Reign of terror (Althea // libre para Seeds y Espectros) (Interés global)

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Reign of terror (Althea // libre para Seeds y Espectros) (Interés global)

Mensaje por Jack Unterweger el Lun Feb 16, 2015 4:23 pm

Calmos y siempre fértiles se extienden los campos divinos hasta donde alcanza la vista, llenando el ambiente con su magno brillo esmeralda y una particular calidez hogareña, pues es justo en el lugar presente donde tiene cabida el asentamiento celestial de la numen de las estaciones, Deméter, madre e impulsora de la naturaleza y las plantas… la vida misma.

No obstante, de pronto el normalmente tranquilo cielo olímpico se ve convulsionado de forma súbita por la intromisión de un desfase interdimencional… una anomalía en el tramado casi siempre intocable del espacio-tiempo que brinda a la escena un tinte inquietante y pesado…un presagio de oscuridad. Seguido de esto, se hace patente en el entorno el retumbar de fantasmales relinchidos y el golpeteo de numerosos cascos, más las figuras autoras de tan inesperado escándalo solo son visibles cuando, a través de la grieta en el aire, emergen un cuarteto de horrendos corceles negros con crines llameantes, piel azabache y ojos encendidos como si fueran demonios furiosos.

El cuarteto de bestias sin embargo no llega solo, pues pronto también son visibles las cadenas que restringen a los macabros equinos haciéndolos al mismo tiempo tirar de un carro de guerra como los usados antiguamente por los líderes de ejércitos, salvo que el presente, a diferencia de los convencionales, se mira fabricado totalmente por un extraño metal color ébano y rodeado además de intensas flamas carmesí que ondean con voluntad propia.

La dantesca visión es coronada cuando al avanzar la cuadriga es también identificable el amo y dueño de la misma: un hombre de porte imponente más sombrío, poseedor de piel pálida y ojos dorados, así como de una encrespada melena roja que es a la vez su característica más notable y su carta de presentación. Aquel sujeto mira con frialdad los campos en la superficie, desdeña de ellos como si su sola existencia fuera un insulto ante él, como si la vida a la que tan bien representan le fuera algo totalmente ajeno y repudiable…aun así, luego de que sus corceles galopan en sobrenatural despliegue sobre el aire mismo durante unos minutos, termina por darles la orden para descender.

Apenas tocar tierra, su particular transporte se desvanece en cenizas devorado por el fuego sanguíneo que antes solo hacía de adorno, más este último permanece al terminar su cometido ahora sirviendo como séquito para su invocador. A su vez, el pelirrojo avanza impávido y con el ceño fruncido entre el verde cuasi eterno, con la mirada inquieta, como si buscara algo. Sus ropas denuncian extrañeza en el idílico sitio pues viste como cualquier mortal, con pantalones de mezclilla negros y una playera ligeramente ceñida que traza claramente las formas de su torso trabajado, así como botas militares para rematar; no obstante, aun cuando resalta como un foco artificial en medio de una noche pasiva, es innegable por el despliegue y facilidad con los que llegó que él de hecho es alguien especial…uno de los pocos seres a los que les permitido entrar libremente a esa tierra mitológica. Un dios.

Pero…¿qué es lo que busca?

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Seeds y Espectros: Si alguno tiene ganas de entrar es bienvenido, pero lo mejor sería que dejen que conteste primero Althea y se desarrolle un poco la situación. Gracias.



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Re: Reign of terror (Althea // libre para Seeds y Espectros) (Interés global)

Mensaje por Althea el Lun Feb 16, 2015 8:13 pm

Adorno:


- I see trees of green, red roses too... I see them bloom... For me and you...

Cantaba alegre mientras regaba las flores de su balcón, en el segundo piso. Las puertas dobles de cristal se mantenían totalmente abiertas, dejando ver una habitación cómoda y amplia, de colores claros y pastel. En cambio, su pequeña terraza personal estaba cargada de flores y plantas, tanto que colgaban hermosas por la baranda de mármol suavizado, desde enredaderas hasta hermosas rosas, gardenias, margaritas... Todo de colores y aromas imposibles, casi mágicos. De momento se concentraba en un clavel color blanco que parecía querer más atención que las otras... Se movía de lado a lado, con el ritmo de la canción de su madre, deleitándose con el agua que caía de la regadera manual en forma de mariquita gigante.

