de dejar de andar llamando la atención y recurrir a andar a bajo perfil, sino todo lo que dirían serian insultos a los pequeños hijos de cronos y todo eso me parece aburrido. –Ohhh ya veo…- murmure con esa aguda voz que me definía como un infante, gentil e inocente, y haciendo caso a lo que me decían él y mi querida acompañante, porque si, ya le estaba teniendo algo de estima, me dirigí hacia la gran mesa en el que había un banquete servido, y las ninfas que trabajaban de esclavas en este lugar seguían trayendo más provisiones, acaso irían a alimentar a los valientes guerreros que se mataban a golpes en lugares separados en el olimpo? O es que acaso el rey de los infiernos se adelantaba a los hechos y celebraba su “conquista”?

-Ewww, que asco…- exclame lleno de disgusto, observando la gran cantidad de comida, enfocando mis ojos en los platillos que se veían mas asquerosos, que tipo de anormal podría hacer este tipo de comida, quien carajo iría a comerlo?. Me movilice de silla en silla, teniendo cuidado de no resbalar y caer, dejando de moverme por tiempos prolongados al ir observando cada platillo y gradualmente ir perdiendo el apetito, pero eso no significaba que mis oídos habían perdido de lo que sea que fuesen a hablar aquellos, y estaba atento a cualquier movimiento que quisiera hacer el espectro que estaba en la sala, por más insignificante que fuese no me había olvidado de el en lo absoluto.

Pero algo andaba mal, una presencia me había llamado la atención, se aproximaba… quién era? Tenía la esencia de Zeus, lo sé, lo sé!, lo veía desde arriba, desde el infinito, el rey de los dioses había cambiado de imagen, de apariencia, y se aproximaba a esta reunión, pero en qué momento lo hará? Me preguntaba. Sin embargo a ellos, los notaba muy tranquilos, no creo que hayan sido capaz de sentirlo, las cosas se pondrían muy interesantes en cuestión de momentos.

-Ya no tengo hambre...- me baje del asiento en el que me encontraba, y dando pasos cortos pero cautelosos, me aproxime hasta donde se encontraba Akari, adquiriendo nuevamente mi posición detrás de ella, asomándome tras de su pierna, observando muy tranquilo a Hades, el cual nuevamente como en todas las guerras santas contra el santuario, se guardaba para el final.
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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Kolkrabe el Lun Nov 18, 2013 1:16 pm

Observe de reojos al enano que miraba la mesa, era una pena que no pudiese ya ordenarle a las doncellas que sirvieran algo más, sabia que no debía haberlas llevado a mi reino tan deprisa. Volvía la mirada a la chica que tenia en frente.

- es como un juego donde tengo que adivinar... Hemera?

Termine con su nombre, no necesitaba más pistas que las que me había dado, ella portaba la misma esencia que la noche, solo que hablaba de la luz y lo de sus hermanos había sido lo obvio para saber quien era realmente.

- Ellos... tendrán lo que se les fue arrebatado. No me agrada tanto la luz del día, guardare el porque para mi mismo.

Murmure entre dientes un poco mirando el recipiente de mi hermano que dormía, parecía deteriorarse como si... sonreí de lado, varias cosas pasaron por mi cabeza en aquel instante.

Fama errada.

Por primera vez no tenia interés alguno en la humanidad, sino en cosas perdidas que deseaba recuperar, me estaría volviendo loco, pero me agradaba así, aun así...

Me incline sobre el cuerpo del que debía ser Zeus, pero se sentía como si no debía de estar allí, mire al enano y por alguna razón tuve el impulso de arrancar el alma de aquel cuerpo, bien, dejaría que mi hermano hablara por si mismo mientras sus caballeros peleaban con los míos. Mi mano se hundió en el pecho del chico dormido en el suelo, aquel liquido que recorría su cuerpo, color carmín, comenzó a salir manchando el piso, mi cosmos se encendió en el interior y libero por completo el alma de Zeus.

- y no importa lo que tengas para decir no me marchare de aquí tan pronto... - susurre.



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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Akari el Lun Nov 18, 2013 5:13 pm

-Cierto como pude olvidaba que tu sentido del humor estaba muerto-
Estaba en lo correcto, aquel que yacía en el piso no podía ser la figura definitiva de quien estaba buscando, no parecía tampoco complacer eso al pequeño Hades que arremetía de nuevo contra ese despojo para liberar la esencia pura desconocía que pudiera realizar esa clase de métodos en un dios, clavando fijo aquellas orbes en cuanta acción  por insignificante que fuera realizara el dios de los infiernos.
-¿Tu pretendiendo regresarles su gloria? Ja, eso es nuevo y después que  numero tienes programado-
El pequeño no había tardado en volver, su apetito voraz desapareció tras degustar platillos carbonizados perfectamente por obra y gracia al sequito de subordinados sin cerebro, de verdad era lo mejor que tenía en el inframundo que ofrecer, negué momentáneamente con la cabeza, decepcionada de siquiera pensar tan vergonzosa condición y  desgracia  que ensombrecía a mis hermanos, pertenecer a tan patético ejercito siguiendo de cerca de un mocoso como este.
-Claro que no te agrada mi presencia pequeño pero tú tienes algo que quiero, al igual que tu deseo ver a mis hermanos-
Abordo directo el punto que le interesaba, al no verles a su lado estaba segura de que no estarían aun juntos, podía sentir el despertar de Hypnos pero Thanatos seguía perdido por allí, conformándose con solo poder ver a uno de ellos, no dejaría mucho a la imaginación del señor de las sombras lo que tuviera que tratar no lo aria con él en una propiedad ajena para él solo hacia el mínimo esfuerzo por entretenerle sin que causara más destrozos por el lugar, no quería que el valioso lugar sagrado fuera totalmente modificado por el paliducho aquel.
-Permíteme  entrar a tu reino  prometo portarme bien y no dejar rastros de mi presencia en él, solo una pequeña reunión familiar como compensación por  haber interrumpido mi negociación con eso-
Sonrió de manera aniñada, con una voz dulce  casi inocente, no esperaba se tragara el numerito de la chica buena, no era para nada una mujer buena, solo una estratega persiguiendo sus ideales mediante planes elaborados y no necesitaba a cualquiera de su lado solo lo mejor, Zeus estaba descalificado temporalmente, Hades jamás contemplado y los demás eran solo dioses  minúsculos sin importancia ni modo de empleo efectivo.  Aun cuando sus manos estuvieran manchadas con sangre y aquel pelinegro detrás suyo insistiera en una retirada, se mantenía calmada como si ver el destrozo de un cuerpo fuera lo más normal y natural del mundo, pobre, pobre Vicent siendo arrastrado a ver el egoísmo de los dioses en su esplendor, comenzando a dudar de lo que el pequeño estaba presenciando demasiadas cosas no  comprensibles para una mente joven como la suya, sabía demasiado, sumado a otras casualidades y curiosidades así como aquel suspicaz juicio suyo para ver las cosas que no resultaban normales para un niño de su edad en promedio.  
-O dudaras de mi palabra y la de un niño como él-
Mostro al pequeño con esa cara de inocente, del que comenzaba a sospechar no fuera la casualidad lo que les había unido.



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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Ludvik el Lun Nov 18, 2013 7:28 pm

** Alma errante, tan llena de pasado que ni los libros de biblioteca más antigua alcanzarían para transcribir cada uno de sus pensamientos. Con un presente ausente eligió huir, la oportunidad era precisa y había sido dada por su propio hermano... lo que denota que en su oscuridad aun vivía algo, aunque simplemente fuese curiosidad.

Alma errante que recorrió los interminables rincones del Olimpo hasta alcanzar su meta, oculta bajo todo el resguardo que este sagrado lugar pudiera dar. Nacido humano y renacido como Dios se asimilo de manera automática con todo ese conocimiento adquirido en un solo instante. Se sintió inundado de pensamientos y sentimientos, lo que lo desestabilizo emocionalmente un instante y lo obligo a permanecer en reflexivo silencio ante la expectante mirada del grupo de doncellas que cuidaban sus aposentos.