- Eres una coqueta jeje, será que así me si--

Y entonces dejó caer la regadera al suelo, provocando que el agua de la misma se regara ante sus piecesillos descalzos. Se estremeció tanto que pareció que temblo... Pero no fue por el agua fría sino por una terrible sensación. Un cosmos asesino que sintió primero antes de su llegada gracias a sus habilidades sensoriales. "¿Demian?" Fue lo primero que pensó ante aquello, pero rápidamente lo desechó... No, su aura era muy diferente y a la vez tan igual que se confundió terriblemente, abriendo los ojos como platos, llevando sus manos hasta su pecho... Ya sabía que Hades no tenía permitido entrar al Olimpo pero sin Zeús... Sin Takeshi... ¿Quién iba a detenerlo?

Miró el cielo rasgarse, en lo alto de sus territorios, mientras su vestido color púrpura se agitaba con el viento desatado ante tan desgarradura espacio temporal... Sus flores se agitaron de la misma forma, de hecho, todos los alrededor de su palacio, de su casa, se estremecieron al unísono. Y entonces apareció una carroza jalada por imponentes caballos de muerte... Dejó todo ahí y salió corriendo, cruzando su habitación de forma veloz, pasando por los pasillos, bajando las escaleras. Su corazón latía rápido, preocupada por la naturaleza de ese cosmos más que cualquier otra cosa. Así que pronto se ve bajando a sí misma por las escaleras principales, enormes y blancas, llenas de vegetación, con estatuas de leones posados en sus descansos.

Palacio de las Estaciones:

Se recarga en uno de los barandales, mirando como el carruaje se consume en llamas... Y luego a ese hombre vestido tan mundanamente, andando por sus jardines. No, definitivamente no era Demian. Ella en cambio porta un vestido del color anteriormente mencionado, de tirantes y largo hasta los muslos, dejando sus brazos, hombros, cuello y piernas descubiertas, mostrando sin vergüenza su cuerpo aniñado y de ese color blanco algo tostado por el sol que tanto adoraba disfrutar. No portaba zapatos, andando descalza como es su costumbre, su cabello castaño estaba sujeto en dos coletas bajas, con su fleco acomodado. Portaba un par de aretes en forma de estrellas.

- ¡Ey!

Le gritó desde donde estaba, comenzando a bajar las ultimas escalinatas con tal de encarar al pelirrojo desconocido. Así emprendió una corta carrera hasta detenerse unos metros adelante del hombre, esperando que él se detuviese ante su visión. Por el momento estaban en una pequeña plaza circular, de piso gris. Al centro adornos florales y una estructura de arco metálica. Alrededor de ellos sus flores de colores y estatuas griegas, como todo testigo de su encuentro. La chiquilla sonrió suavemente, tratando de ocultar sus sentimientos de preocupación, después de todo, él no había llegado en son agresivo.

Jardín de Entrada:

- Ah... ¡Hola! Bienvenido... Podría... ¿Preguntar quién eres?

Se veía algo agitada por la carrera que había dado desde su balcón. Sí... No se veía muy divina haciendo todas esas cosas. De momento su actitud era agradable, sonriéndole ampliamente mirandole con esos ojillos castaños... Comenzó a elevar suavemente su cosmos, como una breve y amable advertencia de donde se estaba metiendo... Con esa energía dorada cálida y maternal, dulce y primordial que hacía que toda la fauna y flora de sus jardines se movieran como si tuvieran vida propia. Una pequeña ardilla se asomó por entre las flores, observando a su Diosa y al invitado que había dejado una zona semi chamuscada allá por donde había pasado.

Apariencia:

A espaldas de ella se encontraba el Palacio de las estaciones. Alrededor de ellos, del jardín de entrada estaba un pequeño bosque que daba paso a un extenso jardín de flores hermosas, culminando en un precioso lago. En la parte trasera del castillo se encontraba el observatorio olvidado, como gustaba llamarlo a Althea que realmente era un vivero diseñado a modo de jardín, con detalles astronómicos, todo rodeado de una cúpula de cristal, de apariencia vieja y derrocada.

Campos de flores alrededor del Palacio:

Observatorio abandonado (Atrás del palacio):




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Re: Reign of terror (Althea // libre para Seeds y Espectros) (Interés global)

Mensaje por Jack Unterweger el Mar Feb 17, 2015 12:00 pm

Al adentrarse más en aquel campo que parece sacado de un sueño puede comprobar que su molestia inicial no era más que un breve aviso de lo que le esperaba en la superficie. Los jardines se extienden más imponentes, pero al mismo tiempo llenos de un sentimiento de calidez diametralmente opuesto al frio de su hogar o incluso al fuego que le acompaña…pues este solo quema con avidez.