││ Tranquilas... ││

Exclamo con suma calma, aun con sus orbes cerrados una vez que su espíritu fuera uno solo. Había soñado mil veces con este momento, había reflexionado el doble de veces sobre las decisiones que debía tomar en ese momento y por aquellas cuestiones del destino que aun lo hacían humano en cuerpo se había quedado sin palabras claras para expresar frente a aquellas damas que tanto se habían esmerado en su crecimiento.

││ Gracias, pero eh de partir para no volver... aun así estaré siempre con ustedes en voz y obra del que juraron defender ││

Avanzo por la puerta, su vestimenta era elegante pero sencilla a la vez. Era su porte el que demostraba el cambio, la elegancia. Podía sentirlo a través de su ser como por primera vez en su existencia ERA lo que debía ser, completo.

--x---x--

¿Pesaban tanto mis pasos normalmente? No recuerdo tener tanta ansiedad desde que mi cuerpo se enfrentaba a esos terroríficos panoramas que tantas veces acabaron con mi sueño por las noches. Camine con calma por pasillos que había recorrido tantas veces que lo podía hacer de manera automática mientras reflexionaba sobre todo lo sucedido en las últimas horas. Cada uno de los personajes de esta historia y las acciones de Zeus... mis acciones dentro de aquella situación, llegando a la conclusión efectiva de que el accionar no había sido el adecuado, pero como culpar a alguien que no se encontraba en su cuerpo real y era preso de mil y una molestias.

Me encontré a mi mismo frente a aquella puerta enorme que conducía a la sala donde anteriormente se había realizado tantas reuniones entre dioses, actualmente invadida por la oveja negra de la familia. No es que no pudiera entenderlo, solo que no podía permitir que semejante atropello se llevara puesto todo lo que aquel lugar sagrado comprendía, debía recuperar mi trono y la altura que me correspondía como Rey o seria el principal causante de una de las catástrofes mas grandes de la historia.


││ Hermano... ││

Suspire con una vos suave mientras deje que mi cosmos comenzara a desprenderse de mi cuerpo llamando al verdadero ropaje digno de mi estirpe, cuya magnificencia aclararía los malentendidos de los que se encontraban dentro de la habitación, cuya puerta se abrió de forma automática mientras que los ropajes divinos cubrían mi delgada figura.

││ Debo admitir que sabía que este momento llegaría algún día, pero te creía más sensato. Aunque es quizás a través de tu acto curioso de liberarme que muestras tu aprecio hacia mi persona, hermano ││

Un brillo, celeste como el propio cielo recorrió el espacio de aquel lugar, era magnánima pero no dañino y se concentro especialmente donde yacían las cenizas de mis apreciadas doncellas. Ellas no merecían un destino así y no lo tendrían... habían servido a la perfección y en nombre del aprecio que sentí por ellas como humano no dejaría que pasaran por la tortura de sufrir eternalmente de la misma manera que el resto de los inútiles humanos.

││ Pero siento ira, no puedo evitarlo. Te atreves a robar mis doncellas, atacar a mis soldados eh inclusive elevar tu puño sobre tu propia sangre. ││

Aquellas palabras mantenían el mismo tono calmo que había usado anteriormente, pero era la verdad... podía sentir mi orgullo pidiéndome a gritos un accionar sin precedentes ante las acciones de mi hermano, pero respondería al acto que había realizado liberando mi alma. Le conocía tan bien... era su forma retorcida de buscar mi oído, pues lo tendría y luego de eso ejercería mi divino juicio, que tantas veces había cambiado el curso mismo de la historia.

Me sentí un poco más tranquilo entonces y retome mi lugar en el trono de oro más imponente de esa sala, recargue mi espalda sobre aquel lugar y guarde un poco de silencio mientras que mis orbes recorrieron la zona pudiéndose encontrar con los invitados que había obviado en su entrada inicial. La inmensidad se podía ver a través de ellos, o quizás era la nebulosa de perfecta armonía que ambas almas formábamos dentro mío.


││ La casualidad es la justificación de los inconscientes, quisiera evitar creer que tanto tu presencia como la de este muchacho sean pura casualidad. Por eso, bella luz del día... me gustaría que en favor personal funcionaras como mediadora de esta situación y escuches lo que aquí ocurre y por favor disculpa esta embarazosa situación... no me olvido de tus palabras, pero entenderás que este asunto requiere de mi completa atención. ││

Mi corazón tenía un espacio ocupado por las batallas de sus guerreros, pero no necesitaba verlos... Lili y su hermano eran especiales en varios sentidos y no tenia en mis planes entrometerme a menos de que fuera estrictamente necesario. Aun si mis sentimientos me guiaran en una dirección necesitaba asumir mi papel como rey ante esta dificultad, pero antes de centrarme en mi hermano había solo una cosa que me hacia cosquillas en la conciencia. No podía simplemente dejarle ahí.

» Perdón por tener que pedirte un segundo favor, pero sinceramente no comprendo la presencia del pequeño Vincent en este lugar. Tus amigos son los míos, pero comprenderás que en este preciso momento a menos que fuere una figura de interés no debería encontrarse entre nosotros. Aun así, no creo que simplemente te intereses en un niño... ¿Quien es ese niño? Es algo que averiguare tarde o temprano, sé que no necesito decirte esto pero... no bajes la guardia, por favor y gracias «

Palabras que transmití a través de la mente de Hemera, asegurándome que ninguno de los allí presentes compartieran aquel intercambio metal, no eran guiadas por la confianza sino mas bien por el conocimiento que tenia para con su persona, le considero sumamente astuta y como una de las antiguas seria un buen punto de inflexión sobre esta situación. Aun así no puedo tampoco ignorarla ni confiar su suerte absolutamente a ella, ¿Donde estaría entonces mi única compañera? En verdad la extraño, pero ahora necesitaba calmarme y una vez que pude adquirir esta paz nuevamente volví a observar a mi hermano buscando en la profundidad de sus ojos algo de mi aliado en aquella batalla contra nuestro nefasto padre. Trataba de sentir y asimilar los motivos que pudieran haberlo traído de esta manera, pero era incapaz y aquella ira volvía a nacer... pero la guardaría y no sucumbiría ante ella, no al menos hasta tener la suficiente información como para hacer un juicio acorde.

││ Ahora sí, ¿Deseabas mi atención? Ahora la tienes completamente a tu disposición, espero que seas capaz de expresar con palabras los motivos del rencor que expresaste en tus actos y si no te molesta mis súbditos nos servirán nuevamente ambrosia, espero no tener que lamentar el gesto de hermandad que estoy demostrando en este momento... ││

Recargue mi rostro sobre mi palma extendida de mi brazo derecho, que a la vez estaba apoyada sobre el raspado de mi trono, acto seguido y sin ningún tipo de falla unas doncellas entraron en el lugar ofreciendo tres ambrosias para los grandes dioses allí presentes, y tras la correspondiente reverencia abandonar el lugar dejando que el silencio permitiera la definición de aquella punzante historia entre cielo eh infierno. **
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Ludvik

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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Tymep el Mar Nov 19, 2013 12:33 am

Como lo había previsto, Zeus volvió a formar parte de esta reunión divina, después de aquella demostración extraña de Hades que hacía gala de sus impulsos necrófilos y jugaba con un cuerpo que había tirado en el suelo del que no me había dado cuenta, en que momento estaba allí?

Libere un leve bostezo, de esos un poco ruidosos de cuando un pequeño niño tenía sueño y necesitaba de atención materna para dormir. Dirigí mi rostro hacia Hemera, y tome asiento en el suelo, recostando mi cabeza sobe su rodilla, por encima de su vestido. Me veía cansado, agotado, con pocas energías como para seguir el ritmo que ellos llevaban.