A su paso las suelas de sus botas militares resuenan en un ruido seco al chocar contra el piso marmoleado, además de dejar marcas negruzcas dibujadas sobre dicha superficie; conforme se va acercando a la primera morada divina a la que atinó a llegar es testigo de su magnificencia arquitectónica…arte para los ojos de un observador común. No obstante, lo que los orbes pardos de aquel sujeto expresan es solo un enfermizo deseo de destrucción, un ansia nociva de sepultar su vivaz alrededor bajo el poder que ahora esgrime y, sobre todo, una falta de paciencia apabullante.

Afortunadamente (o no) de pronto su difusa atención es convocada en un solo punto gracias al llamado femenino de una figura que permanece un poco en lo alto, allá en el presumible hogar de Deméter. “¿Será una de sus caballeros?” piensa, o al menos eso haría de no ser porque casi de forma inmediata a su mente llegan los recuerdos de Hades, mismos que revelan que la castaña no es otra sino la propia numen. Luego, sin más la chiquilla baja en curiosa carrera al tanto que el pelirrojo va deteniendo su andar progresivamente hasta detenerse casi coordinado con ella, ambos en un punto del jardín que parece especialmente pensado para una reunión casual.

Apenas se encuentran lo suficientemente cerca, Jack es testigo con sus ojos de lo que ya había podido advertir en su mente: la encarnación de la diosa en esta era es una muchachita menuda y de apariencia tierna, un hecho que al menos a él le parece difícil de concebir; empero cualquier duda o pregunta insistente que pudiese tener sobre el asunto es relegada apenas siente ese dulce manto de energía cósmica, cálido y maternal como es esperable de alguien con los atributos de la que a partir de ahora debería de llamar hermana

- Deméter… – de pronto masculla sin más con su voz grave, evidenciando que al menos él tiene un conocimiento claro de ella… - ¿acaso no reconoces a tu hermano cuando lo ves? -, agrega luego, si bien no sería sorprendente que la chica siguiera mostrando dudas con solo esas palabras; por ello es que sin esperar respuesta inmediata de su parte el colorado también despliega un porcentaje de su aura divina, aunque eso sí, con cuidado para no afectarla a ella o a su animalesco acompañante, pues dados la naturaleza particular de su esencia oscura y su deber mitológico podría terminar extinguiendo toda la vida a su alrededor con un simple deseo si no se controlara. De esta forma, pronto las flores más cercanas a la ubicación de aquel hombre fenecen pero no pudriéndose o secándose, sino deshaciéndose irremediablemente en pequeños montones de cenizas ante la influencia carmesí del manto extranjero, señal de que el dios de la muerte ha cambiado no solo en físico…

- Ahhh… ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuve sobre este suelo…- pese a lo anterior, de manera totalmente casual el pelirrojo continua con la plática, no mostrándose intimidado especialmente por la castaña, más tampoco peca de imprudente tratando de pasar hacia la magna construcción a sus espaldas; en cambio se queda quieto frente a ella, contemplándola hacia abajo dada la más que notable diferencia en sus respectivas estaturas. – Lamento que el "todopoderoso" esté dormido o de vacaciones – agrega luego, refiriéndose de una forma muy particular y ciertamente despectiva al rey del Olimpo, que si bien no conocía como Jack, podía sentir perfectamente como Hades… su hermano mitológico – Incluso noto algo ausente al herrero – continuó en relación al legendario maestro de todas las armas y personalmente admirado por su identidad humana, dada su potestad sobre el fuego – Pero por suerte tu sí que estás aquí, hermana… – de nuevo se dirigió a ella con palabras familiares en esa situación que con otras condiciones podría haber sido totalmente distinta.

Acto seguido, haciendo gala de un carácter meramente caprichoso o al menos inquieto, el artista abandona su posición para caminar en derredor de aquel centro adornado con arbustos y arco metálico, eso sí, evitando el entrar en contacto directo con cualquier cosa que no sean las baldosas ya bastante ennegrecidas por su errático desfile y el séquito ya casi invisible que lo rodea. Sin embargo, tras unos instantes de mera imprudencia y actos que quizás solo tienen sentido en su mente se detiene sin más, buscando de nuevo con aquellos ojos pardos y amenazantes a pesar de que no sea su intención, a la mujer que controla las estaciones. Así externa finalmente:

- Lo cierto es que vine buscando a Dionisio, pues según cierta información que obtuve… - dice pensando en Afrodita - el mocoso tiene algo de mi propiedad, y quiero pedírselo amablemente – trata de endulzar lo más que puede sus palabras, de ocultar esas ansias asesinas que le demandan hacerse con la cabeza de aquel que se atrevió a en parte provocar el deceso de su anterior contenedor, al guardar para sí su objeto divino. - ¿Sabrás tu dónde puedo encontrarlo? – de momento solo intenta interrogar al diosa, pedirle direcciones y ese tipo de cosas, pues es ignorante de la situación exacta del fiestero. - Yo traté de sentir ese cosmos que ya conocía, pero es otro que parece haberse... desvanecido en la nada misma, por eso me he atrevido a molestarte. -



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Re: Reign of terror (Althea // libre para Seeds y Espectros) (Interés global)

Mensaje por Althea el Jue Mar 05, 2015 9:41 pm

No pasa desapercibido para la diosa el ver el suelo chamuscado, allá donde pisan las botas del pelirrojo... Fuego... O calor. Que mal elemento, combinado con su reino. Aún así, decidió seguir mirando fijamente al hombre frente así. A primera vista intimidaba, con ese look bastante fuera de lo normal o quizás solamente un estilo que distanciaba de su forma de ser. No podía atreverse a juzgar así nada más. Sin embargo cuando le pregunta si no lo reconoce abre un poco más los ojos... Sorprendida... Y asustada. Y su sentimiento no disminuyó en lo absoluto cuando él comenzó a desplegar esa aura de muerte, típica de Hades pero... No igual... La vida alrededor de ella comenzó a morir pero de forma extraña, haciéndose cenizas. Gracias a una de sus habilidades pudo detectar ese cosmos caliente... Tan ardiente que toda la vida alrededor de su santuario temblaba ante el sentimiento de cercanía. La chica le miró con sus ojos verde esmeralda, brillantes, que antes de separar la mirada de él habían sido castaños.

- Claro que te reconozco... Hades.

Dice ésto ultimo como si escupiera algo, sin poder evitarlo. Ahora mismo su mente era una maraña interminable de preguntas... Se había reconciliado con su hermano... Su ultima visita había involucrado el corazón de ambos, o al menos el poco que le quedaba a él, para sanjar las cosas de una buena vez pero ahora... El que estaba ahí no era Demian... Se llevó una mano hasta el pecho, apretando con sus dedillos la tela de su vestido. Egoistamente pensó que iba a significar todo eso para ella... Para la relación que se supone habían compuesto. Miró al chico hacía arriba como él la miraba hacía abajo, pero su mirada era como la de una madre angustiada, como si aquél frente a él fuera su pequeño.

- Zeús no necesita estar aquí para impedir que entres o no... Estás exiliado de éstas tierras, y la última vez te lo advertí... - Dijo con firmeza, recordando la vez que lo encontró con Afrodita, el día que decidió irse con él directo al Hades. Pero entonces sonrió con suavidad, suspirando. - Pero supongo tiene que ver con tu actual recipiente... ¿Puedo saber tu nombre?

Preguntó directamente al pelirrojo. Había algo diferente en él... Sabía que no era una reencarnación como ella por el corto tiempo en el que se había "transformado" en Hades pero tampoco se sentía como esos Dioses que conocía, los que tenían dentro el alma como entes separados. ¿Entonces que era? Se sentía... Como un solo cosmos, fundido, mortal y peligroso, sumamente peligroso. Claro que nada de eso pasó desapercibido, pero no tenía razones para temer más allá de lo normal... Lo ve andar alrededor del adorno de su jardín de entrada, como un lobo... No... Como una bestia, terrorífica, que acecha en las noches eternas. Althea se estremeció por dentro, pero a pesar de su tamaño y complexión se mantuvo firme, con una sonrisa suave y una mirada amable.

- ¿Qué paso con Demian?

Pregunta de golpe, interrumpiendo el discurso de Jack. Lo mira aún con esa sonrisa y poco después suspira, sin responder a todos sus cuestionamientos. Obviamente su corazón se acelera como un demente al escuchar aquello... Enzo ya no era Dionisio, por eso ya no lograba sentirlo y el artefacto que tenía su querido pelirrojo ahora lo tenía ella... Aún se preguntaba que hacer con él después de lo sucedido con Demian y de hecho también tenía el pedazo de su hermano Zeús. Aún así, intento no demostrar nada de aquello, permaneciendo tranquila... Sin darle ninguna respuesta, nada que saliera de sus finos labios aniñados. Extendió la mano hacía él cuando terminó su viaje por los jardines.

- Ven, hermano mio. Ahora estamos en paz tu y yo. Hay tanto de que hablar... ¿Por qué no compartes la tarde conmigo? Prometo no morderte.