-Señorita Akari, tengo mucho sueño…- murmure. Coloque la palma de mi mano sobre el suelo, tenía mis planes de contingencia por si me terminaban sacando de aquí, bajo el pretexto de que era un niño humano entre los pequeños dioses, deje un pequeño y diminuto portal a la nada entre la línea que definía las baldosas como piensas individuales, aquellos me serviría como un oído. Era imposible verlo, pasaba tan desapercibido como una gota de agua.

Zeus llego poniendo todo en orden nuevamente, me empezaba a preguntar cuanto duraría esta pequeña visita de Hades a tierra de su hermano, quizá termine en una pelea olímpica en la que el rayo salga victorioso y complete el total destierro del muerto, o quizá el menor de los hijos de Cronos sucumbiría ante el hambre del pelinegro? Cual fuese el resultado, no me afectaba en lo absoluto, pero solo hacía que el drama familiar se pusiera más interesante, estos niños, creyéndose el centro del universo, eran buenos para entretener.
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Re: La Sala de los Doce [priv]

Mensaje por Kolkrabe el Mar Nov 19, 2013 1:43 pm

Paso a paso, las manecillas del tiempo seguían moviéndose dando paso a los eventos que se iban formando, suspirando intente de nuevo encontrar la calma a mi inestable mente, sin duda había escogido un recipiente complicado para reencarnar, fundido en uno tenía que buscar no abrir de más la boca, no me interesaba demasiado que supiera las razones por las que estaba allí, Hemera no me era ni por mucho una aliada y desconfiaba de todo lo que venía de la luz, tenía mis razones y estas quedarían en mi mente un buen rato, uno no avisa que piezas va a mover.

Los eslabones eran pequeños pero unidos todos desencadenaban algo mucho mayor, y todo terminaban en una sola cosa, el tiempo, donde todo quedaba reducido a la nada si este se detenía o avanzaba con velocidad, había algo que necesitaba del Olimpo, no precisamente a mi hermano, me cruzaba de brazos mirando de reojos a Wyvern de vez en cuando. Para eso necesitaba que los gemelos volvieran a tomar su lugar en este, el primero de tantos escalones, pero siempre había alguno con el que debía de tropezar para volver a ponerme de pie y volví a suspirar aflojando mis hombros al ver despertar de nuevo a mi hermano.

Suponía por el cosmos del anterior recipiente que aquel era solo un cebo para ocultar y proteger al verdadero hasta que fuese realmente necesario y allí estaba, no cambiaba en nada, ese aire, ese tono, esa mirada, que molesto que era todo aquello y sin embargo por alguna razón había un pequeño respeto hacia mi hermano, tal vez se debía a que solo la sangre divina que corría por nuestras venas nos unía, por el resto sentía un molesto odio hacia su presencia en totalidad.

- Tus doncellas… no tenía el deseo de que fuesen involucradas en lo que aquí sucederá, me importa poco si te jodio que me las llevara hermanito, me hacía falta personal de limpieza.

No media mis palabras, buscaba alterar algo que no se alteraría con facilidad pero cada gota contaba  al final el vaso siempre terminaba por derramar su contenido al llegar al tope, sonreí de lado dejando la postura firme, mire al niño junto a Hemera y negué con la cabeza, ese momento de silencio era como si no me fuese a dar cuenta de que hablaban entre ellos, no era tan idiota como él suponía que lo era pero dejaría que lo pensara un buen rato más.

Habiendo terminado con su esplendida entrada, pomposa, estúpida, dando alarde por demás de esa actitud tan odiosa, me pregunte si alguna vez dejaría de solo desear calentar ese maldito trono que por elección unánime había tomado para sí, echando y castigando a su pleno antojo, cuando él mismo era una aberración, de nuevo… intente calmar mi odio, pero mis ojos demostraban en cambio un vacio oscuro donde nada más que lo que estaba aquí presente se mostraba.

- Rencor, no, re decoración querrás decir, no exageres por el amor a nuestra madre, te molesta el trono del inframundo junto a los demás acaso? Paso…

Negué con la cabeza, no deseaba su hospitalidad, no lo quería tanto como lo odiaba, me tenia los… al plato su actitud, pero guardaría “respeto” ante su excelentísima eminencia, al menos hasta lo que le durara, pero para que apresurar las cosas cuando podía divertirme un rato charlando con mi hermano, aunque deseaba que la señorita Hemera se retirara junto con el niño, no lo expresaba con palabras ni gestos de mi cuerpo.

Tome asiento en el trono oscuro, este era plateado pero estaba oxidado y su forma estaba compuesta por lo que parecían cuerpos,  cada uno representando los infiernos por los que las almas debían de pasar según fuesen juzgados al morir, el respaldo en cambio eran alas negras; me cruzaba de piernas y brazos, cerrando los ojos un instante, sentenciando a mis pensamientos a quedarse allí dentro y no salir por ningún motivo.

- Nada en especial… solo visitarte, dejar mi pequeño asiento a donde pertenecía, ya sabes cómo debería ser… si buscas que detenga las peleas, me niego.

Podía pedir el regreso de los gemelos, pero eso sería directamente imposible porque al aceptarlo él mismo estaría pisoteando ese ego sobrevalorado que poseía, como personaría a Hypnos sin que él se viera afectado, me molestaba tanto su presencia como ninguna otra pero no evitaba en ningún momento su mirada, sosteniéndola tanto como él hacía con la mía.

- Por otro lado hermano lamento decirte que tu gesto de hermandad es tan efímero como tu fidelidad por Hera, guárdate eso de ser tan idiota para otro momento, como así tus amenazas cordiales, para mí no eres más que mi hermano y punto, nadie al que deba rendir respeto o mucho menos, no soy uno de tus hijos.

A diferencia de él yo no ocultaba el desagrado que le tenía, las formalidades eran para tontos, si éramos familia no iba a andarme con estupideces de ese tipo, demasiado protocolo inútil, que buscaba demostrar con eso, lo gentil que era ante la presencia de Hemera?, sonreí de lado incorporándome un poco en el asiento que me pertenecía, en este, imperceptibles, había grabados de flores que representaban a mi Reina.

Sophie cuidaba que las almas siguiesen su camino en este momento, un suspiro alargado, algo tonto, intente sacarla de mi mente unos segundos para que no me distrajera, me fue imposible, realmente odiaba que el idiota de mi hermano hubiese aparecido, habría sido todo más rápido de la otra manera y yo podría ahora estar de nuevo al lado de mi reina, estúpido anhelo de su perfume, su piel, su voz, mi alma no tenía otro dueño más que ella, que ganas tenia de levantarme ahora e irme a su lado o traerla, me fue complicado guardar ese deseo.

- Por otro lado, curiosidad me da de saber que haces aquí Hemera?

Mi mirada paso de estar perdida en mis pensamientos a clavarse a la deidad del día, podía poner las manos en el fuego a que la pequeña princesita no estaba solo de visitas por estos lares, mucho menos con aquel pequeño niño, no había venido a buscar mi hermano para darle una cálida bienvenida, de eso podía estar completamente seguro, ahora las piezas estaban todas sobre la mesa solo quedaba que los jugadores comenzaran a moverlas.

Estaba impaciente por dentro, me puse de pie, si tan solo esos dos se apuraran a terminar con los guardianes de Zeus, a este ya no le quedarían refuerzos, que molesto se volvía todo, odiaba tanto que las cosas se movieran de aquella manera, que le iba a hacer, aun dormido él seguía jugando con el tiempo, molestando a todo el que pudiese, así debía de divertirse, al igual que las hermanas del destino, deidades ociosas.

Hypnos,  Thanatos eran los primeros… y el velo que cubría el telar que había comenzado a pintar.



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