Se rió un poco y esperó a que tomara su mano... Habían cosas que debían hablar, que ella debía saber para comenzar a soltar la sopa así como así... Esperando que Afrodita no haya hablado de más...




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Re: Reign of terror (Althea // libre para Seeds y Espectros) (Interés global)

Mensaje por Jack Unterweger el Vie Mar 06, 2015 3:09 pm

Naturalmente Hades se sabía exiliado del reino divino y no desde hace poco, sino desde la antigua era del mito cuando toda la familia olímpica esta despierta y rebosante tanto en culto como en poderes…sabía que su sitio estaba debajo de la tierra, confinado eternamente a una prisión conceptual, más la numen de la fertilidad tenía razón al concluir que su imprudencia era, de hecho, gracias a su nuevo contenedor…

- Jack Unterweger – responde con celeridad más seguridad, al tiempo que sus andanzas lo llevan nuevamente a verla de frente aunque con una distancia de por medio que va disminuyendo conforme él va terminando de dar su vuelta; - Demian ha muerto, su cuerpo terminó por ser obliterado por mi esencia y tuve que tomar decisiones rápidas… - explica hasta cierto punto con paciencia y solemnidad, muy probablemente debido a una mezcla de sentires con el que le brinda su nueva forma, sin embargo ante la propuesta de la diosa se queda estático y en silencio por más de un par de minutos…

La mira fijo desde sus orbes pardos, con tal avidez que la silueta menuda que escogió Deméter para esta era se refleja en ellos casi al completo; con pesar en su interior, recuerda la advertencia de su antecesor sobre los sentimientos desarrollados hacia ella, más incluso como humano Jack nunca fue capaz de albergar emociones normales…para el solo existían la obsesión, las ansias asesinas y la adrenalina de la batalla, así como derivaciones varias de los anteriores…y su nueva alma no había eliminado eso, de hecho lo potenciaba con el carácter caprichoso típico en la mayoría de los dioses. Pensando en ello toma aire como suspirando, empero su siguiente expresión comunica todo menos una voluntad cooperativa para con la otra deidad…

- No - declara entonces con una actitud totalmente discordante a la previa, serio pero ya no por necesidad, sino porque la mecha de su paciencia es demasiado corta. – Deméter, si piensas que he venido aquí a reforzar lazos estás muy equivocada… - comienza a explicar al tanto que su rostro va permutando en uno de absorta demencia - No quiero deshacer lo que hice antes, cuando tenía otro nombre, pero tampoco estoy dispuesto a pasar más tiempo como observador o negociando… no hay mérito en eso si a cambio debo exponerme a debilitarme de forma irremediable o a ser exterminado por los más jóvenes de nuestra raza, lo sabes… ¿verdad? - alega sin pensar en cómo podría tomar ella sus palabras. Lastimosamente o no, el que actualmente es sinónimo del dios de la muerte es bastante distinto a su predecesor, por lo que al hacerse uno con él Hades ha perdido mucho tanto de su capacidad fría de planeación como de su sutileza, para en cambio ganar puntos extra en una agresividad que lo hace comparable al impulsivo Ares, más equipado con el poder de arrebatar la vida con un simple deseo.

Es por lo anterior que, determinado a obtener la información que desea, el artista de la muerte avanza solo un par de pasos como si fuera a seguir a su hermana mitológica, no obstante se detiene sin previo aviso casi enseguida; a la par de tan curioso accionar el aire del santuario ajeno experimenta un repentino aumento en su temperatura… esta asciende, abandona su humedad natural para volverse seca y quemante como la de un desierto… cosa que por supuesto no pasa desapercibida para las plantas habitantes del campo siempre vivo, en tanto que el inquietante pelirrojo comienza de nuevo a ser rodeado por esa aura demoniaca que armoniza con su cabello alborotado…

En el presente dicho despliegue se nota mucho más agresivo y magnificado que antes, pues el cosmos malévolo pero divino ondea cual flama de fogata que se alimenta ávida de la leña sacrificada a su causa; se levanta amenazante, ominosa, y su intención toma forma definitiva apenas unos segundos después, pues solo en ese momento es que el divino jardín de Deméter comienza a fenecer al completo con celeridad desesperada.

- De momento han sido solo tus plantas - declara entonces con voz cavernosa, alejada en una manera conceptual de la permitida a la raza humana - pero si no me dices lo que pareces saber no dudaré en volver arte todo este lugar… - agrega luego con clara expresión psicópata, pues es un asesino ante todo – prometo no "morderte"… si eres buena – finaliza con cinismo.



